Crítica de Javier Losilla del concierto de Grupo Enigma: Es el espectador, y no la vida, lo que el arte realmente refleja
La formación residente del Auditorio de Zaragoza interpretó este lunes el programa 'Superficie y símbolo'

El Grupo Enigma durante el concierto de este lunes. / AUDITORIO DE ZARAGOZA

Todo comienza no con una nota, sino con un silencio. El lunes, a los espectadores que acudieron a la actuación de Grupo Enigma, junto con el programa del concierto se les facilitó un texto más o menos breve con citas de algunos escritos de Oscar Wilde. El objetivo era que cada uno lo leyese para sus adentros, al mismo tiempo que el pianista, situado de pie en escena y dispuesto para atacar a Liszt. Aquello sonó, es un decir, al inicio de unos ejercicios espirituales, pero así es el arte: algo que, según Wilde escribió en el proemio de 'El retrato de Dorian Gray', “es completamente inútil”. Más tarde volveremos a Wilde y a sus sentencias. Centrémonos ahora en Liszt, cuya pieza para piano Nubes grises rompió el mutismo.
'Nubes grises' ('Nuages gris', como se la conoce mundialmente) es una pieza breve y oscura, reflejo del mal estado de salud que sufría el compositor en la época en la que a escribió (1881). La creación no refleja tristeza sino cierta desesperación; de ahí su cromatismo, los trémolos, el uso del ostinato, el énfasis en la ambigüedad y algo de misterio. Eso es lo que indica la partitura, pero la interpretación que escuchamos en lunes estuvo muy alejada de esa intención. Resulto plana, sin claroscuros; no diría que deslavazada, pero sí carente de la intención perturbadora que la inspira.
Cambio de atmósfera
Con 'Una cita' (1905), de Arnold Schönberg, la atmósfera cambió. Violín, chelo, clarinete, flauta y piano hicieron su trabajo como exigía la apuesta. En la dirección, sustituyendo al habitual Asier Puga, Juan García Rodríguez, para quien Schönberg no es un desconocido (con Zahir Ensemble dirigió hace dos años la 'Sinfonía de cámara Nº 1, Op.9', del compositor vienés). Tonal y tardorromántica, 'Ein Stelldichein' (1905) es una pieza sinuosa, bien resuelta por el director y el quinteto, destacando las interconexiones instrumentales, en un estupendo recorrido circular.
Y llegó el momento del estreno de 'Anhelo', de Felipe González Bustamante (1999), obra ganadora de VI Concurso de Jóvenes Compositores Juan José Olives. El título expresa perfectamente el desarrollo de una pieza excelente, deudora de los hallazgos de Manuel de Falla, pero inscrita en una rigurosa y excitante contemporaneidad. En un atractivo juego de contrarios (crescendos y decrecendos), Anhelo es todo un pulso emocional en el que los motivos melódicos dan continuidad a una intensidad que el espectador recibe como propia. De nuevo, director y combo en notable armonía.
Una mirada a Schönberg
Y antes del descanso y de la traca final, '14 formas de describir la lluvia. Op. 70' (1940-42) de Hanns Eisler, compositor perteneciente a la Segunda Escuela de Viena, que trabajó con Bertold Brecht. Exiliado en Estados Unidos, compuso para Hollywood y fue candidato a los Oscar. '14 formas de describir la lluvia', partitura que escribió para festejar el 70 cumpleaños de Schönberg, supuso su regreso al dodecafonismo. Poética, expresiva (inicialmente Eisler pensó titularla 'Catorce maneras de estar triste con dignidad') y repleta de contrastes, es una composición armada como un 'work in progress', que va evolucionando según avanza su desarrollo. Al quinteto se sumó para esta interpretación una viola. Con todo, creo que Enigma no logró extraer todos los matices de estas peculiares variaciones, a las que les faltó, por decirlo de una forma coloquial, algo de presión.
Y entonces llegó Schönberg de nuevo, justo con la obra que tan bien conoce Juan García Rodríguez: 'Sinfonía de Cámara Nº1, Op.9', con arreglos de Anton Webern, otra vez con el quinteto inicial. Anotar, de entrada, que es una composición soberbia, y, de salida, que músicos y director estuvieron brillantes. Tensión, ritmo, diálogos instrumentales, manejo riguroso de los cortes y los silencios, elocuencia tímbrica, fluctuaciones sonoras… Una gozada, vaya.
Y vuelvo, como les anuncié, a Wilde: el concierto, segunda entrega de la nueva temporada de Enigma, tenía por título 'Superficie y símbolo', frase extraída de uno de los aforismos de Oscar en su prólogo a el mencionado 'Retrato de Dorian Gray': “Todo arte es a la vez superficie y símbolo. Los que van más allá de la superficie, lo hacen por su cuenta y riesgo. Los que leen el símbolo, lo hacen por su cuenta y riesgo”. Pues eso.
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