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Crítica de Javier Losilla del concierto de Amorante & Los Sara Fontán: Manual de resistencia de un trío explosivo

El ciclo Bombo y platillo ofreció otra velada en el Centro Cívico Delicias de Zaragoza

Amorante y Los Sara Fontán durante el concierto del Bombo y platillo.

Amorante y Los Sara Fontán durante el concierto del Bombo y platillo. / Pedro Anguila

Javier Losilla

Javier Losilla

ZARAGOZA

Hay tríos excitantes, pero también, tríos explosivos, impactantes, insólitos, brutales… Hablo de música, claro. En esos últimos se inscribe la trinidad que forman Amorante, ese desprejuiciado músico que transita entre lo ancestral y la vanguardia, y Los Sara Fontán (la misma Sara Fontán, violín, y el batería Edi Pou, bien conocido por su trabajo en el grupo Za!). El jueves, en el ciclo Bombo y platillo, presentó el espectáculo 'SO', una oferta a medio camino entre el concierto tradicional y la performance, rompiendo el habitual espacio de representación (el escenario) y situándose en círculo en mitad de la sala, rodeado por el público, apenas iluminado (el trío) por pequeñas luces dirigidas a cada uno de los intérpretes, siguiendo las tesis del músico, artista sonoro y ensayista Alberto Bernal (del que recitaron un texto incluido en el libro colectivo 'Terremotos musicales: denarraciones de la música del siglo XXI'), quien propone pensar lo sonoro como una práctica que desborda formatos y desafía lo visual. De ahí la luz escasa, que obligaba a una escucha acusmática; es decir, aquella en la que la fuente de sonido está oculta o no muy a la vista.

Descrito el entorno, ahora imaginen una pieza sin pausas armada como una polifonía en la que lo físico se enreda con lo espiritual y la tradición, con nuevas actitudes de enfrentarse al hecho sónico. Voz, batería, violín (sinterizado a veces), clarinete, trompeta (o fiscorno, pues el timbre era engañoso), teclados y electrónica conforman un poderoso corpus en el que entran en juego la memoria y la búsqueda; el ritual y lo espontáneo (la improvisación, o sea). La cosa empieza como si se hubieran reunido los nietos de Frank Zappa y sigue con arrebatadores trallazos de jazz, de ese que Henry Threadgill armó y desarmó en los años noventa con su banda Very Very Circus, con discos tan perturbadores como 'Too Much Sugar for a Dime', incursiones en las bandas sonoras y en canciones populares latinoamericanas… Y casi cerrando la actuación, entran en juego los cencerros, con los músicos moviéndose entre el público, alumbrados por linternas que cuelgan de sus faldas rojas, en una de las manifestaciones más enlazadas con el paisaje, la trashumancia y la comunicación primitiva.

'SO' es una experiencia, un modelo de transmisión contemporánea de conocimientos, alrededor de una hoguera musical en la que Amorante & Los Sara Fontán atizan la lumbre. Y vuelvo al texto de Alberto Bernal: “En una sociedad dominada por lo que vemos, anteponer la escucha a la mirada puede suponer un acto de resistencia”.

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