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La blasfemia de Paco Rabal en Zaragoza que 'condenó' a un ciclo que cumple 30 años: "Nos echaron de la CAI"

La buena estrella acaba de celebrar sus 250 sesiones, aunque los coloquios en torno al cine español comenzaron antes, en 1996, con Yo confieso

Fernando León de Aranoa y Javier Bardem presentaron 'Loving Pablo' en La buena estrella en marzo de 2018.

Fernando León de Aranoa y Javier Bardem presentaron 'Loving Pablo' en La buena estrella en marzo de 2018. / EL PERIÓDICO

Daniel Monserrat

Daniel Monserrat

ZARAGOZA

Manuel Gómez Pereira y Eva Ugarte han sido los últimos en participar. Pero en las 249 sesiones anteriores han pasado nombres tan importantes como Carlos Saura, Fernando León de Aranoa, Javier Bardem, Rodrigo Sorogoyen, Rafael Azcona, José Luis García Sánchez, Fernando Trueba, David Trueba, Jorge Sanz, Antonio Resines, Álex de la Iglesia... y así hasta más de 600 profesionales. Casi todos los nombres del cine español desde hace 30 años han participado en La buena estrella, el ciclo que, dirigido por Luis Alegre, se celebra en la Universidad de Zaragoza y que acaba de cumplir 250 sesiones.

"La vocación de La buena estrella es muy clara: celebrar nuestro cine y sus profesionales y facilitar su encuentro con el público", explica su director, Luis Alegre, que prosigue: "La gente aprecia un montón la posibilidad de, en el clima tan cálido que se genera, escuchar a personas que admira, poder conversar con ellas y entender mejor las claves de su personalidad, su trabajo y sus películas. Y, para las figuras invitadas, también es un lujo poder mirar a los ojos e intercambiar impresiones con eso normalmente tan abstracto que es el público", señala Alegre. Todo, además, en un entorno como la universidad: "Ese efecto, el de potenciar el conocimiento y el aprecio mutuo entre el público y el cine español da al ciclo todo su sentido. Por otro lado, se trata de una iniciativa única en la Universidad española. Es algo muy coherente con el idilio tan insólito que vive Zaragoza con el cine desde siempre", asegura.

Yo confieso desde 1996

Aunque La buena estrella acaba de cumplir 250 sesiones, el germen del ciclo comenzó mucho antes, en 1996 con Yo confieso: "Fue un encargo de Juan Bolea cuando era concejal de cultura del ayuntamiento. Su idea inicial era celebrar ocho encuentros con gente del cine español a lo largo de 1996, año en el que se conmemoraba el centenario de nuestro cine. Pero la capacidad de convocatoria del ciclo animó a prolongarlo indefinidamente. La primera sesión se celebró en febrero con Fernando Trueba, David Trueba y José Luis García Sánchez. En esos meses iniciales vinieron leyendas como Fernando Fernán-Gómez, Luis García Berlanga, Paco Rabal, Alfredo Landa o Imperio Argentina; o figuras entonces emergentes, como Javier Bardem, Penélope Cruz, Santiago Segura, Candela Peña, Gabino Diego, Jorge Sanz o Álex de la Iglesia", rememora Alegre.

Sancho Gracia, Manuel Tallafé, Álex de la Iglesia y Eduardo Gómez, en 2002, presentando '800 balas'.

Sancho Gracia, Manuel Tallafé, Álex de la Iglesia y Eduardo Gómez, en 2002, presentando '800 balas'. / EL PERIÓDICO

Relacionada precisamente con cuando todavía se llamaba la actividad Yo confieso está la anécdota estrella de estas tres décadas de vida: "Al principio, las sesiones se celebraban en el salón de actos de la CAI del Paseo de la Independencia, que era estupendo. Pero nos expulsaron de allí por esta razón: a Paco Rabal se le escapó durante la charla una de esas blasfemias de toda la vida. Un espectador se quejó formalmente a la dirección de la CAI y nos invitaron a marcharnos, de inmediato, a otro lugar. Pero, fíjate lo que son las cosas, eso hizo que, desde 1997, el ciclo recalara en la Universidad, en la Facultad de Empresariales, cuando el decano era Eloy Fernández Clemente, que se mostró entusiasmado con arroparnos", recuerda con sorna Luis Alegre.

Los todavía ausentes

Esa primera época concluyó en junio de 1999, con Charo López de invitada, y fue tres años después cuando se retomó la idea: "En 2002 Nieves Ibeas, entonces vicerrectora de Cultura, me propuso resucitarlo y, desde entonces, lo bautizamos como La buena estrella. Las 250 sesiones comienzan a contar a partir de abril de ese 2002, cuando vinieron Antonio Resines y Jorge Sanz. Pero, en realidad, desde 1996 han sido más de 300", resalta el escritor y periodista cinematográfico.

"Me sentí feliz el día que Rafael Azcona, el genial guionista, que nunca iba a nada, acudió en 2006, un par de años antes de morir"

¿Hay algún nombre que todavía no haya podido participar en La buena estrella? "Como sucede en cualquier actividad que depende de la agenda tan abarrotada de las figuras, hay varios que aún no han podido venir. Los más llamativos son Antonio Banderas y Pedro Almodóvar. Pero es que su vida no les da para atender la infinidad de propuestas que reciben y yo creo que no quieren hacer excepciones para no quedar mal con el resto. También te digo que me sentí feliz el día que Rafael Azcona, el genial guionista, que nunca iba a nada, acudió a La buena estrella en 2006, un par de años antes de morir", concluye Luis Alegre, con varias sesiones en cartera para próximas fechas y una celebración a la altura del ciclo: "Estamos preparando una exposición en 2026 que va a festejar los 30 años de La buena estrella. Ojalá nada nos impida sobrevivir. Las decenas de miles de personas que a lo largo de este tiempo han acudido a la Universidad a encontrarse con los profesionales son la gente que explica la resistencia, el carisma y el encanto de La buena estrella".

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