El museo que recuerda que Zaragoza tuvo el mayor puerto fluvial de la Hispania romana: "En el siglo II, la ciudad debió de ser extraordinaria"
La antigua Caesaraugusta fue un centro logístico de primer orden para el Imperio Romano

Recreación del puerto fluvial de Caesaraugusta, en una imagen realizada por la serie documental 'Ingeniería romana' de RTVE. / Gran Archivo Zaragoza Antigua

La antigua Caesaraugusta fue un centro logístico de primer orden para el Imperio Romano. Su puerto fluvial se convirtió en poco tiempo en uno de los más importantes de Hispania al conectar el interior de la península con el Mediterráneo. El río Ebro, navegable en esos años, permitía transportar diferentes mercancías desde Vareia (actual Logroño) hasta Dertosa (actual Tortosa) y de ahí hasta Roma, convirtiendo a la ciudad en un punto estratégico en las rutas oceánicas.
La importancia de ese puerto fluvial impulsó el crecimiento de la antigua urbe, de gran relevancia para el Imperio. De hecho, no parece casual que Caesaraugusta fuera la única ciudad con el privilegio de ostentar el nombre completo del primer emperador de la Antigua Roma. Cuando la fundó en el año 14 a.C. sobre la antigua Salduie, César Augusto tenía grandes planes para la ciudad. Y no se equivocó, porque en pocos años se erigió como un gran nodo logístico.
Actualmente, los pocos vestigios que se conservan de esa gran infraestructura se pueden visitar en el Museo del Puerto Fluvial, ubicado en la plaza de San Bruno. El museo se fundó en el año 2000 y lleva todo este tiempo explicando cómo era la navegación por el Hiberus y la relación que tuvieron los habitantes de Caesaraugusta con el río.
"Lamentablemente, del puerto se conservó una parte ínfima. Tan solo quedan cuatro arcos que entraban de la orilla del río hacia el interior del foro, una escalinata con media docena de peldaños y algún muro de contención", explica Antonio Mostalac, uno de los arqueólogos que se encargó de la musealización del centro de la plaza de San Bruno.
Toda la edificación portuaria, que se construyó en el siglo I de nuestra era y fue abandonado a mediados del siglo VI, se extendía a lo largo de la orilla derecha del Ebro aprovechando las aguas tranquilas tras el puente romano (donde hoy se encuentra el puente de Piedra). A su alrededor, se construyó una terraza artificial protegida con muros de hasta seis metros para resistir las crecidas del río.
"No hay que olvidar que los legionarios romanos contaban con un cuerpo de ingenieros extraordinario. Construyeron muros perimetrales e incluso colocaban ánforas de cerámica que servían como drenaje para aislar Caesaraugusta de las aguas del Ebro. Sus técnicas eran muy avanzadas. Yo, cuando excavé en esa zona, llegué a encontrar troncos de Sabina clavados en la tierra que estaban intactos", apunta Mostalac.

Campo de ánforas romano, enterradas hacia el año 20 d.C. como drenaje para evitar humedades. En mayo de 2003 se descubrió este conjunto de casi un millar de ánforas en el solar de la plaza de las Tenerías. / Gran Archivo Zaragoza Antigua
Junto al puerto construyeron un mercado en el que se comerciaba con todo tipo de mercancías: trigo, pieles, cerámica, metales, cerámicas, vino... Todo ese ajetreo portuario provocó que el foro se acercara a la orilla del río, algo inusal en las ciudades romanas (lo habitual era que este espacio se ubicara más en el centro de las urbes). "Lo que está claro es que el Ebro mediatizó Caesaraugusta. De hecho, al principio los arqueólogos siempre habíamos situado el foro a la altura más o menos del Museo Goya de Ibercaja, pero luego las excavaciones de los años 80 demostraron que estaba junto a la orilla derecha porque el río era el que daba vida a la ciudad", explica Mostalac.
Así, la entrada a la ciudad comenzaba en la propia ribera, con un vestíbulo porticado, grandes escalinatas y un trazado alineado con los pórticos del foro. Desde allí se subían las mercancías hasta el corazón de la antigua urbe, conectada también con las termas y el teatro romano (por no hablar de su innovadora red de cloacas, que sumaba más de 15 kilómetros). "En la primera mitad del siglo II, sobre todo en época de Adriano, Caesaraugusta debió de ser extraordinaria. Y en buena parte se debe a su puerto fluvial", concluye el arqueólogo zaragozano, que fue jefe de Patrimonio Cultural del ayuntamiento.

Estructura del puerto fluvial del siglo I en el entorno de la plaza de San Bruno de Zaragoza, en una imagen de 1989. / Gran Archivo Zaragoza Antigua
Todo este interesante pasado portuario de la antigua Caesaraugusta fue abordado hace dos años por el programa de RTVE 'Los pilares del tiempo', que realizó una detalla recreación virtual de cómo fue el puerto fluvial en esa época (se puede visualizar en Youtube).
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