Nagore Suárez (autora de 'Lo que habita en los sueños'): "Las novelas siempre tienen algo de cómo ve su autor el mundo"
La escritora presentó esta semana en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Zaragoza su cuarta novela

Nagore Suárez, esta semana, en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Zaragoza. / CARLA GREENWOOD

Nagore Suárez acaba de publicar 'Lo que habita en los sueños', una novela de misterio histórica. Una intriga que viaja entre el San Sebastián de los años 50 y la Florencia de los 40 y que ha presentado esta semana en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Zaragoza.
-Florencia, San Sebastián,... hay mucho glamur en su novela.
-Primero fue San Sebastián y luego Florencia. Me gustaba San Sebastián porque era un lugar de veraneo de la clase alta desde finales del siglo 19 y me parecía que tiene ese aire como tan parisino que daba para ambientar mucho misterio. Me gustaba que podía ambientar ahí personajes muy diversos, desde un duque francés, personajes de la alta sociedad española, un estraperlista,... Y luego Florencia porque quería relacionar todo con el arte que aparece en la novela. El personaje de Ava, además, está bastante inspirado en Leonora Carrington, la pintora que estudió en una academia para señoritas de Florencia.
-Es una novela de misterio, pero por otro lado también la considero una novela de personajes, no sé si lo ve así.
-Creo que es además una de las cosas que me están diciendo bastante los lectores. El misterio está presente y es lo que mueve la trama, pero aparte de la trama del misterio yo quería definir muy bien estos personajes y quizá sea con lo que más he disfrutado en el proceso de creación. Son personajes muy dispares, algunos incluso un poco increíbles por así decirlo, que no son muy realistas, pero creo que por eso precisamente llevan muy bien toda la trama y que pueden enganchar bastante al lector.
-¿Cómo es la creación de esos personajes?
-Hay de todo... Mary Hathaway es una mecenas que está basada completamente en Perry Guggenheim. Luego Ava sí que tiene algunas cosas de Leonora Carrington en torno a su vida. El resto son completamente ficticios. Sí que responden a lo mejor a personajes genéricos que podía ver en la época, por ejemplo como Teté Chapman que representa a la típica señorita de sociedad que veraneaba ahí y demás, Pedrito podía ser el estraperlista que supo sacarle partido a la guerra y la posguerra y que ha hecho dinero a raíz de eso.

Nagore Suárez en su reciente visita a Zaragoza. / CARLA GREENWOOD
-¿Cuánto de importante es la atmósfera?
-Mucho. Creo que igual que decías que también es una novela de personajes, es muy importante la ambientación. Yo he querido trasladar al lector completamente tanto al San Sebastián del 52 como a la Florencia del 38, y he querido que la novela sea un viaje de alguna forma. Quería que los ambientes, que los espacios, tuvieran mucha importancia. Y también algunos son un poco simbólicos. Por ejemplo, pues tenemos esta casa, Villa Allur, que es donde se desarrolla gran parte de la trama, que es un poco un nexo entre todos los personajes y que también a veces se la trata como si tuviera sus propios deseos. Representa un poco la época de lo que fue San Sebastián y demás. Es un poco lo que queda de ese esplendor, es una villa decadente.
"Es una historia que no se podría, o sería difícil, ambientar en la actualidad"
-¿Cuánto hay de Nagore Suárez en la novela?
-Seguro que más de lo que yo sé. Todos los personajes tienen algo de mí, porque yo de forma inconsciente voy dejando mis cosas, igual tiene más de mí incluso Pedrito que Manuela, aunque a primera vista no lo parezca, pero vas dejando tu impronta en todos. Yo creo que las novelas siempre tienen algo de cómo ve su autor el mundo.
-¿Hubiera sido más sencillo llevar esta novela a la actualidad?
-Pues mira, yo creo que es una historia que no se podría o sería difícil ambientar en la actualidad porque creo que es una historia que funciona porque no hay tecnología. Hoy en día con las redes sociales, Manuela hubiera encontrado a Ava en nada. Creo que era una historia que funcionaba muy bien en esa época, me interesaba mucho que no hubiera tecnología, que no hubiera nada, cartas, teléfono...
-Y sueños.
-Los sueños son el motor de la novela, el mundo onírico es todo lo que está por debajo de la trama. Tenemos la trama del misterio, que evidentemente es lo que conduce al lector, pero creo que lo que está entre líneas toda la novela es precisamente este mundo onírico, el mundo místico y el espiritismo. Todo está relacionado al final y creo que los personajes lo utilizan para intentar dar respuesta a esas grandes preguntas que nos hemos hecho.
-¿Va a seguir con este camino del misterio?
-Me he sentido muy cómoda en este misterio con ambientación histórica.
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