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La nueva gira de Cracker y su rock atemporal harán parada en la Sala López

Los estadounidenses Cracker actuarán en la Sala López el sábado 29 de noviembre, a las 20.00 horas

Cracker vuelve a la carretera para recordar que el rock sigue teniendo sentido

Cracker vuelve a la carretera para recordar que el rock sigue teniendo sentido / Big Star Music

El Periódico de Aragón

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Zaragoza

Cracker vuelven en noviembre a los escenarios de nuestro país con la energía de siempre y el bagaje de una banda que marcó un rumbo propio dentro del rock alternativo. Han pasado más de tres décadas desde que David Lowery y Johnny Hickman comenzaron a escribir canciones en la frontera entre el alt-country y el rock alternativo, entre la ironía y la melancolía, pero el pulso sigue intacto. Su regreso llega en un momento de madurez creativa, con la mirada puesta en un repertorio que ha sabido envejecer con la misma honestidad con la que fue compuesto.

La gira, que recorrerá ocho ciudades, confirma el vínculo que Cracker mantiene con su público y harán parada en Zaragoza, el próximo sábado 29 de noviembre, en la Sala López, a las 20.00 horas. Las entradas están a la venta online

Cracker compartirán escenario con Juana Everett. La artista que acaba de presentar 'One million dollars', primer adelanto de su próximo trabajo ''Lives in California' (Great Canyon Records). Grabado en Nashville junto a Alex Muñoz (Margo Price, Nikki Lane, John Hiatt). Su incorporación al cartel aporta una nueva lectura generacional al sonido de Cracker, como si sus canciones dialogasen a través del tiempo.

35 años de rock californiano

Desde su formación en 1990, Cracker ha sabido moverse entre el inconformismo y la tradición, firmando discos que se han convertido en pequeñas brújulas del rock estadounidense: 'Kerosene hat' (1993), 'Gentleman’s blues' (1998), 'Sunrise in the land of milk and honey' (2009) o 'Berkeley to Bakersfield' (2014), donde exploraban las dos caras de California —la eléctrica y combativa de la East Bay y la más introspectiva de Bakersfield—. En directo, esa dualidad se transforma en una fuerza hipnótica que combina crudeza, ironía y una lucidez poco común.

En estos últimos años, tanto Lowery como Hickman han mantenido vivas sus carreras en solitario, alimentando al mismo tiempo el motor creativo de la banda. El resultado es un directo en el que la energía renovada convive con la madurez de quienes llevan más de tres décadas en los escenarios. Cada concierto es una oportunidad para reinterpretar su catálogo, rescatar joyas ocultas y sorprender con lecturas distintas de sus propios clásicos.

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