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Un cuadro del Museo del Prado se incorpora a la exposición de Goya en la Aljafería

Se trata del retrato de la infanta María Teresa de Vallabriga, pintado por el genio de Fuendetodos en 1783

El retrato incoporado este viernes a la exposición.

El retrato incoporado este viernes a la exposición. / Josema Molina

Rubén López

Rubén López

Zaragoza

La exposición de Goya en la Aljafería ha incorporado este viernes el retrato de María Teresa de Vallabriga que el genio de Fuendetodos pintó en 1783. El cuadro, procedente del Museo del Prado, se ha instalado en el espacio reservado a 'obra invitada' del Salón del Trono, donde hasta ahora se exhibía precisamente el retrato de su marido Luis de Borbón. Cuando en diciembre de 2024 se inauguró la exposición con los 'goyas' procedentes del Museo de Zaragoza, el director general de Cultura, Pedro Olloqui, ya adelantó que el anhelo era traer algún lienzo 'invitado' desde el Prado. Esta cesión temporal por fin se ha producido y el nuevo óleo se podrá contemplar en la Aljafería hasta mediados de abril.

El retrato de la infanta María Teresa de Vallabriga (Zaragoza 1759-1820) es el cuarto lienzo que se cuelga en el espacio dedicado a la obra itinerante del Salón del Trono desde que se abrió la muestra. Primero lo hizo el 'Retrato de José Cistué', procedente del Museo de Huesca, luego el cuadro 'La Virgen con el niño', prestado por un coleccionista privado, y por último el citado retrato de Luis de Borbón, cedido también por un particular.

Con estas obras invitadas que se van renovando "cada cuatro o cinco meses" se busca mantener viva una exposición que está siendo todo un éxito de asistencia. Y es que, en poco más de un año en la Aljafería, 'Goya, del Museo al Palacio' ha logrado reunir a 321.000 visitantes llegados de todos los continentes. La muestra incluye lienzos emblemáticos del genio de Fuendetodos, como los retratos de Carlos IV y Fernando VII, el boceto del Aníbal vencedor o su colección de grabados.

Detalle del óleo que Goya pintó en 1783.

Detalle del óleo que Goya pintó en 1783. / Josema Molina

La exposición seguirá abierta "como mínimo" durante todo este año. Después, deberá ser la mesa de las Cortes la que decida si se prorroga (el convenio y el presupuesto está garantizado solo para este 2026). En este sentido, la idea inicial del departamento de Cultura era que todos estos lienzos del genio de Fuendetodos pasaran a exhibirse directamente en el nuevo Centro Goya de la plaza del Pilar en lugar de en el Museo de Zaragoza, 'hogar' primigenio de estos cuadros y actualmente en obras por reformas.

Sin duda, el contenido es lo nuclear en la exposición de la Aljafería, pero contemplar los cuadros de Goya en ese marco incomparable aporta a la visita un valor añadido. Uno puede disfrutar de la belleza de sus grabados o perderse en los detalles de sus retratos y, al instante, levantar la cabeza y maravillarse con los artesonados y las techumbres del Salón del Trono o de la sala de Pedro IV.

Retratos de familia

El recorrido permite viajar a todas las etapas del pintor aragonés e incluso conocer sus antecedentes y sus años de formación. De hecho, la muestra incluye obras de su primer maestro (José Luzán) o de artistas muy vinculados a él (Francisco Bayeu o Corrado Giaquinto).

El nuevo óleo incorporado este viernes aumentará aún más la capacidad de atracción de la muestra. Este retrato, uno de los más tempranos de Goya, fue un encargo de Luis de Borbón. En él aparece de perfil su esposa María Teresa de Vallabriga, madre de tres hijos: la condesa de Chinchón, la duquesa de San Fernando y el cardenal arzobispo de Toledo, don Luis María de Borbón.

Su retrato convivirá en esta exposición con otros de miembros de su familia: el del rey Carlos IV y la reina Maria Luisa, también en el Salón del Trono, y el de su hijo el infante Luis María de Borbón y Vallabriga, ubicado en la sala contigua.

Tras residir en Velada, María Teresa de Vallabriga regresó a su ciudad natal después de fallecer su marido y ser separada de sus tres hijos. En esta última etapa residió en la conocida casa Zaporta de Zaragoza, a la que se conocerá como Casa de la Infanta en su honor (esta joya del arte renacentista aragonés aún puede contemplarse en el Patio de la Infanta de la sede central de Ibercaja).

Tal vez la coincidencia de que tanto María Teresa como Goya tenían origen aragonés, llevó al pintor a demostrar cierta simpatía por la dama. Y es que, además del retrato que se exhibe ahora en la Aljafería, el pintor realizó varios retratos más de la zaragozana.

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