Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La historia aragonesa del bajo con el que Pau Donés, ya muy enfermo, grabó las 'demos' de su último trabajo: "Tuve un mal presentimiento"

El fallecimiento del alma mater de Jarabe de palo conmocionó al público hace ahora seis años

La creación del último disco de Jarabe de palo tiene protagonismo aragonés.

La creación del último disco de Jarabe de palo tiene protagonismo aragonés. / El Periódico

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Daniel Monserrat

Daniel Monserrat

Zaragoza

Hace unos días, concretamente el 9 de junio, se cumpleron seis años desde que Pau Donés, o lo que es lo mismo Jarabe de palo, falleciera con apenas 53 años de edad tras su lucha contra un cáncer. Y fue un aragonés con el que precisamente estrechó mucho sus lazos en los últimos años de su vida cuando la enfermedad ya había trastocado todos su planes.

"Le conocí en 1998, cuando recién publicado su primer álbum, vino a tocar a las Morrissey, una sala de conciertos de Zaragoza, de escenario y aforo modestos. 'La Flaca' todavía no había sido el éxito fulminante e internacional que le catapultó unos meses después. Entonces, ya me fijé en el guitarrista del grupo, que me pareció sobresaliente", cuenta Enrique Bunbury, con el que luego fue coincidiendo en diferentes lugares: "Durante todos estos años nos hemos encontrado puntualmente en diferentes lugares del planeta, principalmente en México y Los Ángeles. Siempre era un placer verle y charlar y abrazarnos. Recuerdo, cuando comimos en un restaurante de Sunset Plaza en L.A., cómo me contaba apenado que, lo que más le fastidiaba del éxito y las giras, era haberse distanciado de su propia hija y no haber pasado con ella mucho más tiempo. Al poco, le diagnosticaron la enfermedad", revela.

En Venice Beach

Algo que fue vital para una decisión que tomó Pau Donés tal y como cuenta Bunbury: "Unos pocos años después me llamó y me dijo que dejaba la música y se venía a vivir a Los Ángeles, a surfear y pasar el máximo de tiempo con su hija, que se venía a estudiar. Les ayudamos a buscar casa y colegio y se instalaron en Venice Beach. A partir de entonces, nos vimos y hablamos mucho más a menudo", relata el artista zaragozano.

Un contacto que fue clave para el último legado que dejó Pau Donés, tal y como el propio Enrique Bunbury revela: "No pasaron más de dos o tres meses, cuando me llamó para pedirme un bajo. Le pasé mi Fender Jazz Bass, con el que grabó todas las demos de su nuevo (y último) disco 'Tragas o Escupes'. Cuando me llamó para pasarme por su casa y escuchar las canciones terminadas, me anunció que se volvía a España para una revisión. Tuve un mal presentimiento. Al poco, me dijo que se quedaba ya en España y que le quedaba muy poco tiempo. Quería grabar su disco. Esa era su obsesión. Necesitaba ese tiempo extra y final. Murió, seguro, como vivió toda su vida. Con una sonrisa".

Tracking Pixel Contents