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El artista aragonés Jesús Cisneros, Premio Nacional de Ilustración: "La IA nos está robando el trabajo"

El zaragozano, galardonado el pasado 9 de junio por el Ministerio de Cultura, carga contra una inteligencia artificial que solo persigue "el beneficio económico sin buscar calidad"

El ilustrador Jesús Cisneros (en el centro), en una exposición celebrada en la Aljafería en 2022.

El ilustrador Jesús Cisneros (en el centro), en una exposición celebrada en la Aljafería en 2022. / El Periódico

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Begoña Fernández / Efe

Madrid

El ilustrador zaragozano Jesús Cisneros fue reconocido el pasado 9 de junio con el Premio Nacional de Ilustración que otorga cada año el Ministerio de Cultura. El artista, galardonado por la «excepcional calidad de una obra potente y expresiva», se unió de esta forma a otros aragoneses que han ganado este reconocimiento: Isidro Ferrer, Elisa Arguilé, Javier Sáez Castán y Francisco Meléndez.

En una reciente entrevista concedida a la agencia Efe, Cisneros cargó contra una inteligencia artificial que está robando el trabajo a muchos ilustradores. «Se está convirtiendo en la cara descarnada del capitalismo, compone imágenes a gran velocidad y deja de lado a la persona, solo por beneficio económico sin buscar calidad», advirtió.

Cisneros (Zaragoza, 1969) valoró el papel de las asociaciones de ilustradores que intentan sensibilizar sobre este tema a los organismos públicos para que entiendan que detrás de esas «imágenes tramposas, que se crean con tanta rapidez, no hay personas: es el máximo beneficio con la menor inversión de tiempo».

Cisneros, que reconoció que su obra no entra en los cauces de la ilustración comercial, demandó filtros, controles y regulación: «Igual que cuidamos que las calles estén limpias, no podemos permitir una producción de imágenes creadas de cualquier manera».

El ilustrador trabajó muchos años como diseñador gráfico, pero en 2007 hizo una «apuesta arriesgada» y dio el salto a la ilustración «cien por cien» porque era su obsesión: «Quería dedicar mi tiempo a lo que me interesaba».

Cisneros recibió el Premio Nacional de Ilustración con «auténtica sorpresa»; la noticia le pilló en el estudio y admitió que su obra (más de 30 libros de literatura infantil, juvenil y para adultos, además de libros artísticos y experimentales) no siguen los cauces habituales: «No recibo encargos comerciales, trabajo principalmente con editoriales pequeñas».

El artista afirmó que busca hacer las cosas en las que cree y su camino no pasa por encajar, si bien admitió que «no es una intención deliberada ser convencional o no».

El jurado premió la habilidad de Cisneros para crear «escenarios mágicos desde la gestualidad y el humanismo» y también su lenguaje «primitivo y fresco». Sobre este reconocimiento, Cisneros explicó que su mayor inspiración viene del arte popular por lo que supone de «sabiduría e intuición». En este sentido, se declaró un admirador del arte de las vanguardias de principios del siglo XX.

Para componer su obra, Cisneros explica que hace un trabajo de «laboratorio» en el que mezcla la labor de pintor con la de artista plástico y un poco de investigación. Admite además que le gusta trabajar el óleo, técnicas de agua y el carbón: «Intento entenderlas, ver qué dan de sí y trasladarlo a ilustraciones y proyectos de galería», como la de Antonia Puyó, en Zaragoza.

Su primer álbum ilustrado

Cisneros recordó que Ramón fue su primer álbum ilustrado, publicado por Libros del Zorro Rojo. Una obra poética que narra el paseo dominical de su protagonista bajo un paraguas abierto. Fue este libro, que ganó el Premio Lazarillo de Ilustración, el que le dio a conocer en el mundo de la ilustración infantil, aunque, dice, no le gusta que se etiqueten como libros para niños. Un buen texto, sostiene, también debe de llegar a los adultos.

Otra obra que destaca en su trayectoria es La tempestad, editada por Fotokino, donde recrea el clásico de Shakespeare. En este libro ilustrado Cisneros propone una visión ilustrada y poética con referencias a las vanguardias del siglo XX. Dice que este libro le permitió meterse en el mundo del teatro, que le apasiona.

También ha realizado Orfeo lunar (Fotokino), un libro de ficción ilustrada donde rinde homenaje a la vanguardista obra de cabaret musical estrenada en Berlín.

Para Cisneros, en su obra el color es un punto fuerte que intenta trabajar en todos los aspectos. «Alguien que le guste el color, como a mí, no tiene colores favoritos. La elección surge de relaciones y lo que exploro son las combinaciones como, por ejemplo, verde-rojo que puede ser estimulante aunque también hay obras de paletas con colores apagados». A Cisneros le interesa el cómic, pero reconoce que es un trabajo intenso que no está entre sus proyectos próximos, pero que querría explorar.

El ilustrador zaragozano protagonizó en 2022 una exposición en el palacio de la Aljafería. Bajo el título Personajes, escenarios, Cisneros acercó en esa muestra trabajos «muy personales» al espectador, desde ilustraciones para obras clásicas a temas propios como el teatro y el circo.

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