Un explorador aragonés
Francisco Garcés exploró las actuales Arizona y California

Vista de San Francisco en 1850. George Henry Burgess, 1878 / Servicio Especial
Sergio Martínez Gil
Aunque a veces resulte sorprendente, entre aquellos exploradores que de una forma u otra pusieron su granito de arena a la hora de eliminar las incógnitas que todavía existían en los mapas del mundo, hubo un puñado de aragoneses. En esta sección he mencionado anteriormente a algunos de ellos, como por ejemplo el almirante zaragozano Pedro Porter y Casanate, que en el siglo XVII no solo llegó a ser gobernador de Sinaloa (México), de Chile y almirante de la Mar del Sur (el Océano Pacífico). También hizo dos viajes de exploración, costeados de su propio bolsillo, para ver si la Baja California era realmente una larga península o una isla. Otro gran ejemplo es el del oscense Félix de Azara, que en las dos décadas que pasó en Sudamérica realizó viajes y observaciones de carácter naturalista llegando a describir a más de 400 especies animales y vegetales, de las cuales la mitad eran por entonces desconocidas para los europeos.
Pero también hubo otros aragoneses importantes para las exploraciones del mundo, como Francisco Hermenegildo Tomás Garcés. Nació un 12 de abril del año 1738 en la localidad zaragozana de Morata de Jalón, y aunque quizás no le suene mucho a la mayoría de la gente, Francisco Garcés cuenta con varios homenajes, incluyendo una avenida, en una ciudad como Las Vegas. De su niñez y juventud no se conoce mucho, más allá de que su tío, Domingo Garcés, era el párroco de Morata de Jalón y fue quien empezó a encaminar a su sobrino hacia la carrera eclesiástica. Fue él quien le enseñó las primeras letras, y cuando Francisco cumplió 15 años se marchó a Calatayud para iniciar sus estudios de teología en el convento de San Francisco de la ciudad bilbilitana.
Fue ordenado como fraile en el año 1763, y al poco tiempo la orden de los franciscanos en la que había ingresado le destinó a los dominios españoles en América, y más concretamente al Virreinato de la Nueva España, cuya capital se situaba en la Ciudad de México. Sus primeros años en el “nuevo mundo” los pasó en el Colegio Apostólico de Propaganda Fide de Querétaro. Pero todo cambió tan solo unos años más tarde. En 1767, el rey Carlos III de España decretó la expulsión de la Compañía de Jesús, es decir, de los jesuitas, de todos sus dominios. En realidad, tan solo seguía los pasos de las vecinas Portugal y Francia, que ya habían hecho lo mismo conuna orden a la que consideraban demasiado poderosa, influyente, y sobre todo desestabilizadora del orden social establecido.
Pero claro, los jesuitas estaban ampliamente establecidos en América, y alguien debía llenar el hueco que dejaban debido a su expulsión en las misiones. Fue entonces cuando los franciscanos trataron de llenar parte de ese hueco, y donde entra el aragonés Francisco Garcés. En 1768 fue destinado a la Primería Alta, una zona que está en la actual frontera entre México y EE.UU., y no muy lejana de la ciudad de Tucson, en Arizona. Fue destinado a la misión de San Javier del Bac, donde trató de aprender la lengua de los indios pima, pero en la que también tuvo que vivir varios ataques de los apaches. Desde ese lugar también comenzó a realizar viajes exploratorios por su cuenta, recorriendo por ejemplo el río Gila, un afluente del mítico río Colorado.
En los primeros años de la década de 1770, el gobierno de Carlos III promovió nuevos viajes de exploración por el mundo y los intentos de reclamación de nuevas tierras para la monarquía, tanto en América como en Oceanía. En el caso americano, comenzaban a inquietar las noticias de la llegada de los rusos a Alaska atravesando el estrecho de Bering, y la consiguiente amenaza de que empezaran a bajar por la actual Canadá hasta llegar a California. Por ello se impulsaron esos años viajes de exploración para encontrar una ruta más o menos segura por tierra para llegar a la Alta California y promover su colonización. Ahí es, de hecho, cuando empiezan a surgir muchas de esas famosas “misiones españolas” que se mencionan en las películas del Oeste. Enclaves que servían para evangelizar a los pueblos indios de la zona, pero también para establecer rutas de comunicación y dominio territorial.
Francisco Garcés fue llamado para participar en aquellas exploraciones en las que estuvieron intensamente involucrados los misioneros franciscanos al mando de fray Junípero Serra. Así, desde 1773 fue realizando varios viajes de exploración que culminaron precisamente con la fundación de lo que acabaría siendo la ciudad de San Francisco en 1775. También ayudó a fundar varias de las misiones que fueron creadas en la nueva ruta abierta hacia el norte, explorando amplios espacios tanto de California como de Arizona. Y así fue como Francisco quedó asentado en la Misión Puerto de Purísima Concepción, en una región muy peligrosa. De hecho, en 1781 un levantamiento de los indios yuma terminó con la destrucción de la misión y la misma muerte de este aragonés. Alguien que cuenta con homenajes en ciudades como Yuma (Arizona), Bakersfield y San Bernardino (California), e incluso en Las Vegas (Nevada), donde existen dos placas en su honor además de una avenida con su apellido: Garcés avenue.
- Inditex cierra otra tienda en Zaragoza: la ciudad se queda sin ningún local de una de sus firmas más icónicas
- Adiós a uno de los eternos problemas del bus en Zaragoza: fin al lío del cambio en efectivo
- Isabel Díaz Ayuso ya tiene restaurante favorito en Zaragoza: 'Muchas gracias por visitar nuestra casa
- Este es el colegio de Zaragoza que ha vuelto a ganar un premio nacional de competencias digitales
- La A-23 pierde un emblema de la gastronomía entre Zaragoza y Huesca: cierra un mítico restaurante tras 25 años
- Acuerdo para la salida de Bazdar: se va cedido al Jagiellonia polaco
- Kashmir, la tienda vintage en el centro de Zaragoza que fabrica sus propios bolsos: 'Si puedo vivir de esto y alimentar a mis hijos, es suficiente
- Ramón Lozano no se presenta a trabajar y agudiza la crisis en la Ciudad Deportiva del Real Zaragoza