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El Teatro de la Estación cumple años con 'Llueve y hace sol en París': "Hemos creado el proyecto que soñábamos"

Cristina Yáñez, directora de Tranvía Teatro y responsable del espacio, cuenta la delicada historia de ‘Llueve y hace sol en París’, que estará en cartel hasta el 24 de mayo para celebrar los 30 años de la sala

Cristina Yáñez, en la puerta del Teatro de la Estación. Imagen de archivo.

Cristina Yáñez, en la puerta del Teatro de la Estación. Imagen de archivo. / ANGEL DE CASTRO

Zaragoza

Desde este jueves, 7 de mayo, y hasta el 24, se representará en el Teatro de la Estación ‘Llueve y hace sol en París’. La obra del dramaturgo portugués Abel Neves, está protagonizada por Silvia Espigado e Inmaculada Oliver, quienes le ponen expresión al dolor de dos madres desde perspectivas opuestas. La obra llega a Zaragoza después de recorrer Italia y Portugal.

‘Llueve y hace sol en París’, plantea el encuentro entre Sofía y Fátima, dos madres que viven un año después la pérdida de sus hijos desde posiciones enfrentadas. El hijo de Fátima causó la muerte de la hija de Sofía en un atentado terrorista donde murieron decenas personas, posteriormente, él se suicidó.

El título y la sinopsis retraen a los acontecimientos del 13 de noviembre de 2015 en la capital francesa, sin embargo, se produce una elipsis cronológica y espacial para hacer de ese París –triste, alegre y liberador a la vez- cualquier lugar del mundo y de esos atentados una cuestión universal. “Llega al corazón”, comenta Cristina Yáñez, directora de la obra, sobre las impresiones que han recibido ya en sus representaciones en Italia o Portugal.

Escena de 'Llueve y hace sol en París'

Escena de 'Llueve y hace sol en París', con Silvia Espigado e Inmaculada Oliver / Teatro de la Estación

Yáñez tenía claro que quería hacer esta obra: “La he elegido porque son dos mujeres hablando de hechos que nos afectan como sociedad y que intentan encontrar un punto de encuentro, a pesar de todo”. Yáñez ha creado un montaje muy simbólico para este diálogo, pensado para dos actrices, que la directora define como “humanista”. El texto de Abel Neves es un tránsito emocional hacia la esperanza de dos mujeres rotas por el dolor de una tragedia común.

“La idea es que en un mundo polarizado hay que intentar hallar caminos de encuentro, aunque no nos comprendamos del todo”, subraya Yáñez, quien cree que el diálogo siempre tiene que estar por encima del enfrentamiento y defiende los acuerdos para una mejor convivencia social. “El teatro, a veces, tiene que hablar de estas cosas”, afirma.

Después del Teatro de la Estación, Tranvía Teatro llevará esta producción a las principales capitales españolas y también a Francia. Pero esta primera parada supone parte de la celebración de los 30 años de la sala de exhibición zaragozana. De hecho, la obra de Abel Neves es el evento central.

Querían hacer profesión desde su ciudad

“Hace 30 años que en nuestra compañía decidimos liarnos la manta a la cabeza y abrir un teatro en la ciudad”. En opinión de Yáñez, Tranvía Teatro “somos el motor del teatro” y piensa que ‘Llueve y hace sol en París’ es el libreto adecuado para celebrar una fecha tan señalada. De igual modo, la inusual cantidad de funciones programadas tiene que ver también con el espíritu inicial que describe Cristina Yáñez: “Es retomar algo que hacíamos al inicio de nuestra existencia, que estábamos varias semanas o incluso algún mes”.

Actores frente a la fachada del Teatro de la Estación en 1996.

Actores frente a la fachada del Teatro de la Estación en 1996. / E. P.

En el recuerdo de esas tres décadas queda la ilusión que impulsó este proyecto cultural y que nació con la intención de dotar de un hogar a la compañía teatral. “Realmente queríamos una sede para la compañía donde poder presentar, no depender de que nos contrataran en un teatro y poder enseñarlo a la gente de Zaragoza”. Según Yáñez, querían demostrar –o más bien estaban convencidos de ello- que era posible hacer teatro desde el territorio. Apoyado en la exhibición, la escuela de teatro y las residencias de otras compañías, el Teatro de la Estación ha conseguido integrarse en el tejido sociocultural de la ciudad. “Hemos creado el proyecto que soñábamos”, sentencia Yáñez.

Para Tranvía Teatro, tener un lugar de referencia, al que volver y en el que reunir a su “gran familia”, ha supuesto también una fortaleza artística que, según reconoce Yáñez, les ha abierto puertas internacionales. Han experimentado cómo en otros países se han creado iniciativas independientes que sostengan la base cultural teatral.

El árido escenario de Zaragoza

Similar al movimiento que en los años 90 hizo que gente del teatro creyeran que se podía vivir de esta profesión desde las provincias. En ese momento, cuando notaron que las contrataciones y el circuito teatral se constreñía, empezaron a surgir salas alternativas en las que se esperaba mantener vivo el borboteo artístico. “Pensábamos que iba a poder haber una profesionalización en Zaragoza, como la había en otras ciudades”, recuerda Yáñez.

La certeza y la percepción son que “Zaragoza es una ciudad muy dura” y que “está habiendo pocas posibilidades”. Cristina Yáñez comenta que hay una falta de inversión institucional, ya que se les ve más como un gasto que una inversión, y siente que está habiendo un nuevo éxodo de talento artístico, igual que ocurrió en los años 80.

El Teatro de la Estación celebra un cuarto de siglo de resistencia

Imagen de archivo del Teatro de la Estación / E. P.

“Me parece increíble que a estas alturas la Escuela de Teatro de Zaragoza no de una titulación oficial de estudios superiores”, apostilla Yáñez. Ella ha sido profesora de este centro y ha visto cómo el alumnado no cuenta con los derechos que otorgaría cualquier título de grado superior. “La gente joven quiere estudiar, pero aquí no ha título, tienen que irse”, observa.

Por ello, para que los y las profesionales de las artes escénicas en todos los ámbitos, tengan un lugar donde desarrollar su trabajo con esa dignidad y desde su ciudad, el Teatro de la Estación apuesta por su manera de entender la cultura, la sociedad y el arte. Lo plasma en la programación Estación de Primavera 2026, que se desarrollará del 18 de abril al 5 de julio para conmemorar el 30 aniversario, y lo enriquece con la representación de ‘Llueve y hace sol en París’, una obra esperanzadora.

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