Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

NOVEDAD EDITORIAL

Oswaldo Felipe invita al lector a convertirse en un verdadero lunático en su nuevo libro: "La curiosidad que provoca el cielo es inagotable"

El actor zaragozano publica 'Leer la Luna con prismáticos', una obra con la que pretende acercar la astronomía a todos los públicos

El nuevo libro de Oswaldo Felipe, 'Leer la Luna con prismáticos'.

El nuevo libro de Oswaldo Felipe, 'Leer la Luna con prismáticos'. / Oswaldo Felipe

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Zaragoza

"¿Y si el verdadero lunático no es quien pierde la razón, sino quien la entrega voluntariamente a la inmensa maravilla del cosmos?". Con esta reflexión, Javier Armentia, exdirector del Planetario de Pamplona, abre el nuevo libro del actor Oswaldo Felipe, 'Leer la Luna con prismáticos'. A través de algunos de los nombres más influyentes de la historia de la astronomía, como Galileo o Platón, Felipe busca acercar el cielo a todos aquellos que aún desconocen su significado.

Todo parte de una palabra: lunático. Procedente del latín tardío 'lunaticus', significa por derivación "afectado por la Luna". No es una casualidad. Durante siglos, la medicina buscó explicación a muchos comportamientos humanos en causas que hoy resultan difíciles de creer. La melancolía, por ejemplo, se entendía, según la Teoría de los Humores de Hipócrates, como un exceso de bilis negra y se trataba con métodos tan extremos como las sangrías. La Luna tampoco escapó a esas creencias. Médicos, filósofos y numerosos textos religiosos medievales calificaban de lunático a quien padecía cambios bruscos de humor, convulsiones o crisis repentinas, convencidos de que el plenilunio era capaz de alterar la conducta humana.

Oswaldo Felipe recupera ese antiguo mito para darle un significado completamente distinto. En su libro, el verdadero lunático ya no es quien sufre la influencia de la Luna, sino quien decide rendirse a ella por pura curiosidad; quien coge unos prismáticos y se detiene en plena noche a mirar el cielo. Ese es el espíritu con el que nace la obra: "Mi intención ha sido en todo momento democratizar la astronomía. Muchas veces pensamos que es una ciencia reservada a grandes mentes y observatorios, pero la realidad es que está al alcance de todos".

Es cierto que, en un primer momento, puede resultar algo extraño que el autor de un libro que indaga en cuestiones astronómicas se dedique al mundo del teatro. Sin embargo, fue precisamente sobre un escenario donde comenzó su fascinación por esta ciencia. Todo empezó en 2012, cuando la compañía PAI, de la que sigue formando parte, realizó un intercambio teatral con una compañía escocesa. Fue entonces cuando representaron 'Un salto de gigante', una muestra que exploraba la forma en que el ser humano había observado el cielo desde la Antigüedad hasta Galileo. "Eso me cambió por completo. Cuando entras en contacto con algunas de las cuestiones que han cambiado la historia, no puedes frenar tus ganas de saber más. Me compré un telescopio para ver el cielo como lo hizo Galileo y, desde entonces, no he parado de investigar", recuerda.

Todo ese tiempo dedicado a leer y observar el cielo ha perseguido siempre un mismo propósito: compartirlo con los demás. De esa inquietud nació 'Leer la Luna con prismáticos', el segundo libro de una trilogía con la que Oswaldo Felipe quiere acercar la astronomía a todos los públicos. Esa intención se refleja ya en el propio título de la obra, que invita a descubrir la Luna con unos simples prismáticos, al alcance de todos. A través de las historias de 25 astrónomos cuyos nombres quedaron grabados en su superficie, el autor convierte el paisaje lunar en un recorrido por la historia de la astronomía y por quienes dedicaron su vida a comprender el cielo.

La investigación también le dejó más de una sorpresa. Una de ellas fue descubrir, con cierta indignación, que el cráter de Galileo apenas ocupa "unas cuantas migajas" en la faz del satélite. Otra tiene como protagonista a Michael Langrenus, el astrónomo que publicó el primer mapa lunar con una nomenclatura sistemática y bautizó muchas de sus formaciones "con los nombres de amigos y personas a las que pleitesía", señala. Como no encontró ningún retrato suyo, Felipe decidió devolverle la jugada con humor: "Puse un retrato de mi cara. Pensé: si tú tuviste ese morro, yo más".

Hace siglos, el cielo causaba asombro porque apenas se comprendía. Hoy, en un momento en el que todo puede encontrarse con un solo 'clic', podría parecer que ese misterio ha muerto. No obstante, Felipe está convencido de lo contrario: "Cuando sabes dar en la tecla adecuada, el cielo sigue provocando muchísimo asombro. Yo diría que la curiosidad que provoca es inagotable".

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents