Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El Palacio de Larrinaga de Zaragoza reabre su riqueza patrimonial al público: "Es una declaración de amor"

Después de más de cinco años cerrado, el palacio de la calle Miguel Servet reabre de la mano de la Fundación Ibercaja y prepara visitas guiadas abiertas a toda la ciudadanía

Vídeo | El Palacio de Larrinaga abre sus puertas de nuevo en Zaragoza

Jaime Galindo

Zaragoza

Una historia de amor hecha arquitectura. Arquitectura que ha pasado a ser patrimonio. Eso es el Palacio de Larrinaga o, como se conocía en origen, Villa Asunción. La Fundación Ibercaja ha completado una reforma que se inició en 1993, después de la adquisición del edificio, y que tras estar cerrado al público desde la pandemia de 2020 ahora se muestra de nuevo a quienes quieran asombrarse con este rincón neorrenacentista en el barrio de Montemolín.

"Hoy os podemos dar la bienvenida desde el Palacio de Larrinaga", ha anunciado el director general de la Fundación Ibercaja, José Luis Rodrigo, en la presentación a los medios de comunicación del renovado espacio. Desde la entidad, Rodrigo ha querido destacar la "gran noticia" que esta reapertura supone y más coincidiendo con el 150 aniversario de la Fundación Ibercaja.

Durante los años que ha estado clausurado, se ha tratado de crear un contexto histórico y patrimonial en el edificio, para dar un valor añadido a las visitas. "Es un espacio vivo y abierto para todos", ha subrayado el director general, a la vez que invitaba a la ciudadanía a "redescubrir un espacio del patrimonio aragonés" en el que, a su vez, se ha añadido una importante muestra de una cincuentena de óleos y acuarelas de 'Pintores románticos ingleses en la España del Siglo XIX'.

El acceso al edificio se regulará mediante inscripción en la página web de Ibercaja y se han programado seis visitas diarias: a las 10.00, 11.00, 12.00 horas y por la tarde a las 17.00, 18.00 y 19.00 horas. Los cupos son de entre 15 y 25 personas en cada turno. Las reservas se pueden realizar tanto de forma particular como desde asociaciones o grupos organizados. Tratamiento especial tendrán las visitas escolares, programadas para todas las edades desde infantil hasta bachillerato; los estudiantes podrán descubrir el palacio y realizar un taller creativo en estas actividades.

"Se ha concebido como una casa museo", ha concretado José Luis Rodrigo y ha precisado que no se espera que haya exposiciones temporales más allá de la que acompaña en estos momentos. Se prevé que esta exposición se pueda renovar cada dos o tres años.

Un símbolo de la riqueza urbana de principios del siglo XX

El Palacio de Larrinaga está considerado como Bien de Patrimonio Cultural Aragonés desde 2008. Su construcción se inició en 1901, bajo el encargo del naviero vasco, Miguel Larrinaga, al arquitecto Félix Navarro. Según ha explicado Cristina Rubio, responsable de Patrimonio de la Fundación Ibercaja, la casa era una doble "declaración de amor: al mar y a Asunción Clavero".

Miguel Larrinaga y la zaragozana Asunción Clavero se habían conocido en una "salida de misa de doce en el Pilar", ha relatado Rubio citando lo que ellos mismos declaraban. Larrinaga había llegado a Zaragoza para estudiar Derecho, pero tenía su residencia fijada en Liverpool y allí se asentaría con Asunción Clavero tras contraer matrimonio. "Asunción se va a Liverpool con la promesa de volver", ha apuntado Rubio, y para hacer factible la vuelta deciden encargar la construcción de esta gran casa, en las afueras de la ciudad de principios del S. XX, inspirada por los grandes palacios renacentistas aragoneses.

Para la construcción se usaron materiales típicos de la zona, como la piedra de Calatorao o la de Quinto de Ebro, así como un laborioso trabajo de fundición en acero y hierro que se complementaria con cristales de La Veneciana, empresa fundada por Basilio Paraíso en Zaragoza. Este plan de una casa de tres plantas de alzado -la planta baja, una primera planta y la segunda altura repartida en los torreones-, fue diseñado por Félix Navarro, responsable de la construcción del Mercado Central, entre otras de la Zaragoza modernista.

La construcción se detuvo tras el fallecimiento de Navarro en 1907 y la retomó el arquitecto Fernando Escondrillas para entregar la obra terminada en 1920. En el interior, un palacio ricamente ornamentado en todas las estancias, con una escalera principal coronada por una enorme claraboya abovedada, un patio con columnas de capiteles de inspiración dórica y corintia, una preciosa sala invernadero poligonal en la parte trasera del edificio, motivos decorativos marinos e industriales, el emblema dela familia en la fachada, así como un enorme frontispicio coronado por un trabajo cerámico con una alegoría al mar y el comercio.

Sin embargo, la familia Larrinaga-Clavero jamás llegó a habitar el palacio. Asunción Clavero falleció en 1939 y en 1942 el industrial decidió vender la propiedad. Después de eso, el tiempo y los distintos usos fueron desgastando la majestuosidad de la casa. Giesa, empresa dirigida por Joaquín Guiral, adquirió la finca aledaña y el palacio. Con ello desaparecen casi todos los muebles originales, antes de que los padres Marianistas se hicieran con él en 1946.

Las necesidades docentes y de alojamiento de los alumnos hizo que se unieran salas y se reformasen dormitorios y, tal y como ha explicado Cristina Rubio, en estas estancias se perdieran los ricos suelos de taracea y los estucos. Las goteras afectaron a la cristalera policromada del hueco de la escalera y la claraboya se solucionó con vidrios blancos translúcidos. También hubo que restaurar toda la parte del invernadero, su cristalería y los soportes metálicos.

La primera planta es la mejor conservada, junto con la capilla que se desacralizó tras la primera compra del edificio. Mariano Pemán y Luis Franco, en los años 90, fueron los requeridos por la Fundación Ibercaja para realizar una profunda restauración y un detallado estudio del palacio. Ahora, esta joya arquitectónica neorrenacentista, recuerdo de la historia económica y social de aquella Zaragoza, vuelve a estar disponible para poder recorrer su interior.

Tracking Pixel Contents