Nacho Vegas (actúa en Pirineos Sur y en Zaragoza): "A veces escucho mis canciones antiguas y digo ‘hostias, era bastante intensito’"
El artista asturiano está inmerso en la gira de su disco 'Vidas semipreciosas' que recalará en Pirineos Sur y en Zaragoza

El músico asturiano Nacho Vegas recalará en Aragón con su gira. / Borja Sánchez-Trillo / Efe

El asturiano Nacho Vegas está presentando en directo su disco 'Vidas semipreciosas' con el que actuará en Pirineos Sur el próximo 10 de julio (entradas aquí) y, antes, estará en la sala Oasis de Zaragoza el 29 de mayo (entradas aquí).
¿Le ha sorprendido que todo el mundo nos hayamos fijado en la visión política de este disco?
La verdad es que tenía la duda de cómo iba a ser el disco y cómo iba a ser percibido, si se iba a cargar más las tintas sobre la parte más política o sobre la parte más íntima, que al fin y al cabo eran los adelantos del disco. Pero creo que son dos caminos que convergen en el disco. Me parece que es natural en el momento en el que estamos viviendo tan espeluznante. A mí me gusta dejar que las canciones permeen mucho a lo que ocurre cuando abres las ventanas y ves que está sucediendo en el mundo.
¿Al final lo político es personal y lo personal es político?
Sí, sí, sí, totalmente. Tengo esa máxima y para mí es muy importante cuando abordo temas que tengan esa dimensión política hacerlo desde una perspectiva emocional. Hay una canción que habla del caso de Las 6 de la Suiza, y hay una de las voces de una de las compañeras que dice lo de que el amor no es un adorno, es una herramienta de lucha y creo que resume un poco bien lo que es.
¿Es cuestión de compromiso?
Para mí las relaciones afectivas, el compromiso con la música y mi compromiso político son círculos que convergen y todos tienen que ver con lo mismo porque hablan un poco de lo mismo, revelan emociones. Al final, lo político es algo que a veces te golpea las entrañas, no solamente es una cuestión ideológica, sino que también hay cosas que provocan algo emocional. Y esas emociones son el germen de todo.
¿Considera que es su disco más diferente?
Bueno sí, puede ser. Es verdad que en este disco hubo mucho diálogo con mis compañeros, con el equipo de producción. Hablamos mucho ya en una fase de preproducción de cada canción según les iba pasando yo las maquetas muy esquemáticas, de buscar sonidos y de que no sonara un disco demasiado deslavazado, sino que tuviera sentido. Había como una idea más clara que te permite que haya canciones que se hayan ido a sonidos a lo mejor que no eran habituales en mi discografía y que cree algunas texturas que no había tocado en otros discos.
Desde su propio título el disco, 'Vidas semipreciosas', creo que alude a la reivindicación de que lo imperfecto es más perfecto de lo que queremos creer.
Sobre todo que creo que tenemos que valorar por encima de la perfección las cosas. La palabra perfecto etimológicamente significa algo hecho hasta el final y las cosas, las canciones, las cosas que tienen vida en realidad no están acabadas y eso es lo bonito. Siempre pueden ser cambiantes, te pueden sorprender y eso es de lo que se trata también la música. Creo que por eso se hacen giras, por eso tocas canciones antiguas en inconsciente, las tocas una y otra vez, pero lo importante es sentir que esas canciones se apoderan un poco de ti, que pueden llevarte a lugares insospechados, que a veces las tocas y parece que es como la primera vez, porque son como seres vivos.
¿Ha querido enterrar su imagen de atormentado? Este disco es optimista.
Cuando estaba ahora para esta gira repasando un poco el repertorio y viendo mis discos antiguos para ver qué canciones rescataba y hay veces que los escucho y lo bonito es que te llevan a pensar en las cosas que te obsesionaban en aquella época, las cosas que sentías, cómo veías el mundo. Y, a veces, es verdad que digo ‘hostias, era bastante intensito’. Con el tiempo hay una necesidad de mirar más hacia el futuro. Pero siempre en mis canciones, incluso las que parecían más oscuras, siempre intento que haya un rayo de luz que la atraviesa de alguna manera. Pero sí creo que en estas canciones nuevas es más evidente ese decir estamos vivos y podemos hacerle a este mundo algo un poco más precioso.
Hace un precioso homenaje a su madre y sus raíces.
Yo tuve la suerte de que mi madre me inculcó unos valores que yo creo que son importantes para mí todavía. Siempre fue muy respetuosa con todo lo que hice, a pesar de que no siempre fuera algo que se lo hiciera pasar bien. Es un homenaje a ella y por extensión a las madres, a ese trabajo que históricamente ha recaído sobre las mujeres, el de la crianza y de los cuidados, que es un trabajo tan importante y tan fundamental, pero tan poco reconocido y a veces también tan ingrato, porque los hijos también agradecemos muy poco.
También menciona a Los Seis de Zaragoza en su disco.
El caso de las 6 de Suiza que me tocó tan de cerca porque los tengo donde vivo, me hizo pensar inevitablemente también en el caso de los seis de Zaragoza y en otros casos de represión por parte del Estado español que ha habido, como el caso de Anna Gabriel, que sufrió el exilio durante varios años. Javichu me mandó un mensaje a través de un compañero anticapitalista, cuando todavía estaba en la cárcel, fue una llamada desde la cárcel y la he incluido. Se lo agradezco muchísimo porque para mí era como plantar como diferentes piedrecitas que testimoniaran que existe esta represión y que la disidencia política penaliza mucho, tanto como para que se le puedan joder la vida a los jóvenes con penas de cárceles.
¿Se puede concebir la música sin ser político, sin ser un arma de denuncia social?
No es que crea que la música tiene que ser un arma de denuncia social. Creo que la música y la música popular en particular es impermeable a lo que ocurre en el mundo en el momento en el que se están escribiendo las canciones y todo eso se cuela en las canciones inevitablemente. Yo creo que siempre se puede extraer una dimensión político social de las canciones. Luego está cómo decidas vehicular tú esa música, si decides que esa música puede servir de altavoz para determinar luchas colectivas porque, al final, la música pone y nos pone en común emociones que todos sentimos, emociones desde la intimidad compartida.
¿Uno se puede cansar de sus propias canciones?
Yo tengo una prueba del algodón. Cuando una canción sientes que la estás interpretando de forma demasiado mecánica o que ya no logras que te emocione interpretarla, pues es cuando prefiero quitarla del repertorio, aunque sea una canción que la gente pire mucho y dejarla por lo menos descansar un tiempo. La suerte es que ya tengo un repertorio amplio, vamos un poco según avanza la gira e intentando que fluya y que todo suene, por lo menos que nos sintamos que nos podemos emocionar cuando un concierto sale bien.
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