Goya ya utilizaba 'emojis': del famoso ojo en el culo al dolor de muelas
En sus 147 cartas con Martín Zapater queda claro que "para él era más fácil dibujar que encontrar las palabras"

Goya no firma una de sus cartas con su nombre sino conn un autorretrato grotesco. / Museo Goya Fundación Ibercaja

Uno de los legados más interesantes y reveladores que ha llegado del pintor aragonés Francisco de Goya a nuestros días son sus correspondencias, cartas que, por ejemplo, se escribía con su gran amigo Martín Zapater, de las que se conservan un total de 147 que los expertos han analizado profundamente. En ellas, como ha recordado recientemente el Museo Goya de la Fundación Ibercaja ya aparecen grafismos que podrían ser los 'emojis' actuales. "Para él era más fácil dibujar que encontrar las palabras", aseguran.
Así en las cartas se ve como al pintor le resultaba mucho más fácil dibujar que escribir palabras como "oreja", "ojo", "lengua" o "escopeta" en sus escritos con Martín Zapater, 'emojis' con significados concretos que su amigo entendía perfectamente y que hoy en día solo nos queda interpretar a nosotros. Por ejemplo, parece ser que cuando dibujaba una oreja quería decir algo parecido a "escúchame" o "ya te estoy oyendo" y con la lengua era algo así como "hablar de". Por cierto, "escopeta" era el apodo de Martín Zapater entre sus amigos de caza. Lo curioso, aseguran desde el Museo Goya, es que los dibujos aparecen plenamente integrados en las cartas como si fueran una palabra más.
Dos dibujos destacados
Dos dibujos son los que más destacan en las cartas de Goya. En una de ellas, el propio pintor de Fuendetodos no firma sino que se realiza un grotesco autorretrato con el labio inferior hinchado, un bastoncillo en la mano y una frase "así estoy" que se una a la boca por unos puntos suspensivos. Los expertos han interpretado que el artista podría estar diciendo o que le dolían las muelas o que estaba dibujando interpretando que el bastoncito era un pincel. Lo que tienen claro los expertos es lo siguiente: "Anticipa directamente las deformaciones fisionómicas de los 'Caprichos': Goya practicaba la caricatura con sus propias facciones antes de aplicarla con sus grabados".
Es en una carta en diciembre de 1797 cuando aparece su dibujo más atrevido, una broma colectiva entre amigos. "La imagen mezcla humor y provocación: representa a un hombre de espaldas, con los calzones bajados y convierte el ano en un ojo. Es una escena grotesca, probablemente era una burla amistosa hacia Martín Zapater, que había ganado dinero en la lotería", explican desde el Museo Goya.
Entre Goya y Martín Zapater se conservan 147 cartas en las que el pintor de Fuendetodos se expresa sin censura y habla de dinero, enfermedades, mujeres y arte con una franqueza inusitada. Zapater, un burgués ilustrado, era el mejor amigo de Goya desde su infancia y le retrató dos veces, en 1790 y en 1797.
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