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Un viaje en el tiempo a la zona heavy de Zaragoza: "A finales de los 80, la gente venía desde Madrid y Barcelona para ir de bar en bar"

El entorno de la calle Tomás Bretón llegó a albergar en esa época una quincena de pubs especializados en el género

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Rubén López

Rubén López

Zaragoza

Llegó a albergar una quincena de bares a finales de los 80 y principios de los 90, atraía a amantes del género de otras ciudades y por sus calles se divirtieron bandas emblemáticas como Manowar, Mägo de Oz, Marea o Tierra Santa. La antigua zona heavy de Zaragoza, en el entorno de Tomás Bretón y San Antonio María Claret, fue en esos años una especie de oasis para los fans del rock duro y el heavy metal. El Utopía prendió la mecha y luego vinieron otros como el TNT, el Tri-Tri, el Cráneo, el Trilogy, el Scalibur, el Crom, el Asgard... Bares que crearon un ecosistema envidiado en toda España.

Ahora tan solo permanece en el recuerdo de los que la disfrutaron en su máximo esplendor, así que para intentar rememorar lo que un día fue este diario ha hablado con una de las voces más autorizadas de la zona heavy. De hecho, es el único que vivió sus orígenes y aún sigue plenamente en activo. Pedro Blasco (Zaragoza, 1967) fue en su adolescencia un fijo de esas calles, después trabajó de camarero en el Utopía y el Factoría y en el año 1990 cogió el Trilogy, uno de los tres bares que aún sobreviven en la zona.

«Lógicamente da un poco de nostalgia porque esos tiempos ya no volverán, pero también tuvimos mucha suerte de vivirlos. Zaragoza en esos años fue una referencia en el mundo heavy. La voz se empezó a correr y durante los fines de semana venía gente de Madrid, Cataluña, Navarra y País Vasco solo para ir de bar en bar y salir de fiesta», destaca Blasco.

Una imagen de finales de los años 80 en la zona heavy de Zaragoza.

Una imagen de finales de los años 80 en la zona heavy de Zaragoza. / Perdidos en los 80

Como él mismo indica, en otras ciudades también había bares especializados en el género, pero en ninguna otra estaban tan concentrados. «Lo que más le llamaba la atención a la gente es que en una zona muy reducida hubiera tantos pubs heavys. Era como un parque temático del rock duro», subraya Blasco, que apunta además que cada uno de ellos estaba especializado en un subgénero: «El Utopía y el Infiernos ponían más metal y trash, el TNT y el Factoría eran más de hardcore y luego había otros como el Scalibur que ponían un poco de todo».

Cabe recordar en este sentido la histórica rivalidad que había entonces en el ámbito del heavy entre las facciones más thrashers (más duras y agresivas) y las más melódicas, tal y como recuerda J.J. Iglesias, que fue camarero y pinchadiscos del Tri-Tri y luego propietario de dos bares legendarios de la ciudad: el Hendrix y el Morrison Hotel. «El Crom, por ejemplo, fue como la meca de los heavys melódicos y de estilo más glam. Me acuerdo que a ese iban bastante los Héroes del Silencio y otras bandas locales», comenta Iglesias, que rememora que un día acabó jugando al futbolín en ese bar con Paul Di’Anno.

El exvocalista de Iron Maiden había actuado esa noche en Zaragoza con sus Battlezone y decidió darse una vuelta después del concierto. Eso mismo hacían de forma habitual los grupos del género que tocaban en la capital aragonesa, por lo que no era raro ver de vez en cuando a algunos de ellos por la zona heavy. «Por aquí han estado de fiesta los integrantes de Manowar, Tierra Santa, Mägo de Oz, Angelus Apatrida, Marea o el que fuera cantante de Iron Maiden, Blaze Bayley», destaca Blasco.

A partir del año 1991, y de la mano sobre todo del Utopía, la zona también impulsó la celebración de conciertos, otorgando especial protagonismo a las bandas locales. Ahí tocaron por ejemplo dos grupos emblemáticos del rock aragonés: los ejeanos Tako y los caseteros Pedro Botero. «El Utopía jugó un papel muy importante en ese sentido, porque programó mucha música en directo», comenta Blasco, que asegura que es muy probable que el bar de la calle Luis del Valle sea «el bar heavy más antiguo de España aún en activo».

Pedro e Iván Blasco, esta semana en la puerta del Utopía.

Pedro e Iván Blasco, esta semana en la puerta del Utopía. / Javier Rio

Todos los demás siguieron sus pasos, hasta que a principios de los 90 esas calles se convirtieron en un vergel del heavy (incluso con tiendas de ropa y de discos). «En esos años de más auge llegó a haber en la zona hasta nueve bares operativos a la vez», indica Blasco, que apunta que el entorno acogió hasta 15 pubs especializados en el género en diferentes épocas.

Filas desde las cinco de la tarde

Según indica Iglesias, muchos de esos bares ocuparon los locales en los que en los años 70 se ubicaban «bares de alterne orientados a los estadounidenses de la base aérea». Casualidad o no, la zona fue muy frecuentada después por los militares norteamericanos y alguno incluso se reconvirtió en hostelero (ahí está el ejemplo del bar Buffalo, que tenía hasta un toro mecánico).

En esos años, la zona también era conocida como la 'city', por su cercanía a la ciudad universitaria. «Venía todo tipo de gente. Estudiantes, trabajadores, soldados de la Academia General Militar... Todos con el mismo gusto musical y en general había siempre buen rollo», apunta Blasco, que rememora que en «la época buena» ya había fila de gente esperando cuando abrían a las cinco de la tarde.

Como ha ocurrido con otras zonas de marcha de la ciudad, ésta también ha languidecido. Pero hoy resisten todavía tres bares en ese entorno: el Utopía, el Trilogy y el Infiernos Rock Sisters. «Obviamente no es lo mismo, pero cualquiera que venga se dará cuenta de que la llama se mantiene viva. La media de edad de nuestros clientes está entre los 30 y los 40 años, pero también hay muchos veinteañeros, así que hay cantera», subraya Iván Blasco (hijo de Pedro Blasco), quien regenta actualmente el Utopía.

La banda Pedro Botero, en el Infiernos Rock Sisters.

La banda Pedro Botero, en el Infiernos Rock Sisters. / s.e.

El emblemático bar, que hace poco celebró su 45 aniversario, sigue programando música en directo. Unos 70 conciertos al año, con especial atención a la escena de bandas locales del género, que goza de muy buena salud.

En este mismo sentido se manifiesta Eva, la propietaria del Infiernos, que destaca además que cuentan con clientes muy fieles. «La mayoría tienen entre 40 y 50, pero también viene gente muy joven», comenta Eva, que antes de coger el bar en el año 2011 era una habitual de la zona. «La época dorada del heavy ya pasó, pero aquí seguimos», destaca.

Precisamente, para revitalizar la escena en la ciudad y hacer que las giras de las bandas importantes del género vuelvan a parar en Zaragoza ha nacido la asociación sin ánimo de lucro El Batallador – Asociación Cultural Rock Zaragoza. Echó a andar el pasado octubre y por el momento ya ha promovido varios conciertos en la ciudad.

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