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Guardando las distancias: ¿Puede morir de éxito Pirineos Sur?

Tras otra edición de récord, quizá conviene un análisis profundo de su concepción

Julieta venegas firmó un ‘sold out’ en Pirineos Sur el viernes.

Julieta venegas firmó un ‘sold out’ en Pirineos Sur el viernes. / JAIME ORIZ

Daniel Monserrat

Daniel Monserrat

ZARAGOZA

Entre todos los festivales que hay en Aragón probablemente el que genera más debates y más trascendencia es el de Pirineos Sur. La historia del mismo es de sobras conocida, el PSOE de Huesca de hace más de treinta años decide sacarse de la chistera un festival en una aldea abandonada (hoy Lanuza ha vuelto a la vida gracias en buena medida al empuje de la cita) con la intención de desestacionalizar el turismo principalmente en el Valle de Tena, hasta entonces prácticamente centrado en la temporada de aquí.

Es un claro ejemplo de modelo de éxito que aunque se intentó replicar en otros lugares desde la DPH (como el Ribagorza Pop Festival en Graus o apostar por un festival de invierno con la marca Pirineos Sur) no funcionó. ¿Por qué Pirineos Sur sí? Principalmente por el entorno en el que se celebra (quien ha estado sabe a lo que me refiero) y también en sus inicios por su apuesta por esa clase de artistas y música que no se prodigaba mucho entonces en Europa, era una puerta de entrada en muchas ocasiones para descubrir artistas nunca escuchados para buena parte del público.

Un mundo diferente

Hoy el mundo no es el que era y la DPH, por hablar claro y mal, se cansó del festival por razones nunca aclaradas (al menos, oficialmente) del todo y le cerró el grifo a organizar el festival institucionalmente dando pie a la entrada (bajo concurso público) de la iniciativa privada. No hay que ser muy listo para suponer lo que eso significaba, que se acababa la programación con riesgos (si había alguno siempre iba a ser controlado) y que se abría la puerta al 'mainstream' con el objetivo (lógico al ser una empresa privada la que se juega el dinero) de traer cuanto más público, mejor, a Lanuza.

Si hablamos de lo musical los puristas se han lanzado de lleno a criticar el nuevo rumbo de Pirineos Sur aunque, en mi opinión, es obvio que el festival no cuenta con las apuestas de antaño, pero sí, al menos este año, está haciendo un esfuerzo por tratar de combinar la música de grandes aforos con otro tipo de sensibilidades. Bien es cierto que el argumento de los gestores es claro, los 'sold out' llegan por propuestas como Viva Suecia o Amaia (también los ha habido con Manu Chao, y Yerai Cortés y Julieta Venegas, sí).

Más allá de la música

Pero creo que el debate que habría que abordar a día de hoy va mucho más allá de la vertiente musical de Pirineos Sur. Todo indica que este año se va a cerrar la cita con récord histórico y más de 45.000 asistentes. Bien, pregunto, ¿Sallent de Gállego y el valle está preparado para poder asumir este pico de turismo (cultural, pero turismo al fin y al cabo)? Yo tengo mis dudas y la prueba es que los alojamientos cada vez son más lejanos para mucha gente. Es una cuestión que no es baladí y que conviene abordar, no creo que la senda del camino la deba de marcar ampliar las asistencias al festival cada vez más.

Y es cierto que desde hace dos año, se ha puesto algo de orden y cordura en la pista que unía Sallent con Lanuza y se ha abordado en serio el tema de la movilidad. Será más o menos incómoda para los visitantes (hay gustos y opiniones de todos los colores), pero un festival que reúne a más de 40.000 personas año tras año no podía tener esa brecha de seguridad todas las madrugadas conviviendo el público salido del concierto con la circulación de los coches.

¿Pirineos Sur es un éxito? Antes y ahora, sí, pero quizá se merezca una reflexión pausada que deba estar promovida por las propias instituciones. Eso también es cuidar a la cultura.

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