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Un espectador denuncia que les "encerraron" en un cine de Zaragoza por "seguridad del recinto": "Todas las puertas de salida a la calle están cerradas"

El conflicto se originó en el descanso de las proyecciones de las dos partes de 'Kill Bill' que suman más de cuatro horas de filme

Los cines del centro de Zaragoza donde sucedió el hecho denunciado.

Los cines del centro de Zaragoza donde sucedió el hecho denunciado. / EL PERIÓDICO

Daniel Monserrat

Daniel Monserrat

ZARAGOZA

Los cines Palafox de Zaragoza fueron unos de los que apostaron por reponer las dos películas de 'Kill Bill', además en 70 milímetros (algo que solo se dio en Madrid y en la capital aragonesa), en su versión extendida. Es decir, en total, más de cuatro horas de proyección que, eso sí, venían anunciadas porque habría un descanso entre una y otra.

Lo que no se anunció, o por lo menos es lo que denuncia un grupo de espectadores, es que no se iba a poder salir del recinto aunque fuera a tomar el aire. Así lo ha denunciado en las redes sociales Ciro Altabás. "¿Os he contado cuando nos encerraron en el cine Palafox de Zaragoza «por seguridad del recinto»?", inicia su relato el profesor de cine y director: "Fuimos a ver la versión completa de 'Kill Bill' (...) La proyección empezó a las 11.30 de la mañana, y estupendo. Muchísimo más público del que esperaba (la sala tiene 976 butacas y no estaba llena, pero casi), proyección impecable, 'Kill Bill 1' sigue siendo una gozada. Qué podría salir mal".

"No se pueden abrir"

Cuando se hace esa pregunta es obvia la respuesta y ahí empiezan sus problemas: "Llega el momento del descanso y a algunos les apetece tomar el aire, estirar las piernas, fumar, devorar un bocata calamares que es la hora de comer, lo que sea. Pero las puertas del cine están bloqueadas. Todas las puertas de salida a la calle, cerradas. «No se pueden abrir», dice la encargada del bar (también encargada de las entradas, también con esa chulería tipo voy a heredar el negocio que yo ya creía extinguida). La única salida era la de emergencia, en otra parte del cine, pero una vez fuera, te quedas fuera", explica que les dijeron y fueron más allá: "No se pueden abrir por seguridad» (traducción: «no se pueden abrir porque no han contratado a alguien que vigile la entrada»). Curioso, teniendo en cuenta que no había nadie de seguridad y, sobre todo, por seguridad de quién".

Ahí empezó la disputa con los miembros del cine: "¿Sabéis la claustrofobia que eso da? ¿Sabéis las ganas locas que te entran de repente por ver el sol? ¿Sabéis la cantidad de titulares que se te pasan por la cabeza? (el más suave, 'Cómo se podía haber evitado la tragedia del incendio del Palafox: los expertos opinan'). Al final salimos los diez o doce que nos apetecía lo del aire fresco. ¿Volver a entrar? Entrar fue ooooootra pelea con la del cine (esa frase de «dijísteis que no saldríais a fumar y habéis fumado») y, después de pegar un par de gritos y pedir la hoja de reclamaciones, por fin pudimos sentarnos", afirma.

Pero eso no fue el final porque Altabás explica que le han contestado a su reclamación con la frase de que las puertas estaban cerradas "por seguridad del recinto" y acabar la misiva de la siguiente forma: "Sin otro particular, aprovechamos para saludarle, y agradecerle que sea cliente de nuestro establecimiento".

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