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Mikel Santiago ('La chica del lago') en Zaragoza: "Nunca he tenido el síndrome del impostor, pero mi mayor terror es el libro mojón"

El escritor vizcaíno presenta este jueves su última novela en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés

Mikel Santiago ha visitado Zaragoza este jueves con 'La chica del lago'.

Mikel Santiago ha visitado Zaragoza este jueves con 'La chica del lago'. / PABLO IBÁÑEZ

Daniel Monserrat

Daniel Monserrat

ZARAGOZA

Mikel Santiago, uno de los escritores de novela negra con más lectores en España ha presentado este jueves su último libro, 'La chica del lago' (Ediciones B) en Zaragoza. En él, Quintana Torres es una escritora de éxito. Los medios la apodan «la nueva reina del 'thriller'». Durante una firma de ejemplares en Bilbao, se acerca a ella un antiguo compañero del instituto y le entrega un misterioso sobre negro. Dentro hay una fotografía del diario de Alba, la adolescente muerta en extrañas circunstancias cuya historia inspiró la novela más conocida de Quintana: 'La chica del lago'.

¿Sabe que lo primero que se habrán preguntado sus lectores es si la protagonista es usted?

Ahí me la he jugado un poco, quería hacer un poco la broma. Los dos nos dedicamos a la literatura comercial, estamos de gira, también vendemos muchos libros y entonces es obvio que la gente se pregunte cuánto hay de mí.

¿Y cuánto hay?

Siempre hay mucho. En todos tus personajes, además, aunque sean polis o sean saxofonistas siempre dejas caer mucho de tu personalidad y tus vivencias. Quizá en este caso, en lo que más nos asemejamos es en esa especie de gran responsabilidad de tener muchos lectores. Pero Quintana lo lleva de otra manera, porque su problema es la capacidad o no capacidad de inventarse cosas. Lo que mejor sabe hacer quizá es coger un caso real y escribirlo. Y no es tan buena inventándose ficción. Ahí somos diferentes. Yo soy bueno inventándome cosas.

Necesita volver a sus orígenes.

Ella tiene muy reciente la muerte de su padre, que es una cosa muy importante, que me ha marcado muchísimo, le está generando una tensión con su hermana por una casa familiar que se vende o no se vende, y ella está pasando por momentos de despersonalización a través de la fama, del éxito, de vivir en una impostura. Y de pronto Urkizu, su pueblito natal, se convierte como en su ancla en la vida. Y piensa 'esta soy yo, la persona que yo he sido siempre y con la que tengo que reconectar'. Está en este pueblo y está en esta casa.

En 'La chica del lago', cambia de paisaje, deja su Illumbe para inventarse uno nuevo sin salir del norte, claro, Urkizu.

Necesitaba ese cambio porque llevaba ya cuatro novelas. No te voy a decir que estuviera cómodamente instalado, pero es cierto que para los escritores es cómodo reutilizar un personaje, un escenario, pero ciertamente se agotan las cosas. Y las zonas de confort son peligrosas para los escritores, te lleva a la repetición y a cierta sensación de redundancia. Así que tenía muchas ganas de explorar nuevos territorios, de cambiar la novela.

¿Cómo le surge ese lugar?

Es muy diferente a la costa. No tiene que ver Álava con Vizcaya. Son dos mundos aparte. La costa es agitada y dinámica y el interior es calma, está todo quieto, el agua del pantano, la iglesia reflejada en el agua. Ha sido un reto hacerme con la psicología del escenario, pero al mismo tiempo creo que una atmósfera muy conseguida y muy apropiada para la historia que se cuenta. El pantano como imagen central de algo donde se sumergen las cosas.

El escritor vizcaíno Mikel Santiago en EL PERIÓDICO DE ARAGÓN.

El escritor vizcaíno Mikel Santiago en EL PERIÓDICO DE ARAGÓN. / PABLO IBÁÑEZ

Se va de la costa al interior, pero el agua no la deja. ¿Qué tiene el agua?

El agua la necesito siempre cerquita. Es un elemento que lo manejo bien. Me gusta tanto el agua en la que te puedes meter como el agua que te cae encima, porque también hay mucha lluvia. La atmósfera para mí es central. Me gusta crear incluso los elementos atmosféricos, climatológicos. El viento es un personaje de esta novela, hace cosas y Quintana se mueve con él.

¿Tanto influye el lugar donde reside uno?

El paisaje es fundamental en todo. Desde el momento en que eliges un crimen, está la criminología ambiental. Es decir, en determinados ambientes se producen determinados crímenes. Siempre he pensado que los valles de Vizcaya son lo más peculiar que hay, son muy cerrados y difíciles. Y eso tiene que generar determinado tipo de psicología. Lo mismo que aquí vuestro desierto de Monegros seguramente genera determinado tipo de psicología. ¡Y el viento! El paisaje es un elemento que explica muchas cosas. Tener una montaña gigante al lado no es lo mismo que tener una llanura. Cambia la manera de pensar y de hacer las cosas. Que haya una carretera con curvas, un acantilado, un pantano, te lleva a cierto tipo de cosas, en este caso, a un ahogamiento.

No innova en que 'La chica del lago' sigue siendo una novela de personajes, pero en esta hay mucha presencia femenina.

Hay mujeres por todos lados, esta novela sí me ha quedado muy femenina.

"En determinados ambientes se producen determinados crímenes"

¿A qué cree que es debido?

Por curiosidad. Yo tengo cuatro mujeres en casa. Soy escritor y observador; y observas el mundo femenino y desde el punto de vista de un hombre siempre notas que hay una diferencia en todo, en su forma de relacionarse, en su forma de estar, en sus redes emocionales, que son muy diferentes a las de los tíosYo quería una protagonista femenina porque me da mucha curiosidad la imagen de la escritora de misterio y quizá por soy un fan de la Srta. Fletcher o de Agatha Christie.

¿Por qué emplea tanto el diálogo en sus novelas?

Para mí, es una técnica súper económica de desarrollar personajes, de dar información, de generar velocidad lectora, y de cambiar el formato si la sabes usar. Es algo que me ha obsesionado toda la vida. Cuando leo buenos diálogos, joder, qué bueno. Me está descubriendo al personaje, me dice lo que dice y lo que piensa, cómo se comporta y qué temperamento tiene. Como yo practico mucho la concisión, el diálogo es como algo de virtuoso, funciona como el solo de guitarra.

¿Tiene el síndrome del impostor como su protagonista?

No, nunca. Quizá porque soy de Bilbao. Yo siempre he sentido que soy escritor y que me he ganado mis lectores de manera genuina, escribiendo y sin hacer nada más. Además, mi manera de ir ampliando mi masa lectora es muy paulatina, muy gradual. Yo empecé con un blog, pasé a una novela, que sí que es cierto que de entrada tuvo muchos lectores, pero todo ha ido creciendo lentamente. Es más una carrera de fondo la mía, no he tenido una novela que de repente está ganando premios. Lo que sí tengo es mucha autoexigencia. He conseguido todo esto porque me lo he currado y me he roto la cabeza en cada novela. Entonces siempre tienes esta especie de responsabilidad sobre los libros. Tiene que estar bien. El mayor terror es al libro mojón. Que siempre dices, que no me salga, por favor.

"He conseguido todo esto porque me lo he currado y me he roto la cabeza en cada novela"

¿Qué le ha supuesto que adaptará Netflix su novela 'La última noche en Tremore Beach'.

Te da a nivel de imagen. ¿Personalmente? Es una experiencia más. Me ha parecido interesante y ha sido una grandísima noticia. Es muy satisfactorio que un director de la talla de Oriol Paulo elija tu libro y ponga toda la carne en el asador partiendo de una cosa que escribiste tú en una cafetería, no sabiendo muy bien si lo ibas a publicar o no. Es un premio, pero nada más a nivel de ideas o de pensar en qué escribir. Yo sigo igual. Lo que sí ha hecho es reforzar la imagen de la marca. De hecho se vendieron muchas más novelas de todas las demás que de 'Tremore Beach'. Parece que la gente cuando ve la serie ya piensa que ha leído un libro y se compra las otras.

¿Quedó contento con la adaptación?

La respuesta tiene que ser ambigua, porque sí que es cierto que es una producción súper top, que ni en tus mejores sueños podías imaginar. Pero, después, claro, lógicamente cambian las cosas, sobre todo cuando el proyecto es tan largo, porque yo esta novela siempre la he visto como una peli. De hecho, Amenábar fue el primero que la tuvo y él visionaba una película o una serie corta y Oriol tenía un proyecto más grande. Quería profundizar en cosas de la novela y escribir, llegar a otros sitios, por lo que inventó mucho. Y, entonces, bueno, se parece a mi libro, pero es diferente. Y como autor tienes que digerirlo y dejar que pase.

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