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Yasmina Praderas, la aragonesa que ya tiene dos Premios Goya y aspira al Oscar: "Cuando era adolescente ni sabía que se podía estudiar cine"

La técnico de sonido oscense ganó este sábado su segundo 'cabezón' por su trabajo en 'Sirat'

Laia Casanovas y Yasmina Praderas (dcha), este sábado con sus Premios Goya.

Laia Casanovas y Yasmina Praderas (dcha), este sábado con sus Premios Goya. / Quique Garcia / Efe

Rubén López

Rubén López

Zaragoza

Yasmina Praderas todavía está en una nube. Hace solo unas horas estaba en el escenario del Centro de Convenciones Internacional de Barcelona recogiendo su segundo Goya y reconoce que aún no es muy consciente de todo lo que ha conseguido en estos últimos años. "Es increíble lo que me está pasando; solo puedo estar agradecida", indica emocionada a este diario la técnico de sonido oscense, que este sábado ganó su segundo 'cabezón' por su trabajo en 'Sirat'.

La película de Oliver Laxe no deja de darle alegrías a la aragonesa. Praderas (Huesca, 1981) ya se llevó hace un mes el galardón a mejor sonido en los Premios del Cine Europeo y además está nominada a los Oscar en esta misma categoría junto a sus compañeras Amanda Villavieja y Laia Casanovas. Su participación en 'Sirat' ha acabado de consolidar una carrera que se ha acelerado a marchas forzadas en los últimos años. De hecho, la oscense ya ganó el Goya en 2023 por su trabajo en 'As bestas' y ha estado nominada en otras dos ocasiones: en 2019 por ‘Quien a hierro mata’ y en 2024 por ‘Campeonex’ y ‘Saben aquell’.

"Cuando salí del CECC de Barcelona ni en mis mejores sueños hubiera imaginado que me iba a pasar todo lo que me ha pasado", reconoce la aragonesa, que antes de marcharse a la ciudad condal había comenzado en Zaragoza un módulo de comercio y marketing. Sin duda, entrar en el Centre d'Estudis Cinematogràfics de Catalunya le cambió la vida, algo que siempre le agradecerá a su amiga Miriam. "Me dijo que un colega suyo estudiaba en una escuela de cine de Barcelona y eso me abrió los ojos. A mí siempre me había gustado el mundo audiovisual, pero entonces yo ni sabía que se podía estudiar cine", comenta Praderas.

La especialización en sonido llegó de forma paulatina. "Siempre había tenido buen oído y me gustaba mucho la música, pero la apuesta por el sonido fue gradual. De hecho, al principio también probé con el montaje", explica la oscense, que poco a poco se fue especializando en este campo: "Yo acabé en el CECC en 2006 y estuve muchos años haciendo proyectos más pequeños y con poca visibilidad. Al final esto es una carrera de fondo".

El salto a la primera división del sonido

Según apunta, su momento decisivo fue cuando empezó a trabajar de ayudante para el barcelonés Marc Orts, uno de los mejores mezcladores de sonido del país y ganador de cinco Premios Goya tras 15 nominaciones. "De alguna forma es mi mentor. Gracias a él pasé a encargarme yo sola de algunas producciones hasta que todo fue creciendo poco a poco", subraya Praderas, que está especializada en las mezclas, "la parte final del proceso de sonido": "Cada uno tenemos nuestro cometido. Uno se encarga del sonido directo recogiendo sobre todo los diálogos de los personajes, otro del diseño de sonido generando los ambientes y los efectos, mientras que yo soy la mezcladora que da forma a todo lo anterior junto a las músicas".

La oscense, que ha participado en largometrajes tan importantes como ‘Tadeo Jones 2’ o ‘Un monstruo viene a verme', no ha dejado de trabajar en los últimos años impulsada también por todos sus reconocimientos: "Aquí, el boca a oreja también funciona y un proyecto te va llevando a otro". Así, el próximo mes de junio se estrenará ‘Pioneras: solo querían jugar’, una de las últimas películas en las que ha trabajado. Dirigida por Marta Díaz de Lope Díaz, la cinta narra el origen del fútbol femenino en España durante los años 70.

Más allá de la presencia de la mezcladora oscense, 'Sirat' mantiene más conexiones con la comunidad, ya que parte del metraje fue rodado en la Rambla de Barrachina y una cantera de los alrededores de Teruel. Praderas no era la única aragonesa que optaba a un Goya en esta cuadragésima edición. Gaizka Urresti, director bilbaíno pero afincado en Zaragoza desde hace muchos años, estaba nominado a mejor documental por 'Eloy de la Iglesia, adicto al cine' y la oscense Raquel Larrosa a mejor corto documental por 'Disonancia'. Lamentablemente, ninguno de los dos se llevó el galardón.

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