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El bar de Zaragoza de la serie del momento al que iba hasta Juan Aguirre de Amaral

La nueva producción del aragonés Nacho G. Velilla sobre el secuestro de Quini transcurre en la Zaragoza de 1981

Los protagonistas de la serie dirigida por Nacho G. Velilla.

Los protagonistas de la serie dirigida por Nacho G. Velilla. / MOVISTAR+

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Daniel Monserrat

Daniel Monserrat

ZARAGOZA

Una de las series que aunque acaba de llegar a Movistar+ se ha convertido ya en un verdadero fenómeno de masas es la que aborda el secuestro de Quini, que se desarrolla casi íntegramente en Zaragoza donde se rodó. Dirigida por el aragonés Nacho G. Velilla, 'Por cien millones' fue, además, este miércoles la protagonista de una nueva sesión de La buena estrella con el cineasta, el actor Jorge Asín y el músico Juanjo Javierre, habitual colaborador del director zaragozano.

En la serie se recrea la Zaragoza de 1981 y tiene especial importancia un bar de la zona de Sementales (barrio de donde eran dos de los secuestradores y donde está el zulo en el estos retienen a Quini) donde Jorge Asín ejerce de camarero. Se trata del bar Isabelo que, por cierto, sigue, reformado, obviamente, abierto, en la calle López de Abadía. Aunque, en realidad, abrió años más tarde, en los 90, y en aquella época el que se usaba como cuartel general de los secuestradores era el bar Miraflores, conocido popularmente entre los vecinos como El Pijín.

Locales de ensayo

"La serie me ha permitido ser el camarero del bar al que yo iba, años después, porque yo tenía un grupo de trash metal, Anatema, y ensayábamos por la zona", ha recordado con alegría Jorge Asín. De hecho, en los años 80, Sementales (ubicado en Tenerías) era una zona en la que abundaban los locales de ensayos de grupos musicales, tal y como ha recordardo Nacho G. Velilla desvelando una anécdota: "Precisamente, hace unos días me llamó Juan Aguirre (Amaral) para darme la enhorabuena por la serie, que le había encantado, y me dijo que le sonaba mucho ese bar... Y es que, claro, Juan ensayaba entonces en un local de al lado e iba a ese bar".

Nacho G. Velilla también ha relatado que recuerda que cuando tenía 12 años leyó una noticia en el periódico que "titulaba en grande, 'Quini, liberado en esta ciudad'. Eso fue algo que me impactó y que reviví muchos años después en una sobremesa con Miguel Mena. Todas mis historias nacen de las intrahistorias que hay detrás de los titulares y que suelen surgir de los personajes secundarios. A mí me interesaba de aquí lo que no se ha dicho, la historia de esos tres mecánicos que acuciados por la crisis deciden secuestrar al Pichichi de la liga", ha señalado el cineasta, quien se sorprendió aún más cuando se dio cuenta de que, en 45 años, "nadie la había contado".

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