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La escasa inversión de Aragón en Cultura o la gran mentira de que somos una comunidad modesta

Bombardean con un mensaje que esconde otra realidad diferente para lo que interesa

La DGA ha activado el programa ‘Aragón, tierra de cultura’.

La DGA ha activado el programa ‘Aragón, tierra de cultura’. / SAMUEL NAVARRO DÍEZ

Daniel Monserrat

Daniel Monserrat

ZARAGOZA

Al final las cifras son eso, cifras, números que cuantifican algo, pero el problema grave de estas cifras que dejan en evidencia la apuesta política de la comunidad por la cultura no son los números en sí, sino lo que revelan detrás.

Por ponernos en situación, las convocatorias de ayudas culturales de Aragón (modestas, no lo olvidemos) en los últimos años, a grandes rasgos, no se han incrementado, se han mantenido, y si antes no soportaban una comparativa con comunidades similares a la nuestra, ahora aún lo hacen menos.

Siempre (no es de ahora) nos bombardean con el mensaje de que somos una comunidad modesta y que no podemos pretender que haya grandes cantidades de dinero para la cultura, pero a la mínima, el discurso se cae cuando se decide invertir grandes sumas de dinero en proyectos considerados prioritarios. Hoy es el Centro Goya de la plaza del Pilar, otras veces (con otros gobiernos) han sido otros mientras las propuestas aragonesas, las que surgen del territorio, siguen languideciendo.

Las renuncias continuas

Más cosas en este camino. Se cancela un proyecto de Orquesta Sinfónica de Aragón porque era muy caro cuando todavía nadie nos ha explicado por qué es más caro ese modelo que el estar invirtiendo año tras año grandes cantidades de dinero en formar jóvenes músicos en el Conservatorio Superior que para ganarse la vida se van a tener que ir fuera de la comunidad. ¿Dónde está ese supuesto programa de retener el talento? O es que ni en eso pinta para algo la Cultura.

Organizamos actos emblemáticos y, en todos, hay un hecho cultural que lo corone, un concierto, una actuación, una representación... pero luego cuando llega la hora del apoyo de verdad, el de poner ese dinero sobre la mesa para que el artista pueda crecer y llevar el nombre de Aragón por el mundo nunca llega.

Quizá la reflexión buena que habría que hacer es la que, probablemente, estén haciendo desde los despachos que mandan en la cultura de esta comunidad. Aragón es una tierra muy rica en talento en todas las disciplinas artísticas, la prueba es que los aragoneses reciben premios en muchos lugares fuera de aquí. Y cuando se les reconoce ellos llevan el nombre de Aragón por el mundo. Todo sin apenas apoyo político. ¿Verdad que funciona el modelo? Del análisis verdadero ya hablaremos la semana que viene, que decían aquellos famosos humoristas.

Como decía, el problema más grave no son las cifras sino lo que esconden las decisiones que lleva a ese ránking que debería avergonzarnos a todos porque no habla de inversión total (que tampoco nos dejaría en buen lugar) sino de porcentaje con respecto a la inversión total. Un desastre.

Un lugar residual

Acaba de empezar 2026 y hay unas elecciones autonómicas a la vista. Cualquier mal estudiante pensaría que tiene la posibilidad en la recuperación de sacar adelante la asignatura. No parece que sea el caso. La cultura volverá a ocupar un lugar residual en todos los programas políticos y solo saldrá a colación para reivindicar a Goya (a veces uno piensa que no hay otro aragonés en el mundo) en torno al que se va a construir un museo público sin que el debate esencial se haya llegado a abrir, ¿tenemos obra suficiente para construir un centro digno o la apuesta es por la vacuidad de las proyecciones y la inmersión que es hacia donde camina un mundo cada vez más vacuo? Igual es el momento de meterse debajo del edredón para pasar el invierno y no sufrir más de la cuenta por un Aragón cultural que podría ser como aquel concursante aragonés de 'Gran Hermano' gritando ¿Quién me pone la pierna encima? ¿Aún no lo sabemos?

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