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Theodor Kallifatides en Zaragoza: "La lengua no es solo palabras"

El escritor sueco de origen griego presenta la traducción al castellano de 'Una mujer a quien amar'

El escritor Theodor Kallifatides ha visitado Zaragoza.

El escritor Theodor Kallifatides ha visitado Zaragoza. / Laura Trives

Daniel Monserrat

Daniel Monserrat

ZARAGOZA

Solo ha tenido que asomarse un momento antes de comenzar su intervención para que las aproximádamente 500 personas congregadas en el salón de actos de Caja Rural de Aragón de Zaragoza rompiera en aplausos. El escritor sueco (aunque nacido en Grecia) se ha detenido y ha correspondido con un saludo al público. Aunque Theodor Kallifatides lleva escribiendo muchos años, su primer obra traducida al español llegó en 2019 (con la que ganó además el Premio Cálamo Extraordinario, que recogió en la ciudad en febrero de 2020), lo que es una buena demostración de lo rápido que se ha ganado al público español.

Acompañado por Sergio del Molino, Kallifatides ha visitado la capital aragonesa (en un acto organizado por la librería Cálamo) para presentar la traducción de su libro 'Una mujer a quien amar' (Galaxia Gunteberg), publicado hace ya dos décadas en sueco. Kallifatides recordó que ha tenido muchas vidas en una y que le ha marcado sobre todo esa emigración casi constante que vivió hasta llegar a Suecia: "Cuando llegamos allí era muy distina a lo que es ahora. Los emigrantes éramos bien recibidos, nos necesitaban y nadie nos trataba de manera hostil como sucede ahora", ha rememorado a modo de reivindicación el escritor. Algo que ha ilustrado con un hecho real: "Quería entrar en la universdad, pero cuando presenté mi expediente académico estaba en griego, se lo traduje allí mismo a la funcionaria y en ningún momento puso en entredicho nada de lo que decía".

"Me duele el corazón"

El libro que ahora ve la luz en España habla sobre Olga, una amante que luego fue amiga suya durante más de 30 años y que falleció muy joven, con 53 años, "era la continuación de mi madre, me quería mucho pero no como amante. Me ayudó mucho, era inteligente y mucho más educada. Me duele el corazón todavía al recordarla", ha confesado.

En 'Una mujer a quien amar', el autor repasa los recuerdos, los encuentros, los sentimientos y las reflexiones que le despierta su relación a lo largo de los años, sobre todo durante la enfermedad de Olga. A veces se le saltan las lágrimas y a veces no puede dejar de reír, "como la vida misma", asegura el escritor.

Theodor Kallifatides ha presentado su libro en castellano 'Una mujer a quien amar'.

Theodor Kallifatides ha presentado su libro en castellano 'Una mujer a quien amar'. / Laura Trives

Y es que, ha confesado, escribe "más sobre las mujeres que sobre los hombres", aunque no ha sabido dar una explicación: "No sé el motivo... Tengo la experiencia de estar con mujeres desde niño, en la escuela, en el pueblo, en Atenas, en Suecia... Y sí, prefiero la compañía femenina", ha señalado.

"Pasamos miedo y hambre"

Con respecto a la literatura, Kallifatides, que en muchas partes de su intervención ha hablado en castellano, ha recordado a un profesor que le hacía traducir a Ovidio del latín al griego: "Años después se lo encontró mi hermano mayor y cuando le contó que yo era escritor, le dijo que no le sorprendía porque él me hizo escritor". Eso fue ya en Suecia pero antes, en Atenas, ha explicado el escritor, le tocó vivir tiempos muy duros: "Era la época de la ocupación, teníamos mucho miedo y pasamos mucha hambre, la literatura me salvó la vida en muchos momentos de mi vida".

Fue en Suecia cuando Kallifatides logró hacerse una vida estudiando filosofía en la universidad ("escribo para saber lo que pienso aunque no me gusta la filosofía académica, prefiero más la lógica", ha dicho) y empezó a escribir en sueco, aunque años después decidió hacerlo también en griego. ¿Cambia mucho?, le ha preguntado Sergio del Molino: "No mucho... pero un poco sí, cada lengua tiene su manera, una visión del mundo... Por eso en sueco escribía como un sueco y en griego lo hacía como si fuera un griego", ha comenzado su explicación y ha ido más allá: "El problema no es solo lingüístico sino también de la cabeza, la psicología es diferente dependiendo la lengua que se emplee. La lengua no es solo palabras, como decía mi abuela, es lo más fuerte que tenemos".

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