CRÍTICA
'Ocupación', de Margaryta Yakovenko: la historia de un territorio tomado
La escritora y periodista recorre un siglo de tensas relaciones entre Rusia y Ucrania de la mano de su familia para no olvidar lo perdido

La periodista y escritora Margaryta Yakovenko, autora de 'Ocupación'. / Jacobo Medrano
Anna Maria Iglesia
"Mi abuelo murió y todo lo que me queda es este dolor que me esfuerzo en transformar en palabras, porque, mientras escribo, él está a mi lado. Vivo". Se escribe, sostenía Maurice Blanchot, desde la pérdida: escribir es convocar lo irrecuperable. En las páginas de 'Ocupación', la nueva novela de la escritora y periodista ucraniana nacionalizada española Margaryta Yakovenko (Tokmak, 1992) lo perdido es todo.
"¿Se produce una muerte si no ves el cadáver, el funeral, la tumba, la tierra, el ataúd, el granito negro con el nombre tallado y la fecha?", se pregunta la autora. Porque entre lo perdido está también la posibilidad del duelo, del imprescindible proceso que da comienzo con la despedida de ese cuerpo ya sin vida y su sepultura. Yakovenko no pudo regresar a Tokmak cuando murió su abuelo paterno. En la ciudad ocupada por el Ejército ruso desde febrero de 2022, no había ni médicos ni medicinas para un anciano. En Tokmak ya no quedaba nada, una vez más el conflicto se había llevado por delante la ciudad.
Ítaca, escribió Konstantínos Kaváfis, "no tiene ya nada que darte". En 'Ocupación' ya no hay ni siquiera una Ítaca a la que volver. De ella solo queda la posibilidad de escribir a partir del recuerdo, de reconstruirla a partir de esas historias solo aparentemente pequeñas y anónimas sobre las que nadie ha escrito. Por eso, Yakovenko escribe para convocar lo perdido, para no olvidar. Sabe que, si en algún momento puede regresar a Ucrania, Tokmak ya no será la ciudad de su infancia y de sus recuerdos, como tampoco será la ciudad de sus abuelos ni tampoco la que sus padres decidieron abandonar, años después de que sobre las ruinas del sistema comunista naciera uno nuevo, "más agresivo, más despiadado que el anterior".
Anclada en los espacios
Como indica el propio título, Tokmak es una ciudad tomada. Lejos de los grandes centros desde los que habitualmente se escribe la historia, Yakovenko escribe de y desde Tokmak: desconocida para muchos, en esta ciudad ha pasado todo. El siglo XX está inscrito en sus calles y en quienes la habitaron. Por ello, el relato de 'Ocupación' está anclado en los espacios: en la ciudad y sus transformaciones a lo largo de las décadas y en esa casa familiar, hoy habitada por unos extraños.
Como en su día hizo Joseph Brodsky en su espléndido texto 'Una habitación y media', la autora recurre a los espacios habitados y usurpados para hablarnos de la pérdida y de la usurpación, dos conceptos que marcan la historia de su familia y que resumen la historia de todo un continente, que, como bien sabía Carlo Ginzburg, no solo puede narrarse desde los vencedores y desde las grandes capitales, sino también desde los vencidos.
La autora recurre a los espacios habitados y usurpados para hablarnos de la pérdida y de la usurpación, dos conceptos que marcan la historia de su familia y que resumen la historia de todo un continente
Así, los bisabuelos de Yakovenko se casaron en 1914 y, poco meses después, él fue reclutado por el Ejército zarista. De entre sus hijos, uno participó en el Ejército Rojo y, posteriormente, formó parte de la KGB y persiguió a nacionalistas ucranianos; otro, el abuelo de la autora, se casó con una mujer de origen ruso cuya familia fue deportada a Tokmak para repoblar las zonas devastadas por la gran hambruna –un verdadero genocidio– resultado de la colectivización de tierras llevada a cabo por Stalin.
Los abuelos de la autora vivieron la Segunda Guerra Mundial, el régimen soviético y la miseria de los primeros años 90. En el final de sus vidas, vieron cómo Rusia ocupaba Ucrania. "¿Por qué nos atacan si somos hermanos?, me preguntó al teléfono", recuerda Yakovenko. "Yo le quise decir que no lo somos. Que lo éramos en su época, o eso decía el discurso oficial soviético. ¿Nos habían considerado alguna vez como iguales?", responde.
La autora confronta así los dos niveles del discurso que son, a su vez, los dos niveles de la historia que se entrecruzan en los espacios y en la vida de las personas, en la vida de toda una familia que, como la ciudad de Tokmak, ha estado marcada por el conflicto y la violencia de forma constante. "Nací en una guerra y moriré en una guerra", le dice su abuelo a Yakovenko. Así no solo se resume su vida, así se resume la historia de toda una familia y de un lugar, esa historia que es presente y que se repite mientras, a pocos kilómetros de distancia, se mira hacia otro lado.

Ocupación
Margaryta Yakovenko
Seix Barral
184 páginas
19 euros
Fuente: El Periódico
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