El zaragozano Joaquín Berges presenta su nueva novela: "Una de las causas de nuestra infelicidad es la aspiración a la felicidad constante"
El escritor presenta su décima novela ('Manual de terapia felina') este miércoles a las 19.00 horas en el IAACC Pablo Serrano

Joaquín Berges, este miércoles en Zaragoza. / Josema Molina

Joaquín Berges (Zaragoza, 1965) empezó a publicar –que no a escribir– a los 44 años y desde entonces no ha parado. Antes fue «acumulando» y todo ese montón de conocimiento y experiencias lo ha ido echando a paladas en las diez novelas que ha lanzado hasta ahora. Y siempre con su particular toque de humor e ironía. En la última ('Manual de terapia felina'), se vale de la conducta de los gatos para estructurar casi una filosofía de vida. «Yo he tenido tanto perros como gatos, y poco a poco me fui dando cuenta de que estos últimos son un modelo a seguir. Esa apuesta por el presente más rabioso, aceptando lo que va viniendo sin pensar en el futuro ni en el pasado, me parece una buena forma de terapia», resume Berges, que ha vuelto a publicar en la colección Andanzas de Tusquets.
Así, a medio camino entre la fábula y el retrato psicológico, entre el humor ingenioso y la ternura, su nueva novela propone un juego inquietante: examinar nuestras obsesiones, miedos y deseos desde la perspectiva serena y un tanto indiferente de un gato. «Cada vez le damos más importancia a las cosas y nos hacemos demasiado caso. Creo que tenemos un cerebro excesivamente desarrollado para las necesidades de la vida en Occidente, donde vas al supermercado y lo tienes todo, y por eso usamos esa otra parte de nuestro intelecto para boicotearnos y darle vueltas a todo. Nacimos para intentar sobrevivir, pero como ahora lo tenemos todo hecho a nivel biológico aspiramos a más. Queremos ser felices, pero todo el tiempo además. De hecho, una de las causas de nuestra infelicidad es nuestra aspiración a la felicidad constante», ahonda Berges.
Frente a ello, el escritor zaragozano aboga en su peculiar manual felino por «la armonía y el equilibrio emocional» de los gatos. «Esta teoría la fui construyendo a base de observación. Ellos van capeando las cosas conforme van sucediendo y viven en el presente sabiendo que el futuro es una ilusión y el pasado un recuerdo. Y, además, no necesitan a nadie para estar bien. Los perros solo están en plenitud cuando están con sus amos, mientras que los gatos también están perfectamente cuando están solos», destaca Berges, que recuerda que otros autores (Freud entre ellos) han reflexionado sobre los felinos: «Alejandro Jodorowsky dijo que su gato le había enseñado la fidelidad a sí mismo. Y es verdad, porque nos muestran que no tienes que ser lo que tu dueño quieres que seas. Un perro te trae las zapatillas, te da la pata, se sienta cuando se lo dices... Un gato se sienta cuando le apetece».
El zaragozano ha construido esta novela en torno al personaje de un psicólogo, protagonista de la historia junto a su gato Mismís y que tiene mucho de él mismo. «Creo que hay mucha literatura en las consultas de los terapeutas. Al final, una novela también plantea un problema y una solución. Ellos ven cómo se adapta la conducta humana a un mundo que cada vez avanza más rápido y adaptarse no siempre es fácil. Por eso hablo de un montón de cosas de la realidad contemporánea y tecnológica: internet, videollamadas, relaciones cibernéticas...», comenta Berges, que aborda todos esos temas valiéndose, como ha hecho en otros de sus libros, de personajes que caminan en los límites de la normalidad.
Tintes de fábula
Un hombre que ha perdido su sombra, una mujer que ve a desconocidos en los espejos, un joven que decide vivir en unos grandes almacenes o una escritora convencida de que todo lo que imagina se convierte en realidad. Estos son algunos de los casos que trata en su consulta un psicólogo tan sarcástico como perspicaz y que está convencido de que la mayoría de sus pacientes mejorarían si vivieran con un gato. «Es una novela que invita a la fabulación; hay incluso fábula surrealista porque hay personajes que traspasan la frontera de lo real», reconoce.
Como ha hecho en muchas de sus novelas, Berges vuelve a recurrir al humor como «código de conexión con el lector»: «En este caso es en forma de sorpresa porque pueden acceder a las notas del psicólogo. Se supone que deben ser sesudas reflexiones sobre sus pacientes, pero en realidad son ocurrrencias, chascarrillos y bromas irónicas de un tipo que tiene una retranca muy aragonesa».
Manual de terapia felina es la décima novela de un autor muy prolífico. De hecho, el zaragozano ya está trabajando en su próximo libro. «Habla de las relaciones de pareja y espero que salga en un par de años», concluye.
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