Pirineos Sur recibe a una Judeline en plena metamorfosis: "Crecer también consiste en convertirte en la persona que habrías necesitado cuando eras niña"
La artista gaditana actúa este viernes en Pirineos Sur junto a Samuraï y la zaragozana Elem

Judeline, una de las artistas que actuará este viernes en Pirineos Sur. / Rafa Castells
Judeline es una de las artistas con mayor proyección de la nueva escena. A pesar de llevar tan solo seis años en la música, la gaditana ha construido un universo sonoro muy personal que ha traspasado todas las fronteras, marcado por la mezcla de tradición y vanguardia. Su álbum de debut, 'Bodhiria', alabado por la crítica internacional, le valió una nominación a los Latin Grammy y la oportunidad de tocar en festivales de la talla de Coachella. Este viernes compartirá escenario en Lanuza con la madrileña Samuraï y la zaragozana Elem, en un concierto que promete ser una de las citas más especiales del festival.
En febrero dio su primer concierto en el Movistar Arena. ¿Qué descubrió de 'Bodhiria' al llevar por primera vez un mundo tan íntimo a un escenario de esa dimensión?
Me di cuenta de que una canción no deja de ser íntima porque la escuchen miles de personas. Al contrario, esa intimidad se multiplica. También entendí que muchas cosas que yo pensaba que solo me pertenecían a mí habían encontrado un hogar en otras personas. Fue muy emocionante soltar ese universo y comprobar que ya no era solo mío, gracias a una puesta en escena que costó mucho crear, una narrativa y un equipo que supo plasmar exactamente lo que habíamos imaginado.
Con el final de la gira de 'Bodhiria', usted misma ha dicho que ha "matado a Ángela", la protagonista del disco. Suena casi como un ritual necesario para seguir creando. ¿Qué necesitaba dejar morir con ella y qué cree que seguirá apareciendo, como un fantasma, en la artista que venga a partir de ahora?
Creo que todos los discos son una fotografía de quién eres en un momento concreto. Ángela necesitaba descansar porque yo ya había aprendido lo que tenía que aprender de ella. Pero no creo que desaparezca del todo, va a seguir estando de alguna manera, y creo que el público la podrá identificar en algunos temas nuevos.
'Bodhiria' transcurre en una especie de limbo existencial, mientras que en 'Verano Saudade' habla de la juventud y de la nostalgia por algo que todavía está viviendo. ¿Qué cambió en su forma de mirar el tiempo entre un proyecto y otro?
Como dice una de las canciones de 'Verano Saudade', el 'Tiempo pasa'. Creo que el tiempo nos cambia la mirada, y son proyectos que nacen en momentos muy diferentes. Si 'Bodhiria' trataba sobre ese mundo imaginario donde habitaba Ángela, en 'Verano Saudade' hay mucho de mí, del sentirse joven y querer atrapar ese sentimiento, habitar más el instante.
Hay una forma de nostalgia que no mira hacia atrás, sino hacia delante: la de empezar a echar de menos algo mientras todavía está ocurriendo. ¿Se descubre últimamente viviendo el presente como si una parte de usted ya lo estuviera convirtiendo en un recuerdo?
Muchísimo. Creo que siempre he sido así. A veces estoy viviendo algo precioso y ya siento una pequeña tristeza, porque sé que nunca se va a repetir exactamente igual. No intento evitarlo porque también es una forma de amar las cosas: saber que son finitas hace que las mire con más atención.
En su música conviven continuamente lo sagrado y lo terrenal, la espiritualidad, el deseo, la culpa y el placer. ¿De dónde viene exactamente esa tensión?
Supongo que de crecer en un lugar donde esas ideas convivían todo el tiempo. Me interesa mucho esa contradicción porque creo que forma parte del ser humano. Nunca he sentido que el deseo y la espiritualidad sean enemigos; más bien me gusta explorar el espacio donde ambos se encuentran.
'Verano Saudade' celebra lo divertido, lo libre y también lo caótico de ser joven desde un sonido muy experimental. En medio de ese universo apareció 'Chica de cristal', una canción mucho más clásica, que casi parecía venir de otro lugar. ¿Qué necesitaba contar con ella que no cabía dentro de la energía del epé?
A veces una canción no pide experimentar, sino mostrarse más vulnerable, sin artificio. 'Chica de cristal' tenía esa fragilidad y sentía que cualquier exceso la iba a romper. Era un pequeño refugio que nace de un momento muy concreto. Creo que el público la entendió muy bien.
Un año después de 'Verano Saudade', publica 'Besito', un tema que conecta mucho con aquel universo de juventud, deseo y verano eterno. ¿Cuál ha sido el motivo de que la publique ahora y no dentro de aquella etapa?
Las canciones tienen su propio tiempo. 'Besito' nació hace ya bastante tiempo, pero era ahora cuando sentía que había que sacarla, cerca del verano. No me preocupa tanto que encaje en una era concreta como que llegue cuando siento que está preparada para salir.
Este año se cumplen noventa años del asesinato de Lorca y, al escuchar 'Bodhiria', algunos de sus símbolos me hicieron volver a su obra. ¿Se reconoce en esa lectura o cree que la conexión nace más de una sensibilidad compartida que de una influencia consciente?
Nunca me lo habían dicho, pero creo que siempre es una magnífica idea volver a Lorca. Quizás el poeta y su universo siempre estén ahí, de alguna manera, cuando creces en Andalucía y te interesa el folclore, aunque no lo busques deliberadamente. No creo que haya referencias conscientes, sino una admiración por su sensibilidad, esa manera de entender el símbolo, la belleza y también la oscuridad que convive con ella. Si alguien encuentra ese diálogo en mi música, me parece un regalo que no sé si merezco.
En 'pequeñita!' no parece que recuerde simplemente a la niña que fue, sino que vuelve a buscarla para prometerle la protección que entonces no tuvo. ¿Qué ha empezado a entender de ella ahora que antes no era capaz de escuchar?
Creo que ese sentimiento de protección y de querer cuidar a la niña interior es compartido por mucha gente. Creo que a veces crecer consiste un poco en convertirte en la persona que habrías necesitado cuando eras niña.
Pirineos Sur tiene algo casi irreal: un escenario flotando sobre el embalse, de noche y rodeado de montañas. Sus conciertos también suelen construir lugares que parecen existir fuera del mundo cotidiano. ¿Qué le gustaría que ocurriera esa noche entre sus canciones, el paisaje y el público?
Me hizo muchísima ilusión que me dijesen que iba a actuar en Pirineos Sur, porque sé que es en un lugar mágico. Hay escenarios que ya cuentan una historia antes de que empiece el concierto, y este es uno de ellos. Ojalá consigamos olvidarnos durante un rato de todo lo que pasa fuera y crear un pequeño lugar donde estemos presentes de verdad.
Después de cerrar la era de 'Bodhiria', está en ese momento en el que la siguiente etapa todavía no tiene nombre. ¿Qué le atrae más del futuro: descubrir en quién va a convertirse o permitirse no saberlo todavía?
Del futuro me interesa construirlo viviendo el presente plenamente. No tengo prisa por encontrar respuestas sino que quiero, de alguna manera, disfrutar de las preguntas.
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