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Las paredes del Palacio de Larrinaga se visten con la obra de 'Pintores románticos ingleses en la España del S. XIX'

La reapertura del Palacio de Larrinaga se acompaña de una exposición, distribuida por las distintas estancias del edificio, de artistas románticos británicos decimonónicos

Marisa Oropesa y José Luis Rodrigo, director general de Fundación Ibercaja, observan uno de los cuadros expuestos en el Palacio de Larrinaga

Marisa Oropesa y José Luis Rodrigo, director general de Fundación Ibercaja, observan uno de los cuadros expuestos en el Palacio de Larrinaga / JAIME GALINDO

Zaragoza

A raíz de la reapertura del emblemático edificio de la calle Miguel Servet, el Palacio de Larrinaga, la Fundación Ibercaja ha incluido en el recorrido del edificio una muestra pictórica. En este caso se trata de 'Pintores románticos ingleses en la España del S. XIX', comisariada por Marisa Oropesa.

Se trata de casi 50 piezas del S. XIX realizadas mediante técnica de óleo o acuarela y con la firma de artistas tan relevantes como John Philip, John Bagnold o John Dobbin. Su contemplación dentro del espacio arquitectónico aúna sensibilidad artística, contexto histórico y estética. "El arte nos hace a todos más sensibles, nos hace mejores personas y nos da un halo de esperanza", ha subrayado la comisaria de la exposición, Marisa Oropesa.

Tras la Guerra de Independencia en España a principios del S. XIX, los artistas británicos se sintieron atraídos por los modos de vida en la península. Oropesa lo ha resumido en: muchos curas, todos fumando, vida precarizada y la creencia de que "éramos África", en tanto al exotismo que los artistas encontraban en el país.

En imágenes | Así es por dentro el precioso Palacio de Larrinaga de Zaragoza

Una de las salas decoradas con los cuadros de la exposición 'Pintores románticos ingleses en la España del S. XIX' / JAIME GALINDO

La mirada de estos dibujantes extranjeros permite tener un retrato de aquella época, de las ciudades españolas como Granada, Alcalá de Henares o Segovia; también de escenas populares y de las tradiciones que tanto llamaban su atención, como las corridas de toros o los festejos populares, especialmente vinculados a la zona de Andalucía y a ese ideario español de la época. Así, con cuadros como 'Charla en la fuente', 'El Alcázar', 'Después de la corrida', 'Aguadora de Sevilla' o 'Amanece en la Alhambra de Granada', se dio a "conocer al resto del mundo cómo vivían los españoles", ha explicado Oropesa.

Los diferentes lienzos de esta colección particular muestran a la perfección la esencia del movimiento romántico, que exaltaba el sentimiento frente a la razón neoclásica. Sobre las paredes del Palacio de Larrinaga ofrecen una ventana al ambiente popular en el que se originó la construcción de este edificio, a principios del S. XX.

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