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Crítica de Javier Losilla de 'Inusitaciones': Y así es como acaba el mundo, no con un estallido sino con un quejido

El dramaturgo, director teatral, articulista y poeta, Rafael Campos Lozano, acaba de publicar en la editorial Olifante su poemario

Rafael Campos Lozano publica su primer poemario, 'Inusitaciones'.

Rafael Campos Lozano publica su primer poemario, 'Inusitaciones'. / R. Campos

Javier Losilla

Javier Losilla

ZARAGOZA

Dramaturgo, director teatral, articulista y poeta, Rafael Campos Lozano (Ateca, 1954) ha decidido sacar ahora a la luz un tipo de escrituras que hace tiempo que practica, pero que guardaban silencio en una de las carpetas de su ordenador. Las ha publicado en el libro 'Inusitaciones', título que me sitúa, aunque solo sea por paronomasia frente a 'Iluminaciones', de Arthur Rimbaud. Luego, cuando me adentro en el texto, parece que el espíritu del autor de 'Una temporada en el infierno' se desvanece. O no. 'Inusitaciones'. Rafa (permítaseme el hipocorístico), como hombre de escena, se sirve de la terminología teatral para nombrar las escrituras que nos ocupan. Inusitación (efecto de): contrario al efecto realidad; deconstruido; distanciado por su apariencia inhabitual y por la referencia a su carácter artificial y artístico. Teatralidad. ¿Brechtiano? No, cuando menos desde una perspectiva moralizante. Estos poemas, o como quiera que se denominen, no están en el círculo de tiza de la épica brechtiana, aunque persigan el fantasma de la alienación.

'Inusitaciones' no transita estilísticamente una línea recta, pero sí mantiene el pulso conceptual y ético. Lecturas, experiencias, reflexiones y obsesiones campan a sus anchas por unas páginas en las que en ocasiones la ironía y el realismo se dan la mano. Como en Rimbaud. Teatralidad, decía. Sí, el teatro, el alma de sus personajes, mejor, está presente en los versos, a plena luz o agazapado. ¿La fábula? Y el teatro es palabra, gesto, ritmo, música… En 'Inusitaciones' la palabra es precisa, lo que no significa débil; limpia, pero intensa; hermética, puntualmente, pero luminosa en significados. Y suena. Tanto, que esa sonoridad adquiere categoría de significado (¿cómo no esperar algo así de alguien tan familiarizado con la cadencia del decir?). Por otra parte, el ritmo se organiza pasando de la gramática teatral a las figuras literarias de la lengua: paronomasia, ironía, reduplicación, anáfora…

Autorreferencial, no autobiográfico

'Inusitaciones'. No hay aquí descarga autobiográfica, aunque sí autorreferencial. Pero el yo, como personaje del ¿relato?, no se manifiesta explícita sino solapadamente presente. El yo, el tú, el él, el nosotros, el vosotros, el ellos. Las personas del verbo se arremolinan o dispersan en la palabra ya vigorosa, ya herida, ya crítica, ya generosa, ya. Y en ese ir y venir de sensaciones, de búsquedas, de asertos, de dudas, de certezas y de inquietudes cree uno ver parpadear el ojo del simbolismo, la lírica lorquiana, el soneto shakesperiano, el fulgor de Valente… ¡Quién sabe! «Escribir un poema es como pegar un polvo», me dijo en una ocasión mi admirado y recientemente desaparecido poeta cartagenero José María Álvarez. Y los lectores, entendí, somos los que recogemos los condones.

Inusitaciones, preservativos al margen, me susurra la voz de Eliot: «Somos los hombres huecos / somos los hombres rellenos». Y la coda final: «Así es como acaba el mundo / no con un estallido sino con un quejido».

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