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Entrevista

Luis Auserón: “Los discográficos son unos paletos que no saben lo que están vendiendo”

"Yo no soy una estrella, hago lo que quiero", aclara el guitarrista y cantante, fundador de Radio Futura, en solitario desde mediados de los años 90

Invitado por Alberto Vizcaíno, disfruta de unos días de descanso en Palma

Luis Auserón y Alberto Vizcaíno, celebrando a Kevin Ayers.

Luis Auserón y Alberto Vizcaíno, celebrando a Kevin Ayers. / Gabi Rodas

Gabi Rodas

Palma

¿Cómo me dirijo a usted, como maestro, icono pop, Artista en mayúsculas o estrella?

¿Como colega te parece bien? Yo no soy nadie, no soy una estrella, lo cual te proporciona una libertad que los demás no tienen. Yo hago lo que quiero, y cuando alguien me contrata, que es rarísimo, solo vienen 20 personas a verme, y nos hablamos de tú: ¿os gusta?, ¿queréis otra?, les digo. Y ya está, es todo muy fácil.

De colega a colega. ¿Es la amistad uno de los mayores tesoros que le ha dado su oficio?

La amistad es lo más importante del mundo. No somos nadie sin la amistad. Yo no soy nada, pero tengo amigos.

¿Cuándo llegarán, si no llegaron ya, los días mejores?

No, han llegado los días peores, por eso tenemos que tener mucha paciencia y esperar. Invierno que no quiere marcharse...

Días mejores que nos niegan los televisores. “Debería ser todo tan distinto”. ¿Dónde encuentra la esperanza Luis Auserón en este mundo feo y negro?

Me gusta mucho estar con jóvenes. Ayer estuve con uno, guapísimo, Pau Vizcaíno, un niño divino, con el que estuve buscando un acorde para una canción suya. Esa es la esperanza. Yo no tengo hijos, y me dan una envidia horrorosa mis amigos que sí tienen. Es lo que me falta pero no se puede tener todo.

Luis Auserón, con una de sus armas

Luis Auserón, con una de sus armas / Gabi Rodas / Gabi Rodas

¿Considera la música su amor supremo?

No, yo no me considero músico. Desde que era pequeño dibujo y me mancho las manos de pintura porque mi padre hacía lo mismo. Siempre he querido ser como papá, es imposible, pero tenerlo como objetivo en la vida es bueno para mí. Eso es lo que soy: artista plástico, fracasado. Iba a decir que nunca he vendido un cuadro, pero hace un par de años vendí uno, a una chica que está loca. Era un retrato de Buster Keaton. Eso soy. Sí que soy un amante de la música, un fan, el que compra los discos y las entradas. Tengo amigos muy importantes, como Gay Mercader, al que nunca le he pedido una entrada. Y no lo haré. Yo voy a la taquilla y pago, porque me gusta pagar, merece la pena pagar para escuchar... La primera vez, en el 76, en la plaza de toros de Barcelona, cuando nos llovían botes de humo de la policía, y Fraga no dejaba tocar a los Stones, ahí estaba yo. Sabía de la lucha que había entre Gay y Fraga, y al final entramos, y vimos el mejor concierto de nuestras vidas, con Billy Preston, y con Keith Richards y Ronnie Wood vestidos de toreros, con traje de luces cantando ‘Crazy Mama’ y ‘Hey Negrita’. Eso no se borra.

Dicen que el ego es el mayor enemigo de un músico. A usted se le ve alguien humilde, sano en ese aspecto.

Sí, yo no tengo de eso. No es mi perfil. En realidad yo me considero solo un instrumento, una herramienta, no soy lo importante. Lo importante es lo que haces. En el escenario, por ejemplo, lo importante es ver las caras de los chicos. “¿Te gusta?, ¿en serio?, ¿quieres otra?” Eso es genial.

Si existiera un Paseo de la Fama en España, como el de Hollywood, ¿al lado de quienes le gustaría estar?

Al lado de Gran Parsons y quizás… Roger McGuinn está vivo. Para mí es muy importante todo el trabajo que hicieron David Crosby, Chris Hillman, Roger McGuinn, Gene Clark y su manera de mover la pandereta…

Luis Auserón, ayer en Palma a la hora del almuerzo

Luis Auserón, ayer en Palma a la hora del almuerzo / Gabi Rodas / Gabi Rodas

¿Todos los rockeros auténticos son viejos?

Richard Hawley no es tan viejo, solo tiene cincuenta y pico. Es una de mis obsesiones, junto a Ron Sexsmith. También hay un grupo que es muy importante para mí: The Sadies, de Canadá. Hace unos años se murió uno de sus integrantes, Dallas Good, y casi me dio un ataque. Hace poco les vi en concierto, sin Dallas, pero con su hermano Travis, en formato trío. No hay problema, Travis tiene a su hermano dentro, sonaban como una máquina. Probablemente sea el grupo más divertido en el mundo. Se parecen a todo lo bueno de los Byrds, The Flyng Burrito Brothers…

¿Luis Auserón también tiene a su hermano dentro?

Tengo a mi hermano en Palma (risas). Hace unos días estuve en su casa, y lo quiero tanto…

El pasado mes de julio Santiago sopló velas, 71. ¿Le cantó algo por su aniversario?

Me daría vergüenza. Nosotros no hablamos de edades, somos jovencitos que están aprendiendo.

Eternos aprendices”, que diría su hermano.

Cierto. En la música es imposible saberlo todo. Solamente Schönberg lo sabe todo, y ni podemos ni queremos ser Schönberg. Hacemos música popular, para el pueblo, y el pueblo no soportaría ese nivel armónico tan sofisticado.

España está por otras músicas. En 2024 los más escuchados fueron, por este orden, Myke Towers, Bad Bunny, Feid, Saiko y Quevedo.

¡Bad Bunny! El otro día leí a un crítico de música que dijo: dentro de un año y medio nadie se acordará de Bad Bunny. Me parece fantástico. Tampoco nadie se acordará de mí, pero yo no necesito nada, no espero reconocimiento. Insisto, no soy una estrella, hago lo que quiero.

Me han dicho las malas lenguas que tiene un disco maravillo pendiente de publicación.

Sí, pero aun no tengo colaboradores.

Por lógica y proporción de sus canciones, a usted le deberían perseguir las discográficas.

Me persiguen, sí, pero para robarme el dinero. Los discográficos son unos paletos que no saben lo que están vendiendo, no tienen ni puta idea, no saben lo que tienen en las manos. Cuando volvimos de Londres con ‘De un país en llamas’ [el tercer disco de estudio de Radio Futura], lo pusimos en el tocadiscos de la sala de juntas, llena de ejecutivos, y todos se quedaron con una cara como diciendo: buf, es horrible. Y nosotros decíamos: no es horrible, es que no lo entendeis. Era demasiado moderno para ellos. “No os preocupéis, os haréis ricos con este disco”, les dijimos.

También me han chivado que cantará en lo nuevo de Psiconautas, en un disco que llevará por título ‘Jungla’.

Alberto Vizcaíno cree que lo haré. No quiero dejarme cautivar por Psiconautas, así que tengo que hacerme el loco. Si me enamoro de su música corro el peligro de olvidar la mía.

Es bueno tener ganas de luchar”, canta en una de sus canciones, ‘Nada’. ¿Todavía hay ganas de gresca?

Es necesaria una navaja, o a veces algo más que una navaja. Hay un instrumento que suena estupendamente: el kalashnikov. Soy un peligro público, y además tengo un entrenamiento militar de alto nivel, sé disparar con todas las armas que existen en el mundo, y tiro granadas, también canciones, una de las armas más peligrosas. Como decía Violeta Parra: “Me han preguntádico varias persónicas, si peligrósicas para las másicas, son las canciónicas agitadóricas, Ay, ¡qué pregúntica más infantílica!, solo un piñúflico la formulárica, Pa' mis adéntricos yo comentárica...”

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