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La Historia de Aragón en Novela: Ángel Vergara narra la huida del Papa Luna en 'El camino del juglar'

El músico aragonés ha escrito su primera novela, en la que aborda el periplo de Benedicto XIII y acerca la cultura y la sociedad de la baja Edad Media aragonesa

Ángel Vergara (derecha) presentó su novela el pasado miécoles en el antiguo salón de plenos de la DPZ.

Ángel Vergara (derecha) presentó su novela el pasado miécoles en el antiguo salón de plenos de la DPZ.

Zaragoza

El músico y escritor Ángel Vergara aborda su primera aventura novelada y para ello apuesta por contar el relato de la fuga del papa Benedicto XIII de la fortaleza de Aviñón, en pleno Cisma de Occidente. Un paseo por la cultura de la época y la música popular de la Baja Edad Media que marca 'El camino del juglar' (Doce Robles).

El relato mezcla las historias de Pedro Martínez de Luna, el Papa Luna, y un juglar del Pirineo aragonés llamado Ramón de Atrosillo. Ambos se encontrarán en marzo de 1403, cuando el papa aragonés decide escapar tras un asedio de cinco años por parte de las tropas del rey francés, que exigía su renuncia como Papa de Aviñón. “En esa época una de las circunstancias históricas más importantes que se recuerdan es el Cisma de Occidente y la presencia de un personaje tan relevante como Benedicto XIII; ahí fue tejiéndose todo y ahí fue a parar el protagonista, que nace en un lugar del valle del río Aragón”, resume Ángel Vergara.

Ángel Vergara (Zaragoza, 1960) dedica su vida profesional a la investigación y divulgación del folclore, además de ser licenciado en Historia del Arte y Magisterio. A través del proyecto Casa Chuglar, radicado en Berdún (Huesca), ha creado un punto de encuentro para las músicas populares, de creación, recuperación y didáctica. En su haber de escritor consta una diversidad de estudios sobre la música –‘Instrumentos y Tañedores’, ‘Falordias y Juglares’, ‘El folklore musical en Aragón’ y ‘Con la música a otra parte’-, además de algunos libros de relatos.

El Cisma de Occidente desde la vivencia de un juglar altoaragonés

“Me apetecía contar una historia de cuál es el ambiente cultural y musical de una época concreta desde el punto de vista de un chaval que nace en la montaña”, aclara Vergara. Desde estos orígenes montañeses, Ramón de Atrosillo pasa de cuidar el ganado a recorrer territorios y adquirir habilidades musicales que le irán ensanchando las fronteras: “Poco a poco va encontrando una posición cada vez más importante en ámbitos cortesanos, que no sólo le permiten desarrollar sus habilidades musicales, sino también misiones que se le encomiendan de lo más diverso”.

Portada de 'El camino del juglar' -Doce Robles, 2025-

Portada de 'El camino del juglar' -Doce Robles, 2025- / Doce Robles

Para el autor, el punto de encuentro entre este juglar trotamundos y una figura histórica de la dimensión de Benedicto XIII, sería el carácter viajero. El Papa Luna recorrió el arco mediterráneo, sobre todo en la primera parte de su vida, regresó en varias ocasiones a su Illueca natal, estuvo en Zaragoza, Caspe o Alcañiz y trató, incluso, de llegar a Roma para solventar su legitimidad y con ello el cisma que dividió a la Iglesia católica durante 40 años. En este ir y venir se cruzan las vidas del protagonista y del Papa Luna.

“La figura de Benedicto XIII ha sido tan estudiada que es muy difícil no encontrar algún aspecto de su vida u obra sin investigar”, destaca Vergara. Sin duda, el Papa Luna, último Papa con sede en la ciudad francesa, fue un elemento político y religioso protagónico tanto en la Corona de Aragón como en toda Europa. Sobre el llamado Antipapa, Vergara cree que, más allá del tópico de la cabezonería aragonesa, la realidad es que Pedro Martínez de Luna estaba convencido de su legitimidad e incluso pensaba que “cometía un auténtico pecado si renunciaba a esa legitimidad”.

“Tenemos la imagen de un señor que  se empeñó en ser Papa y nunca quiso dejar de serlo, pero tiene muchísimas aristas y, sobre todo, vivió en un contexto rodeado de otras muchas personalidades importantísimas que también nos han dejado una huella cultural indeleble”, analiza Vergara.

La música popular y la transmisión cultural

No en vano, ese ambiente cultural era el mismo por el que se desplaza Ramón de Atrosillo: “Había un constante intercambio de músicos internacionales, sobre todo en Francia, y una estética musical llamada 'Ars Nova', que es toda una revolución en el mundo de la música”. El libro se adentra así en cómo era la música del bajomedieval en el entorno de la corte aragonesa.

En este periodo, el papel de los juglares era fundamental para la transmisión oral de los sucesos históricos y las tradiciones entre la población. Para Vergara, junto a esta función didáctica, tenían como objetivo “hacer felices a los demás” y crear una vía de evasión “a través de la música y artes escénicas variadas”. Esta labor la realizaban con unas excelentes habilidades musicales y narrativas. Si se realizase la traslación de la figura del juglar a la actualidad, Vergara estima que cualquiera que cuente una historia, con un “caudal de conocimientos y habilidades” adecuados e independientemente de su estilo musical, podría ser un juglar –que no bufón- moderno, ya sea rapero o cualquier otro tipo de músico.

“Es emocionante ver cómo algunas músicas que han llegado a través de lo que llamamos música tradicional o folclore tienen cientos de años de antigüedad y han pervivido”, subraya Vergara. De hecho, ese esmero en la recuperación de la memoria musical es lo que va a centrar su futuro, más allá de la literatura: “Tenemos intención de hacer un nuevo disco con músicas populares que han llegado hasta la actualidad, pero que son reconocibles en piezas antiguas”.

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