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El aragonés Manuel Vilas deposita su legado en el Instituto Cervantes: "En estos cuadernos hay reflexiones extremadamente íntimas"

El escritor barbastrense ha introducido en la Caja de las Letras cartas y fotos personales, 20 cuadernos manuscritos y una traducción de 'Ordesa' al chino mandarín

Manuel Vilas, este miércoles en el Instituto Cervantes.

Manuel Vilas, este miércoles en el Instituto Cervantes. / FERNANDO VILLAR / EFE

Rubén López

Rubén López

Zaragoza

El legado de Manuel Vilas ya descansa en el Instituto Cervantes de Madrid. La institución pública ha acogido este miércoles un emotivo acto en el que el escritor barbastrense ha depositado en una de las cajas de su cámara acorazada una serie de objetos y documentos vinculados a su trayectoria profesional y personal. 20 cuadernos manuscritos que funcionan a modo de diario íntimo, cartas y fotos familiares, un álbum de su querido Lou Reed, dos discos duros de su ordenador personal y una traducción de ‘Ordesa’ al chino mandarín son algunos de los elementos que el autor aragonés ha introducido en la caja 1.611.

No se volverá a abrir hasta 2051, un año que Vilas ha elegido a conciencia. «Yo siempre estoy con la calculadora del tiempo y creo que para entonces ya no estaré aquí; por eso decidí esa fecha. En 2051 habrá otro mundo allá fuera y eso me produce terror», ha subrayado Vilas, cuya obsesión con el tiempo y la muerte es de sobra conocida. De hecho, siempre ha utilizado la escritura para lidiar con su angustia ante la finitud. «Cuando preparaba este legado pensé en una reflexión de Kafka, que decía que el conocimiento más terrible de un ser humano sería saber la fecha de su muerte. No sabemos cuándo moriremos pero ese día nos ronda desde que aparecimos en el mundo. El tiempo es uno de los grandes temas de la literatura y en mi obra y mi vida lo ha sido de una forma muy intensa».

Se pudo comprobar en ‘Ordesa’, la novela que lo reafirmó en 2018 como una voz esencial de la narrativa contemporánea. Quizá por eso ha decidido depositar en su caja esa edición en chino mandarín: «Se ha traducido a 20 lenguas, pero me parece una especie de misterio de la literatura que una historia tan familiar de un pueblo como Barbastro se apareciera de repente en China».

Manuel Vilas y Luis García Montero, este miércoles en el Instituto Cervantes.

Manuel Vilas y Luis García Montero, este miércoles en el Instituto Cervantes. / FERNANDO VILLAR / EFE

Hasta dentro de 25 años permanecerán también cautivos unos cuadernos antiguos en los que Vilas empieza a dar sus primeros pasos en la literatura. «Son muy descarnados; en ellos hay reflexiones extremadamente íntimas y un Vilas que ya no existe. Siempre he tenido la tentación de destruirlos, pero al final me han acompañado en todas mis mudanzas. Ahí hay de todo: reflexiones sobre lecturas, encuentros con escritores, escenas íntimas de carácter matrimonial y toda la sentimentalidad de un autor que está intentando hacerse; que sufre porque intenta publicar».

Custodiar la palabra en el tiempo

Vilas ha reconocido que este «es un día hermoso y bello» para él y ha aplaudido la iniciativa del Instituto Cervantes. «Más allá de ennoblecer los legados culturales, me fascina esta idea de encapsular el tiempo. En estas cámaras acorazadas se guardaba dinero y ahora custodiamos la palabra en el tiempo, y eso me parece poesía pura», ha reflexionado Vilas sobre una iniciativa que el Instituto Cervantes ha dedicado recientemente a otros autores y proyectos aragoneses como Carlos Saura o la revista ‘Turia’.

En el acto ha participado el director de la institución, Luis García Montero, que ha recordado que con estas donaciones se busca preservar la memoria literaria en lengua española y rendir homenaje a quienes enriquecen nuestro patrimonio cultural. Así, García Montero ha glosado la trayectoria de un novelista, poeta y ensayista que nos ha ayudado a «reconocer la belleza de los adioses». «Precisamente, el instituto busca esa belleza y ese diálogo generacional para elegir nuestros mejores legados», ha apuntado García Montero, que ha estado acompañado en el acto por la secretaria general del Instituto, Carmen Noguero, y por Ana Merino, esposa de Vilas.

Manuel Vilas, con una de las fotos personales que ha depositado en la Caja de las Letras.

Manuel Vilas, con una de las fotos personales que ha depositado en la Caja de las Letras. / FERNANDO VILLAR / EFE

La también escritora está muy presente en el legado depositado por el barbastrense, con fotos del día de su boda o las cartas que ella misma le enviaba en los comienzos de su relación: «Al principio me mandaba dos a la semana. Tienen un valor sentimental tremendo para mí y aquí estarán bien custodiadas».

Vilas también ha introducido dos discos duros como «desafío tecnológico» para los informáticos del futuro, una imagen de su admirado Frank Kafka y un manual «del vendedor óptimo» de los años 50. «Perteneció a mi padre, que fue viajante de comercio, y de alguna forma representa el amor que sentí hacia ellos», ha indicado Vilas, que ha apuntado que deposita su legado «con la esperanza de que el futuro sea benevolente con este presente histórico».

El acto celebrado este miércoles en Madrid reivindica aún más la figura y la trayectoria de un autor clave de las letras españolas. El premio Nadal de 2023 con ‘Nosotros’, finalista del Planeta con ‘Alegría’ (2019) y premio Jaime Gil de Biedma de poesía está a punto de publicar (el 18 de este mes) su nueva novela. Se titula ‘Islandia’ y es una gran historia de amor contada desde su final. «Será el mayor libro de Vilas desde ‘Ordesa’», ha asegurado la editorial Destino.

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