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La aplaudida queja de un exitoso centro cultural de un pueblo de Teruel: "Músicos que no van a conciertos... Es algo que no entenderemos en la vida"

El CSA L'Argilaga de Mazaleón lanza una sincera reflexión sobre la implicación de la escena

Manolo Kabezabolo actuando en L'Argilaga en 2017.

Manolo Kabezabolo actuando en L'Argilaga en 2017. / CSA L´ARGILAGA

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Daniel Monserrat

Daniel Monserrat

Zaragoza

En Mazaleón –un municipio turolense en el Matarraña de apenas 500 habitantes– resiste L’Argilaga, un espacio autogestionado que ha convertido la música en motor de vida comunitaria. La iniciativa, impulsada por un grupo de jóvenes de la comarca, comenzó en 2016 en Valderrobres (en 2019 ya se trasladaron a Mazaleón) y, desde entonces, la sala ha albergado cerca de 170 actividades.

El Centro Social Autogestionado L'Argilaga es un oasis cultural en el mundo rural, que permite a la gente de la comarca poder disfrutar de una oferta a la que, de otra manera, sería muy difícil acceder. Pero no es una tarea sencilla. Acostumbrados a expresarse sin complejos, los coordinadores del centro han lanzado una aplaudida reflexión esta semana en sus redes sociales: "Hay grupos que para verlos en la escena local, hay que invitarlos a tocar, porque como público no existen".

El buscado apoyo

"Músicos que no van a conciertos, artistas que no asisten a espectáculos, organizadores que no visitan otras producciones... Es algo que no entenderemos en la vida porque después todos queremos que la gente vaya a los conciertos de nuestra banda o a los eventos que organizamos", explican a través de sus redes en un mensaje que prosigue de la siguiente forma: "Llegará un momento en que la gente cercana a nosotros tenga que hacer eso; si quieres tocar/actuar aquí tal vez antes deberías pasar algún día apoyando a otras bandas, el proyecto, la gente que lo dirige... Querer tocar en un lugar que tienes a menos de 30 minutos de casa pero en el que nunca apareces, empieza a parecer un poco feo, sobre todo cuando está ligado a demandas, insistencia y críticas sin sentido", alzan la voz.

El mensaje reivindicativo conluye de una manera más conciliadora: "En resumen, nos encanta cuando nos escribes para tocar, hablar, colaborar, o lo que sea, pero sería aún mejor si pudiéramos hablar de ello en persona en el lugar antes o después de un concierto!", concluyen desde el CSA L'Argilaga.

El sistema de L’Argilaga ha atraído a grupos locales, nacionales e internacionales: desde bandas punk del Matarraña, como Los Draps, pasando por artistas de España (Manolo Kabezabolo o los madrileños Mäbu) e incluso del extranjero, como el músico escocés Howie Reeve. La ubicación de Mazaleón, en zona de paso entre Madrid y Cataluña y País Vasco y Valencia, junto con la difusión boca a boca y en redes sociales, ha contribuido al éxito de la sala. De esta manera, en el local se ha dado cabida a actuaciones de una gran variedad musical, punk, heavy metal, electrónica, reggae, jazz, un arpa, violines, incluso un cuarteto de viento haciendo bandas sonoras…". El local solo pone una condición, que se respeten los derechos humanos.

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