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Arte contemporáneo: la igualdad de género avanza a paso muy lento en los museos de Aragón

La mujer artista mejora su presencia en las salas, pero las exposiciones individuales siguen priorizando a los hombres

La artista Louisa Holecz, afincada desde hace años en Zaragoza, protagonizó el pasado enero una exposición en el IAACC Pablo Serrano.

La artista Louisa Holecz, afincada desde hace años en Zaragoza, protagonizó el pasado enero una exposición en el IAACC Pablo Serrano. / Josema Molina

Rubén López

Rubén López

Zaragoza

La Asociación cultural Nómadas por la Creación y la galería zaragozana La Casa Amarilla llevan ocho años analizando la presencia de las mujeres artistas en los museos aragoneses, un tiempo que ya empieza a ser suficiente para comprobar cómo ha evolucionado la igualdad de género en las salas de la comunidad. Según su séptimo informe Observatorio de género de las artes visuales en Aragón, la situación ha mejorado en este periodo pero aún lo hace a un paso demasiado lento. Así, la presencia de mujeres y hombres artistas en la programación de exposiciones de arte contemporáneo en la pasada temporada en Aragón (entre septiembre de 2024 y julio de 2025) se situó en el 42%.

«En el período 2017-2021 esta tasa de igualdad se encontraba entre el 33% y el 40%, mientras que a partir de la temporada 2021-2022 ha superado todos los años el 40%», indica Juanjo Vázquez, de la Asociación cultural Nómadas por la Creación, que recuerda que ese 40% se considera el mínimo en criterios de igualdad.

Los autores del observatorio subrayan sin embargo que esta mejora se debe sobre todo a la «tendencia generalizada ya instalada en la sociedad» y al esfuerzo de las propias mujeres artistas. «No vemos que haya una estrategia decidida por parte de los responsables de las salas. De hecho, hay muchas oscilaciones en función de los años y de los espacios», apunta Vázquez.   

Una de las mejores noticias es que esta igualdad comienza a ser (aunque muy poco a poco) real, porque hasta ahora la mejora en esta materia se debía casi en exclusiva a la mayor participación de las mujeres artistas en las exposiciones colectivas, mientras que las individuales seguían priorizando la figura de los creadores masculinos. «Hace unos años era muy habitual que las instituciones impulsaran exposiciones colectivas con 40 o 50 mujeres para equilibrar la tasa», recuerda Vázquez.

Según el último informe, los museos aragoneses acogieron en la pasada temporada 83 muestras individuales; 32 de ellas estuvieron protagonizadas por mujeres y 51 por hombres: «La tasa de igualdad en este tipo de muestras fue del 39%, así que aún queda mucho camino por recorrer». Y es que el olvido de la mujer a lo largo de la historia del arte evidencia que ese porcentaje mínimo de igualdad del 40% ha estado a años luz y que, aún en pleno siglo XXI, cuesta mucho alcanzarlo.

24 salas aragonesas analizadas

En las exposiciones colectivas (se celebraron 13 el curso pasado), esta tasa es del 65% a favor de la mujer, lo que evidencia «la voluntad política de que esto sea así», apunta Vázquez.

Además del apoyo más o menos «cosmético» de las administraciones, la mejora registrada en estos observatorios también se debe (como ya se ha apuntado) a una conciencia generalizada a favor de la igualdad en todos los ámbitos de la sociedad, así como a la posición activa de las artista.

En total, el citado observatorio analizó el curso pasado 24 espacios expositivos de la comunidad (museos como el Pablo Serrano, el CDAN o el Pablo Gargallo; salas públicas como el Centro de Historias, el Torreón Fortea o la Casa de los Morlanes; salas privadas como el Joaquín Roncal, y galerías de arte como Olga Julián, Carmen Terreros o la propia La Casa Amarilla).

Cada vez menos muestras de arte contemporáneo

Aunque no es el cometido principal del observatorio, esta séptima edición constata una tendencia que ya lleva años registrándose: la reiterada reducción de la exposiciones de arte contemporáneo en la comunidad. Este año también ha influido el cierre temporal del Pablo Gargallo o del Museo Goya, pero el resto de salas que solían exhibir arte contemporáneo han dejado de hacerlo «en número suficiente para centrar su programación en exposiciones de arte histórico o de contenido temático», se indica en el observatorio.

Un dato lo evidencia: en la temporada 2018-2019 se analizaron en Aragón 37 espacios que habían programado al menos dos muestras de arte contemporáneo, mientras que este curso el número ha caído a 24. «Esto complica la subsistencia de artistas y galerías, pero también afecta a la sociedad, que pierde espíritu crítico y el gusto por el arte. Si los ciudadanos ven las últimas tendencias cada vez entenderán más y se interesarán más por lo contemporáneo», indica Vázquez, que lo ilustra con un ejemplo muy gráfico: «Al bebé que solo come papillas dulces le cuesta más apreciar los otros sabores».

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