Kimberley Tell, actriz, recibe el Premio Saraqusta: "Acabo todos los proyectos muerta de miedo"
La actriz es la protagonista este viernes del acto de inauguración del festival de cine histórico de Zaragoza

Miguel Ángel Gracia

Haciendo suyo el lema de Goya ("Aún aprendo") a Kimberley Tell le "sorprendió" mucho cuando le llamaron para comunicarle que le iban a dar el Premio Saraqusta: "Si es que todavía tengo la sensación de que estoy empezando, de que estoy todavía aprendiendo....", dice risueña como es ella, pero enseguida le invadió la ilusión: "Es el primer premio que me dan en un festival pero cuando te dan un reconocimiento así, te hace analizar y mirar hacia atrás y me doy cuenta de que, aunque en un primer momento no lo sintiera, sí que tengo una trayectoria de más de diez años trabajando y me ha servido para valorar todo lo que he hecho y a los actores que he conocido y admiro muchísimo".
La actriz canaria recibe este viernes en el Patio de la Infanta de Zaragoza el premio en el acto de inauguración del Saraqusta Film Festival, que ha valorado sus trabajos de corte histórico, fundamentalmente el último, poniéndose en la piel de la reina Victoria Eugenia (casada con Alfonso XIII) en la serie 'Ena' (que se estrenó en noviembre en TVE y que se puede ver en RTVE Play). "Al final, nos enfrentamos a todos los proyectos con la misma ilusión y con las mismas ganas de trabajar, tampoco diferencio un papel más pequeño a otro más visible, porque el trabajo es el mismo, solo que te dan más rato de pantalla o menos. Pero, obviamente, por el significado que tiene y el personaje que es, para mí ha sido una suerte inmensa tener este papel", afirma y desvela algo como a quien le han descubierto un secreto: "Que te toque algo así es tan arbitrario y depende tanto de la suerte... pero cuando hice el casting por primera vez hice una notita de pedir el deseo a quien sea, escribí una cartita y, sí, funcionan los conjuros", dice de manera enigmática.
"Nunca se sintió muy querida"
Meterse en el papel de la reina Victoria Eugenia no fue sencillo, pero el personaje da para mucho: "Es la gran desconocida en la historia de España, pero realmente cada etapa de su vida daba ya para una película en sí. Llegó a España y sufrió un atentado el día de su boda, se tuvo que convertir al catolicismo, por lo que la repudiaron en Inglaterra, le quitaron la nacionalidad británica, luego la relación horrible que tuvo con su marido, horrible, la humillaban, la trataban fatal en la corte... Ella sintió que nunca se sintió muy querida, pero luego era una mujer que era una adelantada a su época, le encantaba leer, hacía deporte, fumaba, odiaba los toros, y se involucró mucho en la política y los proyectos sociales en un país con una gran crisis social. Profesionalizó las damas enfermeras de la Cruz Roja porque antes las que se dedicaban al cuidado eran monjas, no tenían ni estudios en medicina, ella creó eso y de aquello nos ha quedado la fortaleza que cogió la Cruz Roja en España. A pesar de todo lo que vivió, ha dejado un gran legado en España", reivindica.
La conversación regresa inevitablemente al galardón y Tell lo analiza en un contexto global de la profesión: "El de actriz es un trabajo tan arbitrario y que no depende tanto de ti como de la suerte, si alguien te da un reconocimiento se agradece y piensas 'bueno, algo estoy haciendo bien'". Y esa inestabilidad es precisamente lo que le invita a la actriz a disfrutar de este momento: "Yo acabo todos los proyectos muerta de miedo porque digo 'vale, ahora vuelta a empezar otra vez'. No siento que sea una cosa lineal que vayas construyendo una profesión, es que hay altibajos todo el rato y cuando acaba un proyecto, como no tengas ya otro cerrado, te entra el vértigo de cuándo voy a voler a trabajar. Pero hoy estoy aquí, esto es súperbonito y me siento muy halagada", insiste.
La canaria (Lanzarote, 1989) tiene padre británico y madre danesa lo que le ha forjado un carácter multicultural. "Creo que me ha hecho más abierta de mente y sentirme en tierra de nadie, porque veo que cada país tiene clichés, prejuicios o clichés hacia otras culturas y veo que ninguno es cierto. Me siento un poco en medio de un sitio y otro y me ha entrado un poco de crisis existencial. Soy canaria, pero vivo en Madrid, pero cuando mis padres se mueran no me une nada a Canarias ni tampoco soy inglesa ni danesa... Así que soy de donde esté".
Hoy está en Zaragoza recibiendo el premio Saraqusta, algo que le pone nerviosa: "Mi mayor miedo es hablar en público por muy contradictorio que suene con ser actriz, es ver gente delante mía y me entra el pánico. Tenía pesadillas de pequeña, e incluso ahora, de salir a interpretar una obra y ver que no me han dado el texto que tengo que decir. Tengo que aprender a disfrutarlo".
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