El ilustrador aragonés Alfonso Casas humaniza el duelo en 'Rosa': «La tristeza no puede ser la única forma de echar de menos a los seres queridos»
El zaragozano, con 545.000 seguidores en redes, acaba de publicar un cómic en el que aborda las fases pasadas por la pérdida de su madre

Así son las ilustraciones de 'Rosa', el nuevo libro de Alfonso Casas / Alfonso Casas

Siempre ha usado la ilustración y las viñetas para «entender el mundo» y, sobre todo, para entenderse a sí mismo. Por eso, tras el fallecimiento de una amiga y de su madre en apenas unos meses, Alfonso Casas quiso buscarle respuesta a su tristeza, «encontrarle sentido a lo que había pasado». Y lo hizo de la manera que sabe hacerlo, dibujando.
«Eran pequeñas reflexiones inconexas sobre mi proceso de duelo que no tenía ningún hilo conductor», explica el dibujante zaragozano. Sin embargo, con el tiempo sí empezó a ver que aquello podía ser un proyecto de cómic. Y de todo aquello nació 'Rosa' (Random Cómics), su nueva novela gráfica, que acaba de llegar a las librerías.
Bien es cierto que le costó llegar a verlo como una obra completa porque el proceso, como el duelo, lleva sus plazos. «No dibujaba tanto sobre lo que sentía, sino sobre lo que quería sentir. Me di cuenta que mi personaje iba más adelantado que yo, estaba asentando cosas por las que yo no había pasado», narra Alfonso Casas, que confiesa que es cuando se dio cuenta de que «estaba utilizando la ilustración para aferrarme todavía a mis seres queridos», dice con sinceridad, «era mi forma de no soltar, y es cuando vi que había una historia ahí».
Huir de la tristeza
Y es que, Casas va un paso más allá y explica el verdadero leitmotiv del libro: «No es una historia sobre duelo, sino sobre una persona que no quiere estar triste, y hace todo lo posible, todo lo que se le ocurre, no siempre de manera consciente, por evitar esa tristeza... y al final te alcanza porque es inevitable. Pero a lo largo del libro se pasa por muchas fases». Aunque, eso sí, deja claro que habla desde su experiencia, «no puedo saber si todo el mundo pasará por cada uno de estos pasos que yo he atravesado».

El ilustrador zaragozano Alfonso Casas. / RANDOM COMICS
A pesar de que el libro atraviesa todas esas fases del duelo, Alfonso Casas reivindica que «la tristeza no puede ser la única forma de echar de menos a nuestros seres queridos. No sería justo quedarnos en esa emoción. Tenemos que poder recordar a nuestros seres queridos desde otro lugar, que seguro es desde el que a ellos les gustaría. Este libro, para mí, es eso», afirma con rotundidad.
Homenaje a Zaragoza
'Rosa' también incluye un homenaje a sus orígenes: «El cáncer de mi madre me hizo estar mucho más conectado a Zaragoza, porque yo vivo en Barcelona, pero empecé a viajar recurrentemente y a tener un pie en una ciudad y otro pie en otra, y me hizo volver a conectar con mis raíces, volver a estar en casa. Pero desde otro lugar, porque no volvía desde el cuidado, sino desde la figura del cuidador. Por eso, quería empezar la historia con una panorámica de Zaragoza, porque en mi historia personal es un elemento muy importante».
¿Ha sentido miedo a sentirse demasiado expuesto? «Rotundamente, sí, porque yo soy, además, una persona muy tímida, pero yo creo que cuando sientes, nunca te equivocas, y te puede doler más o te puede doler menos, pero cuando sientes, no te equivocas», concluye.
- Este es el pequeño y 'montañoso' barrio de Zaragoza del que nadie quiere marcharse
- A la Guardia Civil se le amontonan los muertos en Aragón
- Hallan muerto en su casa al hombre atrincherado tras apuñalar al integrante de una orquesta en San Esteban de Litera
- La crónica del Casademont Zaragoza-Perfumerías Avenida: que se preparen en Valencia (85-73)
- ¿Adiós a los bares de toda la vida? Los motivos que propiciaron el cambio del modelo de negocio en la hostelería
- El Gobierno de Aragón resucita la Ciudad Inteligente del Deporte de Zaragoza prometida por Natalia Chueca
- La crónica del Granada-Casademont Zaragoza: dos torres y un triunfo gigante (83-92)
- Dubljevic y Koumadje, dos hombres y un destino. Las notas del Casademont Zaragoza