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Los Premios de la música aragonesa entre bambalinas: Monzón es corazón

Los galardones serán recordados por los diástoles y sístoles de un Auditorio San Francisco con un aura especial que hizo sonar sus latidos desde el público y el escenario

Santi Gutiérrez

MONZÓN

No hay que tomarse como algo anecdótico o casual esa rima [Monzón-corazón]. La localidad oscense acogió la gala con los brazos abiertos, y el Auditorio San Francisco vivió latidos, unos más fuertes, otros a punto de cesar por la emoción. Escuchamos la palabra 'corazón' en varias canciones en directo, también en uno de los juegos que propuso la presentadora. Además, las gafas mágicas hicieron el resto: cada foco, cada luz, cada destello se convertía en un corazón. No olvidemos que las esculturas del artista José Azul para los premios tienen una base con esa forma. Y sí, todo en un Monzón al que hoy veremos aún más musical de lo que ya era.

En el camerino de producción, el más próximo al escenario, vemos a Pilar Almalé haciendo planchas. Ese ejercicio deportivo la calma, y llevar un vestidazo no es excusa para desviarse de su objetivo, salir a escena con los nervios justos. Va a salir con su viola de gamba y su voz, nada más. Expuesta a cualquier pequeño fallo, que además quedará registrado por la realización de Aragón TV. Pero mejor intentar no pensar en ello, y sigue con sus planchas. Al final no hubo error alguno, solo genialidad.

Triunfar en casa

También hay nervios en el rostro de Patricia Imaz. Es su primer año como maestra de ceremonias, y aunque está acostumbrada a eventos de gran envergadura, esta vez juega en casa, lo que añade responsabilidad al asunto. Sale al escenario y se la ve tranquila, con su frescura habitual. Los directores de los premios, David Chapín y Sergio Falces, la felicitan. Todo parece ir bien. Cogen el micro para agradecer brevemente y vuelven a sus butacas, en primera fila, atentos a cada pequeño detalle que el resto de los mortales no recibiremos.

Observamos a la soprano Eugenia Boix por los pasillos. Saluda a mucha gente; lógico, se encuentra en lo que reconoce como su segunda casa. Sabe que va a recoger el Premio Especial a la Trayectoria tras dos décadas de carrera. Sus primeros pasos fueron desde su querido Monzón; es en su conservatorio, pared con pared con este auditorio, donde da clases de canto. A pesar de haber actuado en lugares prestigiosos de todo el mundo, es aquí donde un homenaje tiene mayor valor. Se la ve visiblemente emocionada.

Y Macaco por sorpresa

Daniel Carbonell Heras, Macaco, hará su aparición por sorpresa, pero no se esconde. Habla animadamente con su pianista y también con la vocalista Alizia Romero, la 'coach' encargada de entregarle de un modo especial su Premio Global de la Música Aragonesa. El vínculo con Aragón de Macaco viene por la rama materna. Su madre, nacida en Garrapinillos, es María Teresa Heras Garuz, virtuosa cantante y pianista que puso voz, hablada y cantada, a películas icónicas como 'My Fair Lady', 'Mary Poppins' y 'Sonrisas y lágrimas'. Carbonell va a actuar con una canción dedicada a su madre, 'La memoria del corazón', a dúo con ella mediante secuencias grabadas de la voz de María Teresa. Hay lágrimas en los ojos del artista.

En uno de los huecos de los pasillos vemos a Jal Lux con su 'set' de fotografía. Por ahí pasan todos los premiados, entregadores, equipo, patrocinadores… Vemos caras de felicidad, incluso llantos, posando junto al trofeo, fruto de tantas horas de trabajo, esta vez recompensadas.

María Rodés e Idoipe también se llevan un premio a casa. Están concentrados, van a interpretar su 'Monte Perdido', tema firmado a medias y causa de la categoría galardonada. La catalana y el aragonés son apertura artística más allá de nuestra tierra y encajan a la perfección fuera y, en solo unos minutos, dentro del escenario. Crean verdadera magia, sin truco ni artificio.

Puntilla final con excelencia

Para el final estaba prevista en escaleta la actuación de Lucía Estévez Gracia, que con solo 14 años ha vivido la gala con los nervios acumulados minuto a minuto. Va a entregar con su música el Premio Especial a la Agitación a la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión por 20 años estando ahí. La corporación la ha apoyado desde el principio y ella lo agradece. Saldrá con un solo instrumento, un bajo de cinco cuerdas, y su voz. Y aunque aún no lo sabemos, va a clavar una actuación que dará la puntilla final de excelencia a un espectáculo definitivamente redondo.

Abrazos, felicitaciones y gafas, las que regalaron los organizadores para ver los focos como corazones. Mañana no habrá foco alguno, pero habrá que mantener intacto el corazón, porque la música va de eso y si la patata no responde, no hay sentimiento que compartir.

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