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Cristina Araújo ('Distancia de fuga') en Zaragoza: "Intentar apartar el amor solo porque no de está de moda me parecía injusto"

La escritora madrileña ha presentado su abrumadora segunda novela en la librería Cálamo de la capital aragonesa

La escritora madrileña Cristina Araújo Gámir en el Hotel Reino de Aragón de Zaragoza.

La escritora madrileña Cristina Araújo Gámir en el Hotel Reino de Aragón de Zaragoza. / Laura Trives

Daniel Monserrat

Daniel Monserrat

ZARAGOZA

Cristina Araújo Gámir (Madrid, 1980) supera con un sobresaliente la reválida de haber ganado en 2022 el Premio Tusquets de Novela con 'Mira a la chica'. En 'Distancia de fuga' (Tusquets), la escritora aborda la historia de Frances, una actriz estrella mundial, y Theo, amigo Robin, hermano de Frances, doctorado universitario. Una historia de amor exquisitamente escrita que abre la puerta a la confrontación de dos mundos muy distintos y que recuerda a los grandes clásicos.

En 'Mira a esa chica' irrumpió con fuerza en la novela española, pero con 'Distancia de fuga', ha dado un salto impresionante en todos los sentidos, ¿lo siente así?

Para mí, este libro ha sido muy especial, he puesto mucho de mí y lo he cuidado muchísimo. No es que no lo hiciera con el otro, pero este al significar tanto, al tratar tantos temas algunos de los cuales venían de mis propias experiencias, otros de cosas que a lo mejor yo quería explorar y situaciones que hubiese querido vivir,... Todo hacía que quisiera tratarlo con un cuidado grande. Mira, incluso llegué a pensar que me gustaban tanto los personajes que no iba a ser capaz de ponerles defectos que les hicieran creíbles, sino que iba a pecar un poco de esto, de hacerles intocables.

No le quiero abrumar porque, además, me dirá que no es así, pero 'Distancia de fuga' es como si fuera uno de los grandes clásicos, pero del siglo XXI.

Ojalá, pero no... Yo me he inspirado muchísimo en los clásicos, por supuesto, pero nunca me atrevería a intentar emularlos porque me parecería una arrogancia por mi parte muy fuerte. Pero es verdad que me ha inspirado muchísimo en las historias que yo leía en la universidad, sobre todo las grandes historias de amor, Anna Karenina y 'Cumbres Borrascosas' también 'Ada' o 'El ardor', que tratan de relaciones complejas.

"Nunca me atrevería a intentar emular los clásicos porque me parecería una arrogancia por mi parte"

Como los clásicos, 'Distancia de fuga' es mucho más que una historia de amor.

Al principio yo solo quería contar una historia romántica, pero, bueno, luego quería darle mucha importancia a la historia entre los hermanos, al núcleo familiar de Frances y Robin. Y empezaron también a abordarse otros temas que ya surgían a partir de las dificultades que hay que ponerles a los personajes para que encajen en la trama.

En los clásicos suele haber un problema insalvable que es el de las clases sociales, ¿los dos mundos tan distintos de los protagonistas que ha creado son esas clases sociales del XXI?

A mí me apetecía muchísimo contar el mundo de la fama por curiosidad y porque siempre me ha encantado, siempre me he planteado muchísimo qué pensaría la gente que está en lo alto, alto, pero en lo altísimo, cómo serán sus rutinas, qué les preocupará, cuáles serán sus inseguridades... porque son seres humanos al final, pero son diferentes. Tienen problemas más matizados, a lo mejor ellos rompen con alguien, tú rompes con alguien y bueno, pues le olvidas, pero ahí a lo mejor le tienes que ver en las revistas, en los premios, en tal y cual, porque al final ellos están en ese microcosmos también. Entonces todo eso tan extremo me fascinaba mucho. Y, por otro lado, cuando pensé en una historia de amor del siglo XXI, pensé en qué obstáculo podía poner para que no tuviese una resolución fácil. Por eso busqué un mundo que a ella la vuelve mucho más frágil y vulnerable, condiciona también su manera de ser, que hace que se aleje de él, pero luego él es el único que le da estabilidad, porque pertenece a ese otro mundo donde también está su hermano, su familia.

Cristina Araújo este miércoles en su visita a Zaragoza.

Cristina Araújo este miércoles en su visita a Zaragoza. / Laura Trives

¿Hemos idealizado el amor?

Es que esa es de las cosas bonitas del amor, porque ahora parece que se quiere llevar mucho el individualismo, el que cada uno se puede salvar a sí mismo, que no necesitas a nadie, que te puedes completar tú solo,... y una cosa no quita a la otra, pero también me da la sensación de que se ha intentado un poco apartar a codazos el tema del amor en las películas, en la literatura, no sé si tanto, pero sí que lo he notado muchísimo en el cine, cuando en realidad las canciones van de amor. Cuando tú hablas en los bares con la gente, pues muchas veces estás hablando de relaciones, de este me ha hecho este tal, o siento así. Entonces intentar apartarlo solo porque no está de moda, de repente, me parecía un poco injusto.

"Me da la sensación de que se ha intentado un poco apartar a codazos el tema del amor en las películas"

Hablaba antes de que siempre ha tenido mucha curiosidad por la fama. Quizá ese es el alma de escritor, ponerse en las emociones de otro, ¿lo cree así?

Sí, sí, siempre. Si no lo consigo, no puedo empezar la historia. Necesito buscar un punto en común con los ambientes o con los personajes de los que voy a escribir, porque si no, con esa distancia, no podría hacerlo. Yo, por ejemplo, cuando pensaba en la fama, claro que piensas en cómo te afectaría, cómo te desenvolverías, o cómo sería, cómo debe de ser a lo mejor levantarte por la mañana, mirarte en el espejo y ser tan increíblemente guapa, o cómo te puede afectar eso precisamente. Cuando hablo de las inseguridades de ellos, de Frances como actriz, quizá yo no las he vivido de esa manera, porque no he estado en ese ambiente, pero claro que he vivido inseguridades, o cuando luego pasan ciertas cosas también de pérdidas en el libro, que a lo mejor yo no he sufrido de esa manera, pero claro que he sufrido pérdidas, todo el mundo ha sufrido pérdidas, todo el mundo ha sentido inseguridades, todo el mundo ha sufrido el desamor. Entonces, aunque no sea exactamente de la misma manera, hay puntos en común, que me permiten identificarme porque lo necesito para enfrentarme a la historia, si no, no podría.

¿Escribir le ayuda a sanar?

En cierto modo, sí. La verdad es que yo en este caso, la trama de la universidad me ha ayudado un poco porque esa historia de Teo en el doctorado es lo que yo viví también, está muy pegado a lo que a mí me pasó, lo que yo experimenté. El desenlace de su vida académica es un poco la mía. Me quedé un poco desencantada y siempre me he arrepentido un poco de las cosas que no hice en la universidad o de las oportunidades que no aproveché. Y este libro también me ha servido en esa parte como para decir, bueno, por lo menos lo he contado, he hecho de ello una historia que a mí me gusta, me parece tierna. Nunca había pensado en lo de escribir para sanar, como muchas veces se dice, porque no sé si realmente a mí por lo menos me sirve, lo hago porque me gusta, no porque me esté sirviendo. Pero en este caso puede que sí.

Cristina Araújo Gámir acaba de publica 'Distancia de fuga'.

Cristina Araújo Gámir acaba de publica 'Distancia de fuga'. / Laura Trives

La novela es especialmente abrumadora en dos aspectos, en su minuciosa documentación y en el brillante uso de las metáforas y de las imágenes. ¿Le obsesiona este tema?

Es una pedazo de obsesión. A mí me gusta mucho lo de que sea visual. Cuando yo empecé a leer algunos libros en los que percibía que eran muy visuales, muy gráficos, casi como ver una película, me encantaba. En el arte al final siempre estás repitiendo, siempre te estás fijando, siempre tienes gurús o ídolos y claro, vas un poco metiéndote en sus carriles y claro, yo eso sí lo hago mucho, me encantan las metáforas visuales. Además, creo que cuando usas palabras que no son las típicas, haces que el lector esté más pegado y vea más como una imagen las descripciones, porque si usas lo de siempre, está tan sobado que te pasa desapercibido. Y a mí eso no me gustaría nada que me pasase. Soy muy obsesiva con la elección de términos, de sinónimos, y con la musicalidad. Me pongo muy vigilante, este adjetivo tiene tantas sílabas, pero debería tener menos porque le resta musicalidad. Obviamente no lo puedo hacer con todo el libro porque ya me corto las venas, pero sí, sí, lo intento. Realmente es un trabajo muy exhaustivo, muy fuerte y le dedico muchísimo, muchísimo tiempo. A veces hasta lo paso mal haciéndolo.

Es un libro que aborda la juventud y todo lo que conlleva, pero también se habla de un tema casi tabú como la muerte.

La muerte en la juventud la tienes un poco no sé si idealizada, la miras de una manera, como dicen ellos, un poco romántica. Una amiga de mi madre me dijo una vez una frase cuando yo tenía veintitantos años. Me dijo, 'con los veintitantos te obsesionas con la muerte, con los treinta prefieres olvidarla, y con los cuarenta renace en todo su esplendor'. Y fue así. Me gusta hablar también de ella porque a veces cuando algo te genera ese miedo, ese rechazo, también tienes como esa pulsión de acercarte a ello, como de saber sobre ello, de pensar. La muerte es una cosa muy sórdida y fascinante a la vez.

"Siempre te quedas pensando en si te ha salido de casualidad un libro bueno"

Escribir es un trabajo muy solitario. Yo no sé si le ataca el síndrome de la impostora cuando le toca defender sus libros en público.

Muchísimo. Es verdad que con el tema de la escritura me mantengo muy pegada al suelo, muchísimo, no me permito mucha idealización u optimismo o hacerme películas. No quiero darme un batacazo, pero es precisamente por lo que me preguntas. Hay una cosa que sale en el libro que hace Frances que es que se busca en Google a sí misma. Cuando yo gané el Premio Tusquets también lo hice. Puse un 'post' dando las gracias en Instagram a la gente que siempre me había apoyado y según le di a publicar pensé ' ¿y si se me ha ido la olla y realmente creo que he cumplido mi sueño, pero en realidad no he ganado nada?'. Entonces puse mi nombre y dije vale, sí, lo he ganado. Siempre piensas que igual nunca vas a poder replicar el éxito. El otro día me preguntaban '¿cómo lo has hecho?' Ojalá lo supiera para volver a hacerlo porque realmente no lo sé. Quiero decir, no aparece de la insipiración, hay muchísima disciplina, pero siempre te quedas pensando en que no sé si me ha salido de casualidad.

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