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Jacqueline Bisset, una estrella muy cercana en Zaragoza: "Hay muchos lugares de Hollywood que no pisaría"

La actriz británica fue premiada este viernes en la gala del Saraqusta Film Festival, donde estuvo casi una hora y media haciéndose fotos con todo el que se lo pedía

Jacqueline Bisset, este sábado en una sesión de fotos en el Patio de la Infanta.

Jacqueline Bisset, este sábado en una sesión de fotos en el Patio de la Infanta. / MIGUEL ANGEL GRACIA

Rubén López

Rubén López

Zaragoza

Ha rodado con François Truffaut, John Huston o Roman Polanski y en los años 70 fue un icono de estilo y belleza. Sin embargo, Jacqueline Bisset está lejos de la imagen prejuiciosa que se puede tener sobre una 'celebrity'. Así al menos lo está demostrando estos días en Zaragoza. Este viernes fue reconocida en el Saraqusta Film Festival, en una ceremonia de clausura en la que hizo gala de su gran cercanía. La actriz británica estuvo casi una hora y media haciéndose fotos con todo el que se lo pedía. De hecho, eso hizo que se retrasara el comienzo de la gala.

Bisset llegó el jueves por la noche a Zaragoza, una ciudad en la que nunca había estado y que este sábado visitará de forma exprés. Vino sola, arrastrando su maleta desde Los Ángeles vía Londres. Tampoco ha pedido servicio de maquillaje y peluquería. Ni para la gala del viernes ni para las fotos de este sábado, algo bien raro en este mundo del celuloide actual. Quizá sea una muestra más de la independencia y autonomía que ha demostrado a lo largo de toda su carrera.

La británica ha mantenido varias relaciones sentimentales largas, pero nunca se ha casado. «No me gustan los hombres débiles, pero tampoco los autoritarios. Yo siempre recomiendo lo mismo: si esa persona no merece la pena, aléjate», ha aconsejado en una entrevista con este diario Bisset.

Jacqueline Bisset, este viernes en la gala de clausura del Saraqusta Film Festival.

Jacqueline Bisset, este viernes en la gala de clausura del Saraqusta Film Festival. / Saraqusta Film Festival / Josian Pastor

«La belleza en este trabajo es importante, pero al final le das la relevancia que tú quieras darle. Varias veces me han dicho que era demasiado guapa para hacer según qué papeles y yo no lo entendía muy bien. Yo nunca he querido hacer el mismo papel y siempre he priorizado el proyecto, el guion y el personaje. Si no me interesaba lo dejaba pasar... Siempre tenía que haber una pared que trepar para que llamara mi atención», ha subrayado la actriz, que ha compartido pantalla con grandes como Steve McQueen o Frank Sinatra.

Esa manera de ver la vida sale a la luz también cuando reflexiona sobre el género histórico, por cuya vinculación ha sido premiada en el Saraqusta: «No creo que esté especializada en ningún género, pero es cierto que esas producciones me han dado la oportunidad de ponerme en la piel de personajes muy atrayentes. Lo que más me interesaba de eso era introducirme en sus mentes, no tanto las coronas o las joyas que llevaban».

A lo largo de su trayectoria, la británica siempre ha ido hilvanando grandes producciones con otras más modestas y personales. «Lo que me gusta es actuar y el personaje en cuestión. Lo demás me da un poco igual. De hecho, me gusta mucho trabajar con directores jóvenes», ha destacado Bisset, que no ha dejado de actuar en los últimos años (algo poco habitual en muchas actrices veteranas que dejan de tener papeles cuando cumplen años): «Ahora soy más selectiva y no voy a tantos castings, pero si me supone un reto y creo que puedo aportar algo, yo me lanzo. De todas formas, también te digo que hay muchos lugares de Hollywood que no pisaría. Por ejemplo, hay historias y proyectos con prejuicios de género que no me interesan para nada».

Grandes directores

Todo un reto debió de ser trabajar por ejemplo con François Truffaut en 'La noche americana', así como con John Huston o Roman Polanski por nombrar solo a algunos. «Sí, he tenido la suerte de colaborar con grandes directores. Yo por ejemplo era una gran admiradora de Truffaut y de todo su mundo, y fue un regalo que me eligiera. Los tres que me has nombrado eran diferentes. Con Huston trabajé dos veces. Era un hombre rudo y recuerdo que yo estaba bastante nerviosa. Era muy serio, pero también muy inteligente», ha recordado Bisset, que reconoce que la industria del cine ha evolucionado, pero que hay cosas que permanecen: «Me acuerdo que cuando era joven yo iba a las reuniones de trabajo siempre con un amigo. Le decía que se quedara fuera, pero sabía que estaba allí. He de decir que a mí nunca me pasó nada, pero siempre aconsejo que se tenga cuidado».

Su pasión por la interpretación fue creciendo con el tiempo, porque de niña ella soñaba con ser bailarina de ballet. «No era lo suficientemente buena, pero no se me quedó una espina clavada por ello. Además, luego estuve con un bailarín ruso y pude comprobar lo duro que es esa profesión, así que no me arrepiento (ríe)», ha comentado Bisset, que saltó a la fama internacional con tan solo 22 años. Antes, en su adolescencia, empezó a trabajar como modelo para ayudar a mantener a su madre enferma y pagar sus estudios de interpretación.

La británica se reconoce una apasionada de España, del flamenco y de sus gentes. «Me encanta este país y la pasión que le echáis a todo. Zaragoza no la conocía, pero después quiero visitar algunas cosas de la ciudad», ha concluido.

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