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Aquiles y Quimera se enfrentan en un multitudinario combate nulo en Zaragoza pese al fuego

La Fam Teatre escenifica en el paseo Independencia su espectáculo con esculturas de gran formato

Daniel Monserrat

Daniel Monserrat

ZARAGOZA

Si uno le pregunta a la inteligencia artificial quién ganaría en un combate entre Aquiles y Quimera (en el caso de que hubieran coincidido en la mitología griega, obviamente) lo tiene muy claro, Aquiles en seis de cada diez ocasiones. Es más, dice que el héroe de la Guerra de Troya sería capaz de esquivar el fuego del dragón y asestarle un espadazo definitivo.

Quizá intentando emular ese combate imposible, La Fam Teatre ha convertido este sábado las vías del tranvía del paseo Independencia de Zaragoza en un, otro atropello histórico, lo sé, Coliseo romano. En un lado, Quimera que, por simplificar el asunto (en la mitología es una mezcla entre león, cabra y serpiente) se había reconvertido en un dragón de grandes dimensiones, eso sí; y, al otro, Aquiles, recto y poderoso corriendo por el paseo al encuentro del dragón.

El héroe de Troya partía de la plaza España y el dragón de la plaza Aragón. A ambos ha habido que insuflarles la vida, despertarles de su sueño a través del fuego y elementos pirotécnicos, pero, en cuanto han abierto los ojos, ambos se han olido y han ido a su encuentro.

Una travesía con ánimos del público

Miles de personas han rodeado con expectación la travesía prevista, la mayoría de ellos, niños y niñas con sus respectivas familias, muchos de los cuales se han quedado sin palabras ante la grandeza del dragón y del «hombre de hojalata» para muchos de ellos.

Mientras los tambores de guerra retumbaban al paso que marcaban la carrera de Aquiles y el lento, pero seguro, caminar de Quimera, la expectación entre el público crecía. Tanto que incluso han llegado los gritos de ánimo: «¡Dragón, dragón!».

La noche, ahora sí, ya llegaba a Zaragoza y justo cuando ya se divisaban el uno contra el otro, la luna (casi llena), salía también de entre los edificios. Y ha llegado el momento, a la altura de El Caracol, el dragón se erguía, con la espalda bien recta tratando de intimidar a un Aquiles que se detenía también en su camino porque al ataque de Quimera estaba al caer... y, entre un «ooooh» enorme del público, el dragón empezaba a escupir dragón buscando desgastar a su oponente. Sin embargo, Aquiles ha esquivado bien las embestidas de Quimera y, aunque el público le pedía que se enfrentara al mismo, ha decidido esquivarlo y proseguir su camino. Es decir, batalla nula. Ya lo saben, la inteligencia artificial también se equivoca.

Camino de la meta

Las dos esculturas de grandes dimensiones han proseguido su camino hacia su meta, para el dragón la plaza España y para Aquiles la plaza Aragón acompañadas de miles de personas que han salido a la calle para prolongar la celebración de San Valero.

Cuando ha concluido el espectáculo, que tuvo una duración de aproximadamente una hora, ha sido el momento de las fotografías de familias y niños con las esculturas que se han quedado de exposición para que los zaragozanos pudieran disfrutar de ellas en calma.

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