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La Feria de Artesanía Aragonesa abre su edición más incierta: "Cada estand que hay aquí es una familia que vive de su trabajo"

La feria celebra hasta el lunes una nueva edición envuelta en la polémica de la nueva ubicación, pero con la esperanza de recibir a un buen número de visitantes en la Cámara de Comercio

Zaragoza

La XLII Feria de Artesanía de Navidad de Aragón ha abierto este jueves la edición más incierta y polémica de los últimos años debido al cambio de ubicación y a la reducción del número de expositores. La cita, que venía celebrándose en la sala Multiusos, ha aterrizado en la Cámara de Comercio con 35 estands, frente a los 71 del año pasado. Pese a la controversia, los artesanos confían en recibir a un buen número de visitantes en su nueva sede y recuerdan que la feria ha llegado a contar con 20.000 asistentes en ediciones pasadas.

La cita, sin duda, es una oportunidad única para encontrar diversos productos hechos a mano. Desde cerámica, bisutería o joyería, hasta piezas de madera, metal, textil o cera. La oferta es amplia y variada e idónea de cara a los regalos navideños.

La cuadragésimo segunda edición, que se celebra hasta el lunes, ha echado a andar envuelta en incertidumbre, como han reconocido los artesanos: “El descontento es generalizado, estamos la mitad de expositores, bastante hacinados y tenemos dudas con las visitas", explica Víctor Calero, de Calero Design, que afronta su cuarto año en la Feria de Artesanía con cierta desesperanza y “las expectativas flojas”. En su opinión, la ubicación ya tradicional de la sala Multiusos del Auditorio de Zaragoza era óptima y asegura que para que una feria con una trayectoria tan dilatada funcione debería cumplir algunas claves: “Mínimo durar 10 días, una buena difusión en redes y medios, y, sobre todo, ayuda por parte del Gobierno de Aragón, porque este año nos han dejado bastante solos”.

La comparativa con la feria del año pasado habla por sí sola: en 2024 hubo 71 estands, frente a los 35 de la edición actual, que se disponen en dos plantas. En cuanto a artesanos llegados de fuera de Aragón, en 2024 hubo 20 puestos ocupados por ellos y este año tan solo cinco. Además, los talleres de artesanía diarios abiertos a todos los públicos se han suprimido; por no hablar de la duración de la feria: la pasada edición se extendió durante diez días y esta tan solo serán cinco.

Disposición de los puestos en la nueva ubicación de la feria en la Cámara de comercio

Disposición de los puestos en la nueva ubicación de la feria en la Cámara de comercio / Pablo Ibáñez

Sin embargo, el precio que se paga por cada uno de los estand no ha disminuido: "El estand pequeño en la Multiusos era de nueve metros cuadrados, aquí es la mitad y pagamos más”, asegura María Teresa Pamplona, de Tere Papel Maché, una asidua de las ferias en Zaragoza. “Casi vivo de la feria Pilar y de esta, así que me han segado la mitad de mi trabajo”, lamenta la artesana, que cuantifica los gastos para montar su puesto estos cinco días en el equivalente a tres meses de sueldo.

La sensación de pesimismo se extendía entre los artesanos en los primeros momentos de puertas abiertas, aunque sin perder las ganas por seguir atrayendo a un público fiel. “Es un público muy bonito, que esperamos que vengan”, confiaba Janette Lorenzo, de Pecoreados artesanía, mientras saludaba ya a la primera familia de clientes habituales que, un año más y van cuatro, se acercaba a por sus velas realizadas con cera natural. Lorenzo viene desde Murcia con ilusión y abierta a tener una buena campaña, consciente del esfuerzo que ha supuesto abrir las puertas este año: “Agradezco a la Asociación de Artesanos de Aragón que haya peleado por esto”. Tiene claro que su trabajo y el de todos sus compañeros deber tener mejor consideración: "Pido a todos los partidos políticos que apoyen la artesanía porque en estos momentos de tanta globalización, cada estand que hay aquí es una familia que vive de su trabajo”, ha apostillado Lorenzo.

Optimismo y resiliencia para las siguientes ediciones

Alejandra Castro, artesana y presidenta de la Asociación de Profesional de Artesanos de Aragón, por su parte, no quería perder el optimismo: “Los artesanos somos muy resilientes y le hemos dado la vuelta a esto”. Castro ha animado a todo el mundo a acudir a la feria porque, además de disfrutar de la variedad de la muestra de artesanía, es “también una oportunidad para ver un edificio precioso”.

“Tenemos la esperanza de volver. Tuvimos la semana pasada una reunión con Mar Vaquero (vicepresidenta del Gobierno de Aragón) y se mostró la intención de reconducir la situación”.

Alejandra Castro

— Presidenta de la Asociación Profesional de Artesanos de Aragón

“Tenemos la esperanza de volver. Tuvimos la semana pasada una reunión con Mar Vaquero (vicepresidenta del Gobierno de Aragón) y se mostró la intención de reconducir la situación”, ha indicado Castro, que ha valorado la voluntad que ha expresado el Gobierno aragonés de mejorar las condiciones para el próximo año. Por otra parte, ha aclarado que el motivo de los cambios viene dado por una cuestión presupuestaria: “Dependemos del apoyo del Gobierno de Aragón, que sigue estando, pero en menor cuantía”. El recorte de la dotación que reciben cada año ha causado esta situación de inestabilidad que incluso llegó a hacer peligrar la actual edición.

Un bonito edificio y público fiel

No obstante, y frente a las dificultades, Castro ha incidido en que este nuevo lugar “es muy bueno, incluso mejor que la Multiusos porque está a pie de calle, es accesible y hay una selección de artesanos con oficio”, por eso se ha mostrado convencida de que los zaragozanos responderán con su cariño.

Y así se ha podido comprobar en este jueves inaugural. Desde unos minutos antes de la apertura de puertas, un buen grupo de personas se preparaba para acceder a la muestra. Cristina acudía en familia, con su hija pequeña en el carro, y destacaba la accesibilidad del lugar y añadía que “está muy chulo” el edificio. En la misma línea, Ruth reconocía que “es muy bonito”. Los visitantes parecían ajenos a las circunstancias que han rodeado la organización de esta XLII Feria de Artesanía Aragonesa, aunque asentían empáticos cuando oían a los feriantes expresar sus reticencias.

La Feria estará abierta hasta el lunes 8 de diciembre, en horario de 11.00 a 14.00 horas y de 17.00 a 21.00 horas. La entrada tiene un coste de 1 euros, con gratuidad para personas jubiladas, menores de 12 años y personas con grado de discapacidad igual o superior al 50%. Además, cada día se realizarán sorteos de cheques regalo de 50 y 25 euros entre los compradores.

Durante el acto de inauguración ha participado Laura Prada, de la Fundación Caja Rural de Aragón, asociación que ha apoyado la organización de la feria y que ha anunciado, junto a la presidenta de la Asociación de Artesanos, Alejandra Castro, una próxima ayuda para los artesanos y artesanas de Aragón de 1.200 euros y a la que podrán optar a partir de enero de 2026. Igualmente, Ana Sanz, directora general de Pymes y Autónomos, ha reiterado su apoyo a la feria pese a “las vicisitudes” y ha destacado que “lo importante es que se haga”.

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