RELATOS
David Roas abraza el agrohorror con 'Territorios': "Lo que más miedo me da es siempre lo real, porque te oye y te ve"
El escritor y catedrático presenta este martes en la librería Cálamo de Zaragoza su nueva obra

El escritor David Roas visita este martes Zaragoza. / Isabel Wagemann

'El gañán entre el centeno', 'La invasión de los ladrones de huertos', 'La conjura de los recios' y 'La noche de los puercos vivientes' son los títulos de cuatro de los reñatos que conforman el nuevo libro de David Roas, 'Territorios' (Páginas de espuma) en el que abraza el agrohorror y que presenta este martes (desde las 19.00 horas) en la librería Cálamo de Zaragoza. Por lo tanto, la primera pregunta es obligada, ¿qué es el agrohorror? "¿La versión breve o la amplia?", me contesta Roas antes de iniciar su explicación: "Para intentar sintetizarlo, es un tipo de ficción con historias insólitas cuyo efecto siempre es buscar la inquietud, ya sea por vía realista o por el lado insólito, fantástico, grotesco... pero lo fundamental es que son historias que sólo pueden pasar en el mundo rural porque si las sacas de ahí no funcionan", explica el autor barcelonés.
Eso sí, insiste Roas, con un tratamiento "respetuoso. Aquí no hay una visión urbanita del pueblerino cateto con la boina a lo Paco Martínez Soria, sino que es el que hace la vida cotidiana en el pueblo, la gente va con móvil, compra en Amazon... no sucede la acción en un pueblo aislado, atrasado de cualquier tipo de modernidad", dice con contundencia.
Desde la cotidianidad
Es ahí, en ese universo rural, donde transcurren las historias de 'Territorios' en las que la cotidianidad es la clave: "Ya lo he hecho en otros libros míos, lo que hago siempre es buscar dónde está lo raro de lo cotidiano, es decir, no ir a castillos encantados a que suceda la acción. Hablo del punto de partida, luegola situación se va descontrolando, claro, si no no habría historia... pero fíjate, hasta la historia en la que aparecen unos ninjas me sucedió a mí con mi exnovia, nos dimos de bruces con ellos en uno de los grandes dólmenes de la Costa da Morte. Y nos fuimos pitando de allí porque no me fiaba", dice divertido, "en mis historias todo se va descontrolando hacia lo insólito, pero siempre partiendo de la normalidad".
Acciones que acaban llevando siempre a los personajes al límite con la idea, desvela el autor, "de involucrar lo máximo posible al lector. Mi idea de lo fantástico parte de que todo puede ocurrir en cualquier momento, en cualquier lugar y que te pilla al final". ¿La normalidad es lo más terrorífico del mundo? "A mí lo que más miedo me da es siempre lo real. Los monstruos de los cuentos son divertidos, pero lo otro, lo real, está oyéndote y te ve", razona David Roas, que no rebnuncia nunca al sentido del humor como se puede ver desde los propios títulos de sus relatos.
Un cambio en la aproximación a lo rural
Sobré cómo se aborda el mundo rural en las expresiones culturales, el catedrático y escritor cree que ha habido "un cambio importante, pero que es muy reciente", dice. "A principios de los 2000 salía una cosa que se llamaba la cachaba y la boina... siempre eran catetos con boinas salvajes que hablan brutamente, y con una visión del urbanita superior, vamos, el Paco Martínez Soria perdido por Madrid. Y ahora eso está cambiando. Tampoco es una visión idealizada, porque esto tampoco se trata de convertir aquí el pueblo en lo más bonito del mundo, ni en lo más mejor, sino de tratar el pueblo desde lo puro, lo cotidiano".
David Roas, aunque ha publicado dos novelas, le tiene tomada la medida al relato que tiene unas características muy especiales: "El cuento es un arma complicada porque está mucho más en lo que no se ve que en lo que se ve, hay que jugar mucho con el lector. A mí por ejemplo me gustan mucho los finales abiertos. Pero lo digo porque alguna vez me lo han preguntado, no es pereza, es que el lector se imagine cómo transcurre el después que normalmente no coincide con mis pensamientos. Mira, yo las pocas veces que he dado talleres en máster de creación literaria, los alumnos me odiaban porque cuando leían sus cuentos me decían, hay que cortar, ¿verdad?", afirma David Roas antes de concluir: "Yo pienso en cuentos, se me ocurre una frase y digo 'aquí me pasa algo, aquí hay un cuento' o alguien me cuenta algo y digo 'hostia, eso es un cuento'".
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