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Máximo Huerta en Zaragoza: "'Mamá está dormida' es una invitación a la conversación y a querer mejor a los seres queridos"

El escritor valenciano presenta en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés su undécima novela

Máximo Huerta con 'Mamá está dormida' en el Gran Hotel de Zaragoza.

Máximo Huerta con 'Mamá está dormida' en el Gran Hotel de Zaragoza. / JOSEMA MOLINA

Daniel Monserrat

Daniel Monserrat

ZARAGOZA

Máximo Huerta presentó este miércoles en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Zaragoza su última novela, 'Mamá está dormida' (Planeta). Cuando Aurora comienza a perder la memoria le pregunta a su hijo: «Y tu hermano, ¿dónde está?». Una frase que podría ser cotidiana y trivial si no fuera porque ese hijo, de cincuenta y tres años, siempre había creído que era el único. ¿Será cierto o se trata de una alucinación? Para descifrar la verdad, ambos iniciarán un viaje en autocaravana junto con su vieja perrita hasta Vera de Bidasoa, un pueblo entre montañas donde Aurora vivió de joven al abrigo de la dura y siniestra Sección Femenina.

¿'Mamá está dormida' es un homenaje a una generación de mujeres?

A madres y abuelas que están vivas todavía. Es la última generación de mujeres que no eligieron su destino, que no eligieron lo que querían ser. No es que no pudieran, es que ni soñaban con lo que podían ser, que fueron criadas en los pañales de la Falange sin ser conscientes de que perdían su autonomía e independencia.

Narra una realidad que nunca está en el debate público.

Es la realidad del día a día del cuidador, de ese cuidado que es invisible, que es poco heroico, que sucede en cada casa, pero quería retratarlo desde la normalidad y belleza, e incluso encontrarle la luz a ese tiempo tan doloroso y tan ingrato. Ese era mi objetivo. Retratar algo muy invisible que sucede y ha sucedido en España y que ha estado a cargo de mujeres y que nos apelaba a todos, es algo transversal. Ese cuidado nos toca a todos ese cuidado y nunca se habla de ello. Ni siquiera yo. Y aquí lo he retratado desde lo más impúdico a lo más tierno, que es algo que tiene también el cuidado.

Uno se llega a plantear si hubieran sido felices de otra forma.

No, porque había un peso gigantesco de responsabilidad y no habrían sabido no hacerlo. En mi casa se ha cuidado a la abuela, a la tía que se queda muy vieja, se ha cuidado a la suegra, a cada uno... No existía la posibilidad de no hacerlo porque hay un peso moral de responsabilidad emocional que es inmenso y ese ha recaído fundamentalmente en las mujeres.

'Mamá está dormida' es casi un 'road trip'.

Es que lo es, un 'road trip' además divertido. Es que es un viaje perfecto de una madre y un hijo con sarcasmo, con incomodidad, con arrepentimiento, con todos los ingredientes de la estrechez, desde lo simpático a lo más crudo. Obviamente en mi cabeza, yo no lo escribí pensando en ese road trip, pero es que lo es.

Yo lo veo hasta como película.

Quién sabe. Podría ser un duelo genial entre una actriz potente y un actor en el que podrían brillar. Todo el peso de esta novela está en un cara a cara. Es un duelo al sol del oeste, pero de una madre y un hijo por llevarlo a un terreno familiar.

Todo surge de un episodio real entre usted y su madre.

Se lo he robado mi madre. Tengo la sensación ahora de haberle robado algo suyo y sin permiso. Todo parte del día en el que me dijo mi madre, '¿Dónde está tu hermano?'. Y soy hijo único. A mí me descolocó mucho y vi que no tenía solución, que había empezado un camino sin retorno. Y al mismo tiempo, esas semanas vi que la única opción era escribir una novela, mejorar con la ficción lo que en la vida no puedes. La novela ha sido una manera de mejorar la vida. Y lo he hecho robándole a mi madre esa frase que me parecía un inicio de un 'thriller' psicológico total. ¿Existe o no existe ese hijo? A mí me inquietó. De hecho yo llegué a pensar si existirá en mi vida real. Y eso le ha pasado a muchos cuidadores. ¿Habrá visto a la abuela cuando dice que acaba de estar con ella con total normalidad?

Máximo Huerta durante la entrevista con este diario.

Máximo Huerta durante la entrevista con este diario. / JOSEMA MOLINA

Cuando le sucede esto, ¿ya tenía claro que iba a salir un libro de ahí?

No, cuando me cuenta la anécdota yo me descoloco, me pongo a llorar, me rompo y la corrijo. Y le digo ' mamá, no hay más hermanos, somos tú y yo solamente'. Le ponía nombre y todo, Rafa. Y vi frente al ordenador que eso era el inicio de una novela, porque era el único que me mitigaba el dolor, la invisibilidad. Yo dejaba de ser importante. El importante era alguien desconocido.

La novela se basa en la búsqueda de algo que no está.

La búsqueda de la verdad y de respuestas al pasado. El cuidador se hace invisible, toda la gente que cuida no tiene al final ni nombre, eres otra persona, o sea, la invisibilidad del hijo es lo que se hace patente con este viaje.

¿Son Máximo Huerta y su madre los protagonistas del libro?

No, aunque sí que está basado emocionalmente en nosotros. Y he utilizado la vida real para captar lo emocional. Biográficamente no es mi vida, pero emocionalmente sí. Me parecía que la única manera de ser auténtico, verdadero y que tuviera mucha realidad era coger mi universo.

¿Ha sido muy duro escribirlo?

Al contrario, escaparte en la novela ha sido una manera de duplicar la vida, de mejorarla, de creer que la vida es una ficción.También ha sido una manera de creer que mi vida es una ficción y una manera de escapar. Esta novela ha sido una huida.

¿Considera que es esta novela su obra más personal?

Arranca de algo tan íntimo y tan personal que evidentemente la hace la novela en la que más pongo de mí. Es indudablemente un revelado de una fotografía casi en algunos momentos.

¿No le daba miedo exponerse tanto?

No, no, llegado a esta edad, de pronto escribir con valentía me parece que era lo más honesto. Habría quedado muy falsa la novela si no utilizaba la verdad, si no era valiente habría sido cursi y áspera y no quería que lo fuera.

Ya va por la tercera edición la novela...

Yo no había vivido una experiencia con una novela tan grande como esta, tan rotunda en la crítica, tan positiva en las firmas, en lectores. No lo había experimentado. Después de 11 novelas, no conocía esta sensación tan positiva con una novela.

¿Cuánto tiene que ver ese título tan sugerente, 'Mamá está dormida'?

Es una frase que reconocerán todos los cuidadores, que tranquiliza pero inquieta porque es al mismo tiempo la tranquilidad y la inquietud. La novela es una cuenta atrás y una llamada a aprovechar esas frases de lucidez, a preguntar cosas que pasaron, a no quedarte con alguna duda, a sacar fotos y decir '¿esto de dónde es?' Es una llamada a la conversación, posiblemente a la última conversación que puedas tener. Tenemos la mala costumbre de no aprovechar algunos momentos.

¿Considera que este libro un regalo?

Es una invitación a que la gente quiera mejor. Es una invitación a que pregunte, a que escuche, a que toque, a que no se quede con las ganas, por muy difícil que sea el momento, de querer mejorar.

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