Desalojo del Zuera Sound: "Me daba miedo que la gente se volviera loca y corriera"

Sobre las 3.00 horas la organización anunció la evacuación por seguridad y los 5.000 asistentes que aún permanecían en el recinto salieron de manera ordenada

Las fuertes rachas de viento levantaban la arena del suelo.

Las fuertes rachas de viento levantaban la arena del suelo. / El Periódico

A. S. C.

En la madrugada del sábado al domingo, el festival de música Zuera Sound se ha visto obligado a evacuar a casi 5.000 personas debido a fuertes rachas de viento, según informa el Gobierno de Aragón. Lo que prometía ser una noche de música y diversión, ha terminado en desorden y preocupación. 

Los empleados del festival, especialmente los camareros, se enfrentaron a circunstancias desfavorables desde el inicio. Un trabajador relata su experiencia: “Entré a trabajar a las 19.00 horas y ya hacía muchísimo viento. En mi barra estábamos unos 30 – 40 camareros y era imposible estar, nos venía toda la arena. Los que llevábamos gafas de sol aún podíamos abrir los ojos, el resto nada. Hemos estado tragando tierra sin parar”. “Hemos tenido que ir a urgencias al salir del festival para que nos hicieran una limpieza y recetaran un colirio”, agrega. 

La situación empeoró cuando los empleados pidieron a la organización que cerraran las barras, en concreto las más afectadas por el viento y la arena para evitar más problemas. Sin embargo, la organización se negó, priorizando la continuidad del servicio sobre la salud y seguridad de los trabajadores.

“Mi jefa de barra pidió que la cerraran, pero dijeron que no, que siguiéramos trabajando y sirviendo, aún sabiendo las condiciones en las que estábamos, llenos de arena. Solo cerraron cuando la Guardia Civil lo ordenó. Entonces, por grupos, a algunos les movieron a otras barras y el resto tuvimos que quedarnos ahí recogiendo y avisando a los asistentes que esa barra había cerrado”, relata el trabajador. “Aún cuando la Guardia Civil anunció que se cerraba el festival, desde la organización seguían diciendo que no parásemos y que siguiéramos sirviendo en las barras restantes”, añade. 

Otra trabajadora asegura que la organización no tomó medidas hasta las 3 de la mañana, cuando algunos grupos de camareros fueron trasladados a otras barras menos expuestas al viento. Finalmente, la Guardia Civil intervino para cerrar el festival y evacuar el lugar. “Venía muchísimo aire, con mucha arena, era imposible trabajar bien. Entre las 4.00 - 5.00 horas nos fuimos los camareros, pero la organización fue muy mala”. 

Los asistentes: entre el miedo y la confusión

Los asistentes también sufrieron las consecuencias del mal tiempo. Raquel Aparicio, de 22 años, describe su experiencia: “Durante el concierto de Yandel ya hacía muchísimo aire, pero dieron paso al siguiente artista. En ese momento ya empezó a hacer un viento exagerado. A mí eso me empezó a asustar un poco. La gente estaba tranquila porque no decían nada de que fuera peligroso. Sobre las 3.30 dijeron que fuéramos saliendo poco a poco y que por seguridad se cancelaba”. 

A las tres de la madrugada, una lona del escenario se desprendió debido a las fuertes ráfagas de viento. Raquel Aparicio, quien se encontraba cerca del escenario, recuerda: “Me daba miedo que la gente se volviera loca y corriera. Mis amigas y yo enseguida nos alejamos del escenario pensando que podría pasar algo más grave”. 

Javier Antón, de 20 años, llegó al festival a las 23.00 horas y asegura que “para esa hora, ya hacía mucho viento”. “En mitad del concierto de Cris MJ, salió volando una lona del escenario”, relata. Finalmente, la organización anunció la evacuación por seguridad. Los asistentes salieron de manera ordenada, aunque el viento seguía soplando con fuerza. El joven añade: “Nos hicieron salir a la zona de ‘chill out’, estuvimos esperando allí una hora. Al final, nos fuimos sin problema”. 

Problemas con el transporte

La noche no terminó con la evacuación. Cientos de jóvenes tuvieron problemas para regresar a casa debido a la mala gestión del transporte. Ángela García, de 22 años, cuenta que la misma situación ocurrió ya el viernes: “Salimos del festival a las 4.00 y hasta las 6.30 no pudimos llegar a casa. La fila era un descontrol, estuvimos casi dos horas. La gente se colaba, hacía frío y teníamos mucho cansancio acumulado. El sábado, después de lo que había pasado el día anterior, decidimos no volver porque no queríamos pasar por la misma situación”. 

Durante la madrugada del sábado al domingo, algunos asistentes fueron más precavidos y decididieron marcharse antes de que comenzara el desalojo por las fuertes rachas de viento que levantaban la arena del suelo. 

Desde EL PERIÓDICO DE ARAGÓN se ha intentado contactar con el director del festival para obtener su versión de los hechos, pero no se ha recibido respuesta.