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De perder el certamen de jota de Zaragoza a La Scala de Milán: el espíritu de Miguel Fleta sobrevuela este jueves la sala Mozart

El Auditorio de Zaragoza acoge hasta el domingo la ópera 'Turandot', el mayor espectáculo lírico de toda su historia

Imagen del ensayo celebrado este pasado martes en la sala Mozart del Auditorio.

Imagen del ensayo celebrado este pasado martes en la sala Mozart del Auditorio. / Jaime Galindo

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Rubén López

Rubén López

Zaragoza

El espíritu de Miguel Fleta planeará este jueves sobre la sala Mozart con motivo del estreno de ‘Turandot’, el mayor espectáculo lírico que va a acoger el Auditorio de Zaragoza en toda su historia. Su aterrizaje invitará a viajar cien años atrás, concretamente hasta el 25 de abril de 1926. En esa fecha se representó por primera vez la ópera de Puccini en La Scala de Milán y el encargado de interpretar el protagonista masculino (el príncipe Calaf) fue el célebre tenor aragonés. El compositor italiano compuso su ‘Turandot’ pensando en Fleta, y eso que había oído hablar de él tan solo unos años antes.

«En cuanto lo escuchó cantar por primera vez se quedó prendado de su timbre de voz y por eso después quiso que fuera él el que hiciera ‘Turandot’», explica Sergio Castillo, autor junto a Alejandro Martínez de la exhaustiva biografía ‘Miguel Fleta. El hombre y el mito’ (2019). Ese primer encuentro entre ambos se produjo en Viena, en el año 1920. El tenor aragonés se encontraba en la capital austriaca interpretando precisamente la ópera ‘Tosca’, de Puccini. Con esa interpretación, Fleta acabó de alcanzar el estrellato internacional. Tuvo tanto éxito que las noticias sobre su imponente voz llegaron hasta Italia y Puccini quiso ir a ver cómo cantaba su obra.

«Cuentan que el compositor italiano se acercó a los camerinos cuando acabó la función para felicitarle por su voz, aunque también le dejó claro que no había cantado tal y como estaba escrita su partitura. Y es que a Puccini no le gustaba nada que los cantantes 'filaran' las notas, que es cuando las alargan en una solo respiración», explica Castillo.

Miguel Fleta, caracterizado como el príncipe Calaf en 1926.

Miguel Fleta, caracterizado como el príncipe Calaf en 1926. / ep

El tenor aragonés demostró entonces tener una fuerte personalidad, ya que, según cuentan, en lugar de permanecer en silencio le dijo lo siguiente: «Maestro, cantándola como está escrita me aplauden, a mi manera, me piden el bis». La conversación generó un pequeño momento de tensión entre ellos, pero aun así, el compositor lo eligió unos años después para protagonizar su ‘Turandot’ en tres noches mágicas de las que, lamentablemente, no hay ninguna grabación.

El éxito de esta ópera constató la meteórica progesión artística de Fleta, que en apenas cinco años pasó de perder el Certamen Oficial de Jota de las Fiestas del Pilar a actuar en los principales teatros del mundo y ser el tenor mejor pagado. La experiencia en ese certamen de jota fue determinante para su futuro. Frustrado por no haber vencido y tras los consejos de varias personas que le decían que su voz no encajaba para la jota, el joven de Albalate de Cinca decidió matricularse en el Conservatorio del Liceo de Barcelona para perseguir su sueño.

La ópera 'Turandot' se representó en 1970 en el Teatro Principal, con Montserrat Caballé como 'Turandot' y María Fleta en el papel de Liu.

La ópera 'Turandot' se representó en 1970 en el Teatro Principal, con Montserrat Caballé como 'Turandot' y María Fleta en el papel de Liu. / Archivo de María Fleta

Poco después conoció a la profesora belga Luisa Pierrick, que posteriormente se convertiría en su pareja sentimental. Como recuerda Castillo, su figura fue clave para el desarrollo de Fleta como tenor: «Pasó de ser un muchachito de pueblo que apenas sabía leer y escribir, a cantar en italiano y francés. Y todo gracias a las enseñanzas de Pierrick. Fleta era un diamante en bruto y ella lo pulió».

Tal fue su influencia que hasta le cambió el nombre artístico. «Fleta era su segundo apellido y el primero era Burró, que en italiano significa mantequilla. Ella decidió que no era apropiado y al final se quedó con Miguel Fleta», apunta Castillo.

Una ocasión irrepetible

El talento del aragonés siguió creciendo hasta convertirse en el cantante lírico más importante de la época y actuar en el Metropolitan de Nueva York o La Scala de Milán. En este último auditorio firmó uno de los hitos de su carrera, el citado estreno de ‘Turandot’. «En ese 1926 estaba en el momento álgido de su trayectoria y su fama aún creció más, aunque, en vida, sus óperas predilectas fueron ‘Carmen’ y ‘Tosca’», asegura Castillo, que recuerda que la nieta de Fleta, la soprano María Fleta, también interpertó ‘Turandot’ en el Teatro Principal de Zaragoza en 1970 (en el papel de Liu).

Más de 50 años después, la famosa ópera de Puccini volverá a deslumbrar en la capital aragonesa desde este jueves y hasta el domingo. Lo hará esta vez en la sala Mozart del Auditorio, que se ha readaptado hasta convertirse en un teatro de ópera. «Va a ser irrepetible; dudo que se pueda volver a hacer algo así en Zaragoza», concluye Ricardo Casero, director musical de la Orquesta Reino de Aragón.

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