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El escritor Fernando Aramburu visita este viernes Zaragoza: "Yo no escribo libros con intención sanatoria"

El autor de 'Patria' presenta este viernes en el IAACC Pablo Serrano (19.00 horas) su última novela: 'Maite'

Fernando Aramburu, este viernes en Zaragoza.

Fernando Aramburu, este viernes en Zaragoza. / LAURA TRIVES

Rubén López

Rubén López

Zaragoza

Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) presenta este viernes en el museo Pablo Serrano de Zaragoza (19.00 horas) su última novela: 'Maite' (Tusquets). Se trata del quinto libro de la serie 'Gentes vascas', el proyecto que inició en 2006 para explorar desde la ficción la historia reciente y el impacto del terrorismo de ETA en el País Vasco. Lo ha hecho a través de historias íntimas protagonizadas por ciudadanos "normales y corrientes" en los que, de una forma u otra, se refleja la memoria colectiva de su tierra natal. En esta ocasión cuenta la historia de Maite y Elene, dos hermanas cuya madre acaba de sufrir un ictus. Y todo con un claro telón de fondo: el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco.

¿Dónde estaba cuando asesinaron al concejal del Ayuntamiento de Ermua?

En 1997 yo trabajaba de maestro en una ciudad de la República Federal de Alemania. Allí fue donde me enteré. Seguí todo el proceso a través de la radio, mi canal habitual. Estuve todos esos días en vilo y al final la indignación fue grande, aunque en cierta manera ya lo esperaba.

¿Pensaba que lo iban a matar?

En mi opinión fue la crónica de una muerte anunciada y la escenificación de una ejecución ralentizada. Era un chico sin relevancia política y, sobre todo, no era un empresario al que se le pudiera sacar dinero. Además, se impuso un ultimátum imposible de cumplir, porque no era factible reunir a cientos de presos en solo tres días.

¿Qué cambió ese día en la sociedad vasca?

Bueno, este crimen adquirió muy pronto una significación simbólica. Las protestas contra el terrorismo, que hasta entonces habían sido muy meritorias pero minoritarias, se volvieron multitudinarias. Mucha gente salió a la calle, hubo nuevos eslóganes, las manos pintadas de blanco... Todo eso marcó un antes y un después. De hecho, los expertos consideran que todas estas protestas masivas pusieron a la luz la creciente debilidad de la organización terrorista.

'Maite' es la quinta entrega del proyecto 'Gentes vascas'. ¿Esta serie nació con una intencionalidad?

Bueno, no me senté un día en el escritorio y dije 'voy a escribir una serie'. Yo me di cuenta de que tenía la posibilidad de elaborar, con ayuda de la literatura, un testimonio humano componiendo un mosaico y un dibujo general a base de novelas cortas y libros de cuentos. 'Patria' queda al margen porque es muy extensa y abarca tres décadas. Entonces, lo que yo quería era que cada novela ocupase un lugar de la historia de mi tierra natal, en una época que también fue la mía. Por eso cada libro se sitúa en un momento determinado y está protagonizado por un elenco más bien reducido de personajes en los cuales repercute de una u otra manera la historia colectiva.

¿También buscaba explorar el dolor?

Yo no escribo libros con intención sanatoria. Ojalá las novelas sirvieran para resolver conflictos, pero no es así. Yo soy un simple escritor, un observador fascinado de la condición humana que se sirve de sus observaciones para contar historias a los demás. Pero, eso sí, yo no opero con la verdad como lo puede hacer un historiógrafo o un reportero.

¿Cuál fue el germen de 'Maite'?

El nacimiento de esta novela coincidió con una época en la que yo me dediqué a ver con asiduidad cine italiano. Descubrí que ahí había unos recursos narrativos que yo nunca había puesto en práctica. Esa apuesta de no supeditar los personajes a una trama, sino ponerlos a convivir y que de forma natural fuera surgiendo el argumento de la novela. Además, yo quería escribir una novela protagonizada por mujeres para que determinados hechos históricos fueran vistos desde una sensibilidad femenina. Así fue surgiendo esta novela.

Sí, porque usted ha dicho que 'Maite' no es un libro sobre terrorismo, sino que es un libro de mujeres...

Sí, porque algunos oyen algo de ruido y ya dan por hecho que va sobre Miguel Ángel Blanco, cuando no es así. Su asesinato, eso sí, no es ornamental. Está presente en los pensamientos de la protagonista, en las conversaciones e incluso determina algunas acciones como participar en concentraciones de protesta.

¿A qué aspira como escritor? ¿A tener una voz propia?

De joven aspiré a tener una voz propia y lo que hacía era experimentar con el idioma. Pero me di cuenta de que eso es como ir de Zaragoza a Teruel por Escandinavia. Finalmente fui descubriendo que el hecho de expresarme casi como hablo ya me aportaba esa voz propia. Y con el tiempo he ido depurando y resecando mi estilo. Además, pienso que las historias que cuento también me lo piden. Es decir, una historia como la de 'Maite' no se puede contar con un estilo barroco y florido porque no sería creíble.

¿Habrá más libros de la serie 'Gentes vascas'?

Sí, sí. Tengo despensa y todavía mucho que decir si la salud no me falla. Ahora bien, entre tanto escribiré otro tipo de libros. Es decir, no tengo ninguna intención de estar tocando una y otra vez la misma melodía.

¿Hay quien le reprocha con esta serie que aún no haya hablado de las víctimas del otro lado?

Sí, sí, claro. Pero eso es una estupidez, porque una cosa es escribir y otra es publicar. Y nadie sabe lo que yo he escrito. Ya he dicho en repetidas ocasiones que yo siempre miro la realidad histórica de mi país con dos ojos, no solo con uno. En cualquier caso, todo se andará. Cada cosa a su debido tiempo, porque, además, la carta que yo juego es principalmente literaria. Yo tengo que conseguir buenas novelas y no todo me sale; no todo es publicable.

Javier Cercas dijo el otro día a raíz de los papeles del 23-F que "la literatura de verdad tiene que ser equidistante". ¿Es eso posible?

Entiendo lo que quería transmitir, pero habría que matizar el término equidistante. Yo estoy totalmente de acuerdo en que el autor no debe intervenir con opiniones personales, ni conducir la novela hacia una moraleja. Ahora bien, lo que yo cuento lo tengo que sentir como cercano, tengo que sentir lo que escribo. Dicho de otra manera: no me es indiferente lo que les pasa a mis personajes.

En lo que nunca ha sido equidistante es en su amor por Zaragoza, donde estudió tres años en su etapa universitaria. ¿Regresar aquí le pone de buen humor?

Por supuesto, por eso vuelvo cada año. Mi editorial sabe que en mi recorrido promocional Zaragoza tiene que estar. Esta ciudad es uno de los corazones que yo tengo dentro del pecho y siempre le estaré agradecido. Aquí he sido feliz, aquí me licencié en Filología Hispánica, conocí a mi mujer... Zaragoza fue mi puerta de salida hacia Alemania y pasé tres años inolvidables. Aquí me siento en casa y aún tengo muchos amigos. Además, a menudo incluyo a esta ciudad en mis obras.

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