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Así se quedó Ramón J. Sender sin Nobel de Literatura: una fuerte discusión con Cela y la frialdad de la Academia

El nombre del escritor aragonés sonó con fuerza en 1979 en la Academia Sueca, pero finalmente se quedó sin galardón

Así perdió el Nobel Ramón J. Sender

Rubén López

Rubén López

Zaragoza

Ramón J. Sender (Chalamera, Huesca, 1901-San Diego, 1982) estuvo muy cerca de llevarse el Premio Nobel de Literatura en 1979. Su candidatura, impulsada curiosamente desde Estados Unidos, sonó con mucha fuerza en la Academia Sueca, y si no ganó fue sobre todo por el escaso apoyo que obtuvo de la Real Academia Española. La frialdad e indiferencia de la institución que más podía influir en la concesión del premio nada tuvo que ver con razones de calidad literaria y se debió sobre todo a la mala relación que el aragonés mantenía con Camilo José Cela, con bastante peso en esos años en la academia de la lengua.

La ruptura entre ambos escritores se coció a fuego lento en una cena en la casa de Mallorca de Cela celebrada en 1974, cinco años antes de que la Academia negara su apoyo a la candidatura de Sender. Muchas voces han recreado lo que sucedió esa noche, pero dos versiones directas (la que el propio Sender relató por carta a la poeta Julia Uceda y la que el hijo de Cela escribió en las memorias sobre su padre) coinciden en lo nuclear: la cena acabó con gritos, tirones de mantel, el puchero de caldo gallego volando por los aires y la esposa de Cela desmayada del disgusto. Esto último, según reconoció él mismo, es lo único que sintió Sender.

Como tantas veces, la política prendió la mecha de esa fuerte discusión en una época ya de por sí muy delicada en este apartado. Al parecer se escuchó por ahí la palabra «fascista» y Sender le recriminó a Cela haberse quedado en el país trabajando en lo que él consideraba «un estado de servidumbre al servicio de la dictadura». Cabe recordar que el autor de 'La familia de Pascual Duarte' ejerció como censor oficial para el régimen franquista a principios de la década de 1940.

Ramón J. Sender.

Ramón J. Sender. / IEA

Sender, por su parte, luchó en la guerra civil desde el bando republicano. Y la contienda le golpeó de lleno: su primera esposa Amparo Barayón y su hermano Manuel (que fue alcalde de Huesca) fueron fusilados por las fuerzas sublevadas en Zamora y en la capital oscense.

«Aragón no tiene un Premio Nobel en Literatura por culpa de Cela, que no le perdonó nunca lo que sucedió aquella noche», zanja tajante Luis Gómez Caldú, coordinador del Espacio Sender del Instituto de Estudios Altoaragoneses y del Centro de Estudios Senderianos. En su opinión, el autor gallego medió para que la Real Academia no apoyara una candidatura impulsada por el también aragonés Ángel Alcalá, que fue integrante del Spanish Institute neoyorkino. La propuesta surgió a raíz de un simposio sobre la figura de Sender que se celebró en Nueva York y posteriormente se unieron 400 profesores del continente americano, el Gobierno de Aragón, las Diputaciones Provinciales de Zaragoza, Huesca y Teruel, junto a sus ayuntamientos, y la Facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza.

Premio Planeta en 1969

El de Chalamera se convertía así en el primer aragonés en optar al Premio Nobel de Literatura (Javier Tomeo también aspiró en 1991 pero con el único aval del consistorio zaragozano).

Sea como sea, Sender se quedó sin el galardón más importante del panorama literario mundial y diez años después, en 1989, el que se lo llevó fue el propio Cela.

Pese a no ganar el Nobel, el aragonés fue un autor reconocido en vida (aunque menos de lo que se merecía). En 1935 obtuvo el Premio Nacional de Literatura por su novela ‘Mr. Witt en el Cantón’ y en 1969 ganó el Planeta con su obra ‘En la vida de Ignacio Morel’. «El especialista José-Carlos Mainer lo equiparaba incluso con Cervantes y Galdós. Cuando a Baroja le preguntaron en 1933 por los mejores talentos del país destacó a Lorca entre los poetas y a Sender entre los novelistas, y eso que para entonces solo había publicado cuatro novelas», subraya Caldú.

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