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Mélani Olivares ('Aída') en Zaragoza: "Nunca me han llamado puta de manera despectiva"

La actriz protagoniza una nueva sesión de La buena estrella alrededor de la película 'Aída y vuelta'

Mélani Olivares, este jueves, en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza.

Mélani Olivares, este jueves, en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Daniel Monserrat

Daniel Monserrat

ZARAGOZA

Mélani Olivares es, ante todo, sinceridad. Por eso, nada más sentarse deja claro que cuando cristalizó el proyecto 'Aída y vuelta' ("que no fue una propuesta de los productores a nosotros sino que fue al revés, de nosotros a ellos") lo que realmente le hacía ilusión era el rodaje, "ir a vernos y reencontrarnos, ten en cuenta que estuvimos diez años juntos", rememora. La actriz ha visitado este jueves el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza para, acompañada de Luis Alegre, protagonizar una nueva sesión del ciclo La buena estrella.

Y es que 'Aída', fue, para Olivares, "un aprendizaje increíble porque estaba rodeada de los mejores actores de 'sitcom', eso es un regalo para una actriz que no sabía hacerlo fundamentalmente, tampoco te lo enseñan en la escuela porque como se tiene que hacer con público...", recuerda la madrileña, que enfatiza que lo que también le dio el poder entrar en millones de hogares de los españoles fue "una estabilidad económica y el poder seguir trabajando después de la serie. Yo acabé la serie un viernes y el lunes ya estaba rodando 'Bajo sospecha'".

"Con 'Aída' era todo distinto"

"Yo cuando veía 'Hospital Central' tantos años decía, buf, yo no podría, pero es que con 'Aída' era todo distinto. Es que no era grabar, era hacer una función de teatro cada semana y con un 'feedback' inmediato con el público. Los guiones eran buenos, los compañeros eran la leche, el equipo era brutal,... todos sabíamos la suerte que teníamos de estar ahí, aunque también teníamos ya al final muchas ganas de hacer cosas".

En 'Aída', Mélani Olivares hacía el papel de Paz, una prostituta del barrio, un personaje por el que todavía le reconoces: "Hay gente que aún me llama Paz por la calle, pero no he tenido nunca ningún problema con el personaje, nunca me han llamado puta de una manera despectiva, la gente lo quería mucho porque todos éramos como parte de su familia", se sincera la actriz, que aprendió mucho de aquella mujer a la que interpretaba: "Era mucho más buena persona que yo y mucho más tierna, mucho menos macarra. Era una persona que escuchaba muy bien".

La actriz acaba de estrenar en los cines 'Aída y la vuelta'.

La actriz acaba de estrenar en los cines 'Aída y vuelta'. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Algo que, asegura, le ha cambiado la vida: "Eso ha hecho que ahora yo elijo dónde poner el foco, ¿sabes? Puedes vivir poniendo el foco en la mierda o en las cosas preciosas que siempre hay. Yo ahora me fijo en la bondad y en las cosas que me interesan y en las personas que me hacen vibrar, que me interesan intelectualmente, lo contrario me parece muy mediocre, me gusta más admirar", afirma.

"Tengo que darles de comer"

Sin embargo, reconoce que todavía no está en el punto de poder elegir y descartar: "Ese es mi reto, mi obsesión. Pero no te engaño, yo he tenido que hacer muchas veces unas mierdas muy grandes, pero tengo tres hijos también y tengo que darles de comer. No he tenido un montón de personajes por encima de la mesa para elegir, pero salir en 'Aída' sí me ha permitido poder vivir de mi profesión, que es mucho... y todavía me queda mucha carrera", dice con alegría antes de lanzar una confesión: "Cuando has hecho una mierda lo tienes claro y sabes la hostia que se va a pegar el proyecto, claro que lo ves, te lo pueden decir todos mis compañeros".

¿Siempre tuvo claro que quería ser actriz? "Nunca lo pensé, yo bailaba clásico y sabía que expresando con el cuerpo podía sacar mucha emoción que no sabía de otra forma y cuando empecé a estudiar interpretación vi que por ahí también había una manera de canalizar... Bueno, creo que realmente soy actriz para no volverme más loca, la terapia era una forma, la interpretación era otra. Te ayuda a poder sacar cosas que en la vida no puedes. Ahora voy a rodar una peli que estoy loca por rodarla porque el personaje es una hija de puta mala y yo estoy viendo desde dónde le sale la herida, una ira que tengo unas ganas de sacarla...", concluye.

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