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Ya-O-Min, la maga aragonesa que lo fue cuando solo los hombres lo eran

María Rosa Calvo Perna 'Rosita' consiguió su sueño de ser ilusionista en un mundo exclusivamente masculino en los años 70

La aragonesa Ya-O-Min realizando el efecto de la fuente de pañuelos de seda.

La aragonesa Ya-O-Min realizando el efecto de la fuente de pañuelos de seda. / EL PERIÓDICO

Daniel Monserrat

Daniel Monserrat

ZARAGOZA

En el año 1971, se coló en el Teatro Principal de Zaragoza en la celebración de Congreso Mágico Nacional al que ni tenía entrada ni le dejaban acceder y allí, tras una de las conferencias, se acercó emocionada al Padre Ciuró con uno de sus libros para que se lo firmara. Y lo consiguió. De hecho, Ciuró, cuyos libros han sido referentes para muchos magos, se sorprendió que una mujer tuviera esa inquietud por la magia. Eran los años 70 y la magia era un lugar reservado para los hombres. María Rosa Calvo Perna (1942-2006) , de nombre artístico Ya-O-Min, era conocida como la Maga de Aragón ya que era la única mujer que se dedicaba a ello en nuestra comunidad y rompió barreras en los años 70.

Pero el comienzo de la historia de Rosita, como la conocían todos, se sitúa un poco antes. La conocida como la Maga de Aragón "tuvo la curiosidad de la magia desde que era niña, la afición le vino por su abuelo, pero tuvo todo en contra, empezando por sus padres que no querían que se dedicara o que hiciera magia porque veían como que era algo que hacían los hombres". Los que hablan son Pepín Banzo y Helena Perdomo, gerentes de El sótano mágico, que llevan años estudiando la figura de la aragonesa y que, precisamente, este año le están dedicando un ciclo "como hemos hecho con otros grandes magos de Aragón porque ella lo era", explican.

Un mundo exclusivamente masculino

Tras su encuentro con el Padre Ciuró, explican Banzo y Perdomo, "consiguió entrar en la Asociación Mágica Aragonesa de aquellas maneras (y con la mediación del propio Ciuró) porque era una sociedad exclusivamente masculina, lo que para ella ya fue un sueño cumplido". Solo cuatro años después, en 1975, se celebró en Oviedo el VII Congreso Mágico Nacional... y Rosita recibió el premio al estímulo femenino. "A ella le hizo muchísima ilusión, y gracias a ella, luego ha habido también otras magas que han podido serlo por el camino que abrió en Aragón", afirman Banzo y Perdomo.

Rosita se dedicaba a la magia general aunque, razonan los dos estudiosos de su figura, "tampoco le permitirían hacer otra cosa", que prosiguen: "Siendo mujer a lo mejor tampoco tenía accesoa otra cosa porque siendo tan valiente, seguro que se hubiera atrevido a probar alguna otra cosa", dicen. "Si quieres hacer manipulación, por ejemplo, si no puedes tener un profesor que te esté enseñando cómo hacerlo o acceder al libro donde puedas mirarlo, no tienes nada que hacer. La gente que la conocía nos ha dicho que tenía el coraje y el valorcomo para meterse en determinadas cosas. Si no hizo más realmente, sería porque no pudo. También hay que tener en cuenta que el material mágico también es muy caro y económicamente seguro que no podía llegar. Ella actuaba habitualmente de manera benéfica".

Entrega del premio estímulo a la magia femenina en el Congreso Mágico Nacional de Oviedo en 1975.

Entrega del premio estímulo a la magia femenina en el Congreso Mágico Nacional de Oviedo en 1975. / EL PERIÓDICO

Y todo con una vida "muy dura a nivel familiar. Sus padres estaban en desacuerdo en que hiciera estas cosas, pero, además, tenía un marido que no la trataba del todo bien y bueno, de hecho se dice que intentó matarla dos veces. Ella acabó sus días cuidando a su madre, que estaba en la residencia de ancianos de Borja". Poco después del fallecimiento de su progenitora lo haría ella en 2006.

Sensación en Vitoria

Pero ese último año, aún dio su última clase magistral en las Jornadas Magialdia de Vitoria. Había prevista una conferencia de Anthony Blake pero no llegaba y Rosita, "por salir del paso, dijo 'ya os cuento yo algo'. Les tocó la fibra a todos los congresistas porque vieron que lo estaba haciendo desde el cariño absoluto por la magia, por dar todo lo que sabía ella. Se llevó la mayor ovación en esa edición".

Ese gesto poco antes de fallecer escenifica claramente la esencia de Rosita: "Ella con eso era feliz, no necesitaba que le hicieran un homenaje, no quería ser profesional ni nada de eso, ella lo hacía porque le gustaba. Y porque, probablemente, se escapaba del mundo que le había tocado habitar".

Ya-O-Min en la improvisada conferencia de Magiaaldía en Vitoria en 2006.

Ya-O-Min en la improvisada conferencia de Magiaaldia en Vitoria en 2006. / EL PERIÓDICO

Su fallecimiento pasó totalmente desapercibida, "dejó de ir a las reuniones y normalmente no se perdía ni una y luego nos enteramos de que había estado enferma y, finalmente, falleció sola, sin familia ni nadie cercano". Algo que ha provocado que sea complicado encontrar algo sobre ella. "Estaba guardando todas sus cosas en paquetes para donarlo porque sabía que se moría pero falleció tan de sopetón que prácticamente se perdió todo", explican los gerentes de El sótano mágico antes de concluir: "Los que la conocieron de la Asociación Mágica dicen que era una mujer increíble. Cuando todos los magos se juntan, siempre sacan para hacer magia, Rosita no solo no fallaba nunca sino que ella la primera siempre, solo eso ya le hacía ilusión".

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