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Quique González actúa en Zaragoza: "Las redes sociales funcionan a veces como grandes amplificadores de odio"

El madrileño llega este sábado a la sala Oasis (22.00 horas) para presentar su último disco de estudio: '1973'

Quique González, en una imagen promocional de su nuevo disco.

Quique González, en una imagen promocional de su nuevo disco. / Fernando Maquieira

Rubén López

Rubén López

Zaragoza

El cantante y compositor madrileño se ha prodigado bastante por tierras aragonesas en los últimos tiempos. En marzo del año pasado celebró en Zaragoza sus 25 años de carrera musical y este verano tocó por primera vez en Pirineos Sur. Este sábado desembarca en la sala Oasis (22.00 horas) para presentar su último disco: '1973', un álbum que funciona como un reflejo de su actual momento vital y en el que incluye la primera canción que ha escrito para su hija.

¿Por qué ha titulado su último disco con el año de su nacimiento?

Me daba la sensación de que el disco tenía como un aire generacional. No solo de los que nacieron en los 70, también en los 60 y en los 80. Creo que muchos de los que crecimos en lo analógico tenemos ciertas dificultades a la hora de adaptarnos a este nuevo mundo dominado por lo digital y las redes sociales. Me parecía que podía reflejar el espíritu del álbum. Además, recordé que hay artistas que han hecho lo mismo con discos que me han gustado mucho, como el ‘1972’ de Josh Rouse o el ‘1971’ de Rafael Berrio.

¿Si no fuera músico tendría redes sociales?

Creo que no. De hecho, desde hace bastante tiempo solo las utilizo para comunicarme profesionalmente. Está claro que tienen cosas positivas, pero hay aspectos que no me gustan y me cuesta comunicarme a través de ellas. Tengo la sensación de que a veces funcionan como grandes amplificadores de odio. Por no hablar de que son muy adictivas y te hacen perder mucho tiempo para otras cosas más interesantes.

¿Este disco es más personal e íntimo que otros?

Todos mis discos son igual de personales. Intento que cada uno de ellos sean un reflejo más o menos fiel de los dos o tres años en los que he estado componiendo esas canciones. Me gusta sentirme identificado y que sea como una fotografía de ese momento. Te decía también lo del aspecto generacional porque habla más de un nosotros que de mí, y eso hace que tenga un sentido más colectivo que individualista. Aunque sigue siendo también algo íntimo.

Por primera vez le ha dedicado una canción a su hija ('S.T.U.O.P.E.T'). ¿Le daba pudor?

Bueno, es que las canciones que hablan sobre la paternidad muchas veces las carga el diablo porque puedes caer en la cursilería. Pero esta canción me salió como un impulso, sin querer hacer un tema para ella. Estuve a punto de incluirlo en mi anterior disco (‘Sur en el valle’) porque me gustaba mucho. Me ha pasado varias veces que cuando acabo un álbum me salen canciones sin buscarlas. Quizá por la relajación… Y algunas de esas son muy favoritas para mí, como ‘Reloj de plata’ o ‘La luna debajo del brazo’.

Lo social también tiene cabida en este disco, en temas como ‘El coleccionista’ o ‘Cheques falsos’.

Sí, pero son cosas que me salen de forma natural. Soy un gran consumidor de información. Me interesa cómo funciona el mundo e imagino que al final eso se filtra en las canciones, pero no me siento y me digo a mí mismo que voy a hacer una canción sobre ello.

A nivel sonoro, ¿qué diferencias ve respecto a su anterior trabajo (‘Sur en el valle’)?

Creo que este es un disco más luminoso y más variado a nivel instrumental. ‘Sur en el valle’ era más crudo y áspero, mientras que este es más abierto y tiene más luz. Además, este tiene un mayor equilibrio entre canciones más tranquilas y otras más enérgicas. Toni Brunet ha jugado un papel clave en ese paisaje sonoro.

"Pirineos Sur es el sitio más bonito en el que he tocado en mi vida"

El disco tiene como dos partes, con los cuatro o cinco últimos temas mucho más relajados. ¿La música que escucha durante el proceso de composición influye en el resultado final de sus canciones?

Sí, por supuesto. Condiciona el tipo de temas que te salen. Al final yo hago lo que me nace sin forzar nada de forma artificial. Siempre digo que las canciones saben más del vestido que necesitan que el que las escribe.

¿Qué artistas escuchaba mientras componía estas canciones?

Pues por decirte algunos así no tan obvios te nombraría a Leif Vollebekk, The Paper Kites, que son una banda australiana que me encanta, Joe Henry, siempre a Lucinda Williams, John Mellencamp, también se ha colado Springsteen…

¿Se detiene alguna vez a escuchar los nuevos géneros musicales?

Bueno, no hace falta porque suenan en todas partes. A mí por ejemplo me han echado de la barbería porque está llena de gente muy joven que escucha esa música y es difícil sentirse cómodo ahí. De hecho, he decidido comprarme una máquina de afeitar (ríe). Tampoco quiero denostarlos, pero no conecto con esos géneros. Igual que mi música no es para los chavales que están en esa barbería. No me veo poniéndome en casa eso, hay muchos discos que me quedan por descubrir.

A finales de 2023 publicó el disco de versiones ‘Copas de yate (vol.I)’. ¿Su próximo álbum será ‘Copas de yate (vol.II)’?

Bueno, esa era la intención. Sacar un disco de versiones entre cada álbum propio. Me gusta mucho experimentar con canciones que no son mías y juntarnos en el estudio para jugar. No sé si se dará de nuevo la oportunidad, pero espero que sí y que sea dentro de poco.

Se está preparando un documental sobre el proceso de creación del disco. ¿Cuándo estará listo?

Aún no lo sabemos. Lo está haciendo Dani Molina. Le llamamos para que viniera a grabar unas imágenes al estudio sin saber muy bien qué íbamos a hacer, pero como rodó tanto material y el proceso de grabación ha sido tan farragoso decidimos que igual estaba bien sacar un pequeño documental.

Apostaron por el ingeniero de sonido Mark Howard (Bob Dylan, Tom Waits, Lucinda Williams,...), pero la experiencia no fue buena y tuvieron que regrabar varias canciones...

Sí, fue una pena, la verdad. Estábamos muy ilusionados y no nos quedamos contentos ni con el resultado ni con la relación personal. Nunca me había pasado, pero después de 16 discos alguna vez tenía que ser la primera...

Hace poco dijo que en el inicio de su carrera pensaba que acabaría tocando en grandes recintos. ¿Ambición de juventud?

Sí, después de sacar el primer disco (ríe). La verdad es que nunca he sido un tío muy ambicioso, pero supongo que por la inocencia de la juventud pensaba que todo iría rapidísimo y que tocaría en sitios muy grandes. Pero tiene que ver más con la ilusión que con la realidad. La vida y el público te ponen siempre en tu sitio, aunque mi ambición nunca ha ido por ahí. Y eso que he tocado en sitios grandes (ríe).

Este sábado vuelve a la sala Oasis y a Zaragoza, donde tiene muchos fieles.

Me encanta ir a tocar a Zaragoza y la Oasis es de mis salas favoritas. Tiene un sabor y un aire añejo en el que me siento muy a gusto. Siempre he conectado mucho con el público de Zaragoza.

¿Cómo fue la experiencia de tocar este verano en Pirineos Sur?

Creo que es el sitio más bonito en el que he tocado en mi vida, pese a que hacía un poco de frío (ríe). Era uno de esos deseos marcados en rojo. Y encima lo pude cumplir compartiendo escenario con Ben Harper, que me encanta. Poco más se puede pedir.

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