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La radio del 'Schindler' de Canfranc regresa al pueblo

El nieto del espía Albert Le Lay dona el aparato con el que recibía mensajes codificados a través de la BBC británica

La radio utilizada por el espía ya está en la estación de Canfranc.

La radio utilizada por el espía ya está en la estación de Canfranc. / EL PERIÓDICO

Daniel Monserrat

Daniel Monserrat

ZARAGOZA

En el año 1940, Albert Le Lay acaba destinado en Canfranc como Jefe de Aduanas, un puesto nada banal ya que la frontera oscense era la única ferroviaria abierta con el país galo, con todo lo que eso suponía en cuantos a acontecimiento fronterizos en plena Segunda Guerra Mundial. Desde allí, contaca con la resistencia francesa, más bien la resistencia francesa contacta con él y empieza a colaborar con ellos haciendo de enlace con los aliados. Gracias a él fueron muchas las personas que pudieron huir por los Pirineos de la Europa ocupada.

Desde entonces, Le Lay recibía mensajes cifrados a través de las noticias de la BBC que escuchaba en un transistor... hasta 1943 cuando es descubierto por la Gestapo y tiene que huir desperadamente y salvándose por los pelos. Entre sus actos cabe destacar el pasar la primera radio usada por la resistencia francesa. Pero el más importante fue ayudar a personas salvándoles la vida, entre las que se encontraban judíos, aviadores aliados, resistentes franceses y gente que huía de los nazis sin tener la documentación en regla. Lo hizo bien escondiéndolos en lugares ocultos de los vagones, mezclándolos entre los pasajeros, ocultando a aquellos que atravesaban las montañas o suministrando documentación falsa. Acabada la guerra, y a pesar de que podía elegir muchos destinos, Le Lay decidió volver a Canfranc, donde desde hace unos años hay un monumento en su honor, junto a la estación.

En la biblioteca de la estación

Estos días, el círculo se ha cerrado ya que esa radio que utilizaba el espía ha regresado a Canfranc, concretamente a la estación donde ahora está el hotel y en cuya biblioteca (que ahora es un bar coctelería) ya se puede visitar. Y es que el nieto de Le Lay, Víctor Fairén, donó hace unos mese el aparato al Ayuntamiento de Canfranc con el fin final de que acabara en la estación.

En 1957 lo trasladaron a Bayona y posteriormente a la Rochelle, su último destino. Fue en San Juan de Luz (Francia) donde falleció en 1988 a la edad de 89 años, permaneciendo voluntariamente en el más absoluto de los anonimatos.

En el rincón dedicado a Monsieur Albert Le Lay en Canfranc Estación se ha colocado un ejemplar del comúnmente llamado “árbol del amor” y cuyo nombre científico es Cercis silicuastrum. La elección de este árbol ha venido precedida por el conocimiento que se tiene "del cariño que Le Lay sintió por la tierra de Canfranc y sus habitantes", según explica el ayuntamiento.

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